'Esto es una versión actualizada de Auschwitz'

'Esto es una versión actualizada de Auschwitz'

Iván Simonovis lleva 7 años en la cárcel, en los que solo ha podido ver la luz del sol 13 días.

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01 de julio 2012 , 12:53 a.m.

El experto en criminalística fue condenado por supuesta complicidad con la Policía Metropolitana en el asesinato de dos de las 19 personas que murieron el 11 de abril del 2002, en la revuelta que dio paso al breve golpe de Estado contra Hugo Chávez. Desde la cárcel, Simonovis le contó a EL TIEMPO acerca de las condiciones en las que se encuentra en la prisión.

¿Cuáles son las condiciones de su encierro?

Hace 7 años y 7 meses fui recluido en la sede de la policía política venezolana. Esto no es un centro de reclusión sino una sede policial. Sin embargo aquí he permanecido durante todo este tiempo. Estoy en un monasterio de la oscuridad, solo tengo acceso a 5 horas de sol al mes y las salidas al sol comenzaron hace menos de 5 años, es decir en estos 7 años 7 meses solo he podido tener acceso 13 días a luz y aire natural.

La distribución es así: hay un calabozo para ocho presos, un área de 50 mts. Allí es donde nos ejercitamos o conversamos y dos pasillos de 25 mts de largo y 1 m y medio de ancho con diez calabozos y un solo por baño por pasillo. Cuando nos cierran las celdas debes hacer las necesidades en envases y luego esperar que abran para ir a botarlo en el baño. No hay ventanas ni ingresa ni aire ni luz natural. Todo es cerrado con paredes de concreto y luz de neón.

Mi vida transcurre en un calabozo de 2x2 mts en el pasillo 'B'. Más allá de tu propia creatividad no hay actividades que te permitan llevar a cabo un desarrollo físico o mental. Las consecuencias de este encierro es una avanzada degradación ósea por falta de luz solar. Es como estar en eso que llaman corredores de la muerte, los sitios donde colocan a los delincuentes que han sido sentenciados a morir. Esto es una versión actualizada de Auschwitz.

¿Cómo le explicaría usted a un público extranjero su caso?

Por los hechos del 11 de abril del año 2002 me tocó enfrentar un juicio de 3 años y 4 meses. Fueron 231 audiencias, se analizaron 265 experticias, 72 pruebas documentales, se vieron 5.700 fotografías. Pero ni esto, ni la declaración de 196 testigos y 42 expertos dieron fe que yo tuviese responsabilidad alguna por lo sucedido éste fatídico día.

Por otra parte, las personas que se encontraban en los alrededores del Palacio Presidencial (Miraflores) y que fueron detenidos por disparar contra la manifestación (así fue transmitido al mundo entero) asistieron a un juicio que duró 4 meses y fueron absueltos. Más allá de lo pueda yo decir les invito a buscar las tomas hechas por la televisora venezolana Venevisión cuando esos pistoleros disparaban indiscriminadamente contra los marchistas. Además de estas personas, durante el juicio se identificaron otros 67 pistoleros también disparando contra la Policía Metropolitana y los manifestantes. Estos 67 pistoleros fueron beneficiados con una ley de amnistía del año 2007 decretada por Hugo Chávez.

A mí la Fiscalía me acusó de haberle entregado armas de fuego a los funcionarios de la Policía Metropolitana y de haberles dado instrucciones para que usaran las armas, pero ningún funcionario policial declaró que yo le haya entregado arma alguna. Mi cargo era Secretario de Seguridad Metropolitano, es como el de un ministro de Justicia, pero con competencia solo en Caracas. Esa acusación no tenía el menor asidero y respecto a las órdenes por radio, la Fiscalía no demostró ni presentó ninguna prueba donde yo apareciese girando instrucciones ni vía radiofónica, ni vía telefónica y mucho menos personalmente.

Sin embargo fui sentenciado a 30 años de prisión. Es importante destacar que ese día fallecieron 19 personas y hubo más de 100 heridos. Pues bien, a mÍ y el resto de los compañeros se nos atribuye la responsabilidad de dos de esas muertes y de una veintena de heridos, es decir aun faltan por esclarecer 17 homicidios y no menos de 80 casos de heridos. En resumidas cuentas yo solo soy otra víctima del 11ª.

¿Cuáles son las dolencias que le aquejan?

Luego de 3 años pidiendo ser evaluado médicamente para constatar mi precario estado de salud, fui trasladado a un hospital y los exámenes médicos (practicados en septiembre del 2011) detectaron a través de una densimetría ósea que tengo una fractura a nivel cervical y riesgo de fractura a nivel de la columna lumbar, así como a nivel del fémur izquierdo, pues mi densidad mineral ósea está por debajo de los valores normales para un paciente de mi edad. Esto es definitivamente, consecuencia de las condiciones de reclusión en las que me encuentro, por la falta de exposición  a los rayos ultravioletas de la luz solar responsables de la producción de vitamina D.

No se pueden identificar otras patologías porque no se me permite realizar otros exámenes. Por ejemplo ya debo ser evaluado de la próstata y de la vista pero no autorizan realizarme esas evaluaciones.

¿Cómo se siente física y emocionalmente?
 
En la cárcel solo hay días malos o días peores, fui secuestrado por el régimen de Hugo Chávez el 22 de Noviembre del 2004 y mi vida no cambió, se detuvo. Tenía una hija de 20 años y dos niños, uno de 11 y otra de 7 años y a mi esposa Bony, esos niños ahora tienen 19 y 15. Bony ha tenido que cargar sola con esa responsabilidad, con la casa, mi defensa en el juicio, atender a los medios... ¿Sabes lo que representa para un ser humano pasar de niño a adolescente sin un padre?

Perdimos la cuenta de cumpleaños, bautizos, primera comunión, graduaciones, reuniones familiares, navidades, cines, almuerzos, vacaciones, enfermedades, hasta enseñar a conducir, sencilla y tristemente nos hemos perdido de todo. Así que en este secuestro solo hay días malos y otros peores, duelen los recuerdos, duelen de las libertades cortocircuitiadas, un frío silencio, concreto y barrotes es lo que te acompaña, sin duda duelen los recuerdos pero también ese dolor te fortalece el alma.

En lo personal me he fabricado un modelo mental que consiste en que cualquier juicio de valor sobre lo Justo o lo Injusto no tiene aplicabilidad ante éste alevoso régimen. Mi obligación es sobrevivir a esta barbarie judicial, nunca hundirme, no abandonar y luchar hasta conseguir mi libertad. Hasta ahora ha sido posible soportarlo gracias al infinito amor, paciencia y comprensión de mi familia. También ha sido llevadero gracias el apoyo de amigos y de los medios de comunicación a quienes aprovecho para agradecerles.
 
¿Por qué considera usted que fue condenado sin posibilidad de alivianar su pena?

Cuando el campo de lo justo se deja en manos de lo arbitrario, la paranoia termina presidiendo el comportamiento humano. Luego desaparecen los limites de la demarcación de principios y valores. De allí en adelante el poder y la necedad es lo único que manda. Cuando te conviertes en prisionero político sientes escaso respeto por la legitimidad del régimen opresor.

¿Siente que hay ensañamiento en su contra?

No es solo mi caso, en Venezuela hay mas de 40 presos políticos, algunos menos emblemáticos que otros, muchos prefieren callar por temor a lo que pueda suceder a sus familias, pasan de 5000 las personas, políticos, militares, periodistas, estudiantes empresarios sometidas a presentación periódica en tribunales, solo para tenerlas amedrentadas.

La arquitectura del estado aparenta ser democrática pero en la práctica todo el control y poder del estado está en el puño de hierro del Presidente de la República. El sistema de justicia es utilizado como mecanismo de intimidación, terrorismo psicológico. Ni jueces ni fiscales son autónomos, son órganos totalmente genuflexos a los intereses del partido de gobierno.

Usted fue comisario, profesional de la seguridad ¿por qué cree que es un preso político?

Me formé en el Cuerpo Técnico de Policía Judicial, desarrollé mi carrera en el campo de la Investigación Criminal, hice pasantías en las Policías del Estado de Nueva York, Federal Alemana y Policía Nacional de Francia, con especialidad en antiterrorismo. Asistí a diversos entrenamientos en el ámbito nacional e internacional, del Departamento de Estado en Washington, de la Academia del FBI, de la Universidad de Georgetown.

Por todo esto, en el año 2000, por instrucciones del Ministro de turno fui enviado a la Alcaldía Mayor, a ocupar el cargo de Secretario de Seguridad Ciudadana. Coordinaba con la Policía Metropolitana y demás organismos policiales, incluidos Defensa Civil y Cuerpo de Bomberos, la seguridad en toda la capital.

Pero a este gobierno no le interesa tener profesionales en ninguna materia, solo individuos que cumplan las órdenes del presidente. Ni fui, ni soy, ni seré arlequín de político alguno, y mucho menos de un nuevo caudillo latinoamericano. Fui crítico de la errada política criminal que intenta implementar este hipertrófico y corrupto gobierno. Eso me valió ser estigmatizado perseguido y secuestrado por la justicia bolivariana.

Valentina Lares Martiz
Corresponsal de EL TIEMPO
Caracas

 

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