LGBTI paisas piden más opciones laborales

LGBTI paisas piden más opciones laborales

Durante marchas en Medellín recordaron importancia del respeto a la diversidad sexual.

01 de julio 2012 , 10:51 a.m.

Tuvo que morirse su madre para que Diklén* dejara las drogas, la prostitución y para que no fuera un eslabón más en la trata de personas.

"Yo le dije a mi mamá que había comido y vivido de la prostituta", recuerda esta mujer quien hace 18 años dejó ese mundo con el dolor de sepultar a su madre consumida en el alcohol.

En el maltrato se reconoció lesbiana y luchó por crear una empresa que la alejara de la prostitución.

"Salir de los bares al mundo fue muy difícil. Estudié peluquería en La Mariela, monté una fábrica de velas -que me robó una trabajadora- y después una distribuidora de comidas rápidas.

Además, estuve dos años encerrada diseñando", recuerda esta mujer que es ejemplo entre la comunidad Lgbti (Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transgenerista e Intersexuales) de Medellín, que el domingo tuvieron dos marchas en la ciudad para recordar la importancia del respeto a la diversidad sexual.

Sin embargo, el caso de esta mujer y su capacidad de crear empresas es excepción.

"En este momento se sigue presentando mucha discriminación en la oferta laboral y educativa de esta población. Las más discriminadas son las transgeneristas a quienes las rechazan en las empresas", dice Viviana Gómez, coordinadora del Centro para la Diversidad Sexual y de Género de la Alcaldía.

De hecho, uno de los sueños de Diklén es dictarle cursos de tejido a esta minoría sexual, iguales a los que dicta a diario a cerca de 40 personas, entre niños y personas de la tercera edad.

"Todavía no hay manos para trabajar, yo no doy abasto y lo que veo en esto es una fuente de empleo muy grande", sostiene esta mujer quien hoy vive de sus artesanías y de dar clases.

Sin embargo, aun no encuentra el apoyo necesario. "Mis diseños aun no han salido al comercio y hace varios años busco patrocinio pero si no lo hay, ni tampoco contratos para las clases , no puedo hacer nada: de algo tengo que vivir", concluye.

*Nombre cambiado por petición de la fuente.

CARLOS MARIO CANO
Redactor EL TIEMPO
Medellín

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