Héctor Aguirre, el domiciliario de Cedritos hace 24 años

Héctor Aguirre, el domiciliario de Cedritos hace 24 años

La misión de 'Guri Guri' es entregar domicilios 20 cuadras a la redonda de la calle 140 con Novena.

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29 de junio 2012 , 09:19 p.m.

Se le ve ir y venir con el carrito verde de los domicilios recorriendo el corazón del barrio Cedritos. Va esquivando huecos, carros y lluvia. A sus 61 años, Héctor Aguirre trabaja como domiciliario en el Romi de la calle 140 con Novena y es uno de los empleados más antiguos de este almacén.

"Dicen que soy la mano derecha del Romi, por la cantidad de años que llevo trabajando allí, que son casi 24 años. Cuando empecé entré a la fábrica donde se procesaban las verduras; ahora me dedico a los domicilios", va contando Héctor mientras empuja el carrito lleno de bolsas atravesando la 9a.

Recorre a diario 20 cuadras a la redonda del almacén, puede demorarse de 15 a 20 minutos recorriendo las calles a pie, contando el tiempo que se demora subiendo los domicilios hasta la morada de algunos de los vecinos.

Le dicen el 'Guri Guri' -personaje de la famosa novela 'Calamar' que contaba la historia de una fantasía caribeña en la que aparecía el 'Guri Guri', un hombre de las nieves que se parecía mucho a Héctor-. "Eso fue en tiempos del famoso muñeco Topo Gigio, cuando se acabó enseguida siguió el Guri Guri y desde ese entonces me apodaron así", comentó.

El 'Guri Guri' cuenta también que vio cómo crecía Cedritos y Usaquén, la localidad número uno de Bogotá, y le agrega a esto último: "en todos lo sentidos", pues considera que es la mejor de todas las localidades de la ciudad.

"Conocí a los primeros vecinos de Cedritos, tuvieron sus familias; los he visto irse del barrio y vender sus casas para la construcción de nuevos edificios, he visto progresar el sector", contó.

Héctor es padre de dos mujeres ya profesionales, en parte gracias al esfuerzo que hizo para darles educación, y se caracteriza por ser un hombre trabajador.

"Sigo trabajando por el ejercicio, vive uno activo. Me fascina el trabajo en parte porque uno ve que le dieron confianza y la oportunidad de seguir trabajando", confesó Héctor, y asegura que los vecinos, a los que les hace domicilios, en su mayoría adultos mayores, fueron los que pidieron que regresara luego de que se retirara de este trabajo al pensionarse.

"Me hicieron regresar; ya me había ido para la casa a hacer nada, pero le sugirieron al almacén que regresara", contó, y agregó que "desde que le den la oportunidad de laborar, se labora hasta donde tenga fuerzas, cuentan las ganas".

REDACCIÓN EL TIEMPO ZONA

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