Colombianos regresan de España sin plata y con algunos sueños rotos

Colombianos regresan de España sin plata y con algunos sueños rotos

La crisis del país europeo los ha forzado a optar por el regreso a su país.

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30 de junio 2012 , 11:57 p. m.

Trece años después de haber llegado a España, los colombianos Andrea Sánchez y John Moreno hacen maletas. La hora de volver a Yumbo (Valle) llegó muchos años después de lo presupuestado, pero en condiciones muy distintas a las que soñaban.

Aunque consiguieron trabajos y una nueva vida en Madrid, donde nacieron sus hijos, no pudieron ahorrar. Con la crisis inmobiliaria, John perdió su trabajo en construcción. Como si esto fuera poco, cuando Andrea regresó de vacaciones, en septiembre pasado, la empresa portuguesa de limpieza que la contrató había desaparecido. Tras un largo proceso judicial, aún espera que le paguen lo que le deben.

"Pensamos invertir en un cibercafé en Colombia o importar aceite de oliva español. Allá contamos con apoyo y los niños -de 7 años y de 9 meses- tendrán cerca a sus familiares", cuenta Moreno. Han averiguado sobre las ayudas estatales para emigrar, pero no pueden beneficiarse, por tener la nacionalidad española. "Nos vamos frustrados, pero contentos de acabar con esta angustia", subraya Sánchez.

Las cifras del fenómeno

El caso de esta pareja resume los de muchos extranjeros en España, que han optado por el regreso. De hecho, el año pasado su número se redujo 0,7% (40.447 personas menos que en el 2010) y quedó en 5,7 millones, frente a una población total de 47,2 millones. En cuanto a los colombianos, en enero el Instituto Nacional de Estadística (INE) registró 244.670 (4,3% respecto del total de extranjeros), 28.506 menos que en la misma fecha del 2011.

Para Yolanda Villavicencio, directora de la asociación América, España, Solidaridad y Cooperación (Aesco), es posible que haya un segundo retorno masivo de colombianos. "El primero ocurrió hacia el 2005, cuando muchos volvieron por no haber conseguido estabilidad ni documentación en España -explica-. El de ahora sería diferente, porque se trata de gente que ya está nacionalizada o con permisos de larga duración, que ya agotó la subvención del desempleo y lleva un par de años de búsqueda infructuosa".

Aquellos que ya son españoles -y, por tanto, pueden moverse libremente por la Unión Europea- han puesto la mirada en el norte. "Se interesan por la vendimia en Francia, por las actividades relacionadas con los Juegos Olímpicos de Londres y por los cruceros en Suecia y Noruega", explica Villavicencio. Por eso, Aesco ofrece cursos de capacitación e idiomas.

El regreso no es una fiesta

Regresar es difícil. "Son personas que llegaron a España con 25 o 35 años, trabajaron aquí en empleos diferentes a los de allá (generalmente inferiores), se desactualizaron y vuelven con una edad superior a la media laboral y quedan fuera del mercado", apunta la experta. A eso hay que añadirle los problemas particulares: muchos tienen hipotecas pendientes o perdieron su vivienda, no es fácil separar a los hijos del entorno en el que han crecido y hay temor por llegar a un medio laboral más duro que el español.

María, otra inmigrante colombiana en Madrid, lo sabe. Ella aspira a vivir con un pie en ambos países. "Llegué en el 2000 y trabajé en cocina -recuerda-. Luego pasé a labores de limpieza y conocí a una española que me ofreció 'bajar' a Colombia y traerle ropa. Con eso aguanto, pero la situación de mi hija es otra: ella no sobrevive con 4 horas de trabajo en un café".

Por eso, su hija se quiere ir. "Sé que al final ella, mi hijo y mis tres nietos terminaremos en Colombia, pero intentaré disfrutar aquí todo lo que pueda, para no perder lo conseguido con tanta lucha", confiesa.

Según Villavicencio, el proceso de los colombianos en España suele ser el siguiente: dedican los primeros 4 años a legalizar su situación, luego buscan la reagrupación familiar, para lo cual muchos tiene que endeudarse; consiguen una inserción social y luchan por mantenerse.

"Miran alternativas similares a las de los jóvenes españoles", dice Villavicencio, en alusión a los recién egresados que se marchan a Alemania y otros países. "También adoptan medidas de recorte: tres familias comparten un apartamento, por ejemplo, o un grupo convive en una pieza -agrega-. La situación se ha precarizado. Se defienden como pueden, sin el Estado".

La Ley 1465 del 2011, que creó el Sistema Nacional de Migraciones en Colombia, contempla una serie de puntos que, en su mayoría, no están operativos. Aesco denuncia, por ejemplo, que el fondo especial para casos de urgencia carece de presupuesto, que no se ha creado el sistema de información estadística y que no se ha vinculado la política integral migratoria a los planes de desarrollo locales.

En cuanto a España, el Gobierno impulsa el Plan de Retorno Voluntario, que se hizo efectivo en el 2008. Lo gestiona mediante ONG, como Aesco, y cuenta con tres modalidades: retorno humanitario, retorno productivo y programa de abono anticipado de prestación a extranjeros (Apre).

La primera está dirigida a aquellos que no pueden continuar en España por fuerza mayor. Reciben el pasaje aéreo, 50 euros de prestación por movilidad y 400 para el reasentamiento.

El retorno productivo es para quienes no cuentan con subvención de desempleo y quieren montar un negocio. Reciben hasta 4 tiquetes de avión por familia, 50 euros para movilidad y 400 para el reasentamiento, además de un préstamo de 1.500 euros a fondo perdido (una contribución que el beneficiario no está obligado a devolver). El Apre consiste en el pago del dinero que la persona ha cotizado para la seguridad social. El interesado recibe el 40 por ciento de la suma en España y el 60 en su país, una vez regrese y devuelva la documentación española. Quienes se acogen a este programa no pueden volver a España en 3 años.

Un médico colombiano, que llegó con su esposa hace 4 años y que no quiere revelar su identidad, se aburrió del mal panorama médico y de la situación general de España, y aspira a beneficiarse del Apre. Su mujer y su hijo ya regresaron a Colombia.

"Llegamos con la ilusión de que mi esposa, ingeniera, trabajara mientras yo seguía mi especialidad; nuestra ilusión era traer a la familia. Pero se cansó de repartir hojas de vida y solo consiguió empleo de mesera. Ahora quiero cobrar lo que me corresponde de seguridad social (trabajó en un ancianato y en una aseguradora) para regresar y estudiar en Colombia lo que me falta", relata.

El Plan de Retorno, sin embargo, no ha contado con la acogida esperada. Cuando se presentó, se calculaba que cerca de 100.000 inmigrantes se beneficiarían. Al ritmo actual, se necesitarían más de diez años para alcanzar esa cifra. Ahora se presenta un nuevo plan de retorno voluntario para colombianos, con fondos europeos. Aesco es una de las 8 entidades que lo gestionan y cuenta con 50 cupos.

"La demanda no es tan fuerte como la situación amerita", opina Villavicencio. Pero si el panorama económico de España no cambia, muchos se irán y aumentarán las remesas desde Colombia para los que se queden". Justo al revés de lo ha venido sucediendo en los últimos años.

JUANITA SAMPER
Corresponsal en España

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