El fantasma de la peseta

El fantasma de la peseta

26 de junio 2012 , 05:44 p.m.

Como nuevos ricos. Así han bailado Portugal, España, Italia y Grecia el baile del euro. La ilusión, las lentejuelas, el glamour les duró una década. Ahora, Alemania se da golpes de pecho por haberse dejado encantar por sus "¡opa!" y sus platillos mediterráneos. Los culpa de estar jalonando a la glamorosa Europa a los vergonzantes niveles de Ruanda. ¡Qué falta de todo!
 
Ángela Merkel, ceño fruncido y peinado estático, se pasea de un extremo al otro del salón de baile intentando salvar al continente.
 
¿Sacarlos del euro? El reversazo podría hundirlos a todos. Se acabarían los veranos en Ibiza, la prosperidad que hacía de Estados Unidos un igual. España, sentada en una esquina, lloriquea porque ya tuvo que admitir que sus bancos necesitan 100 millones de euros para repuntar. Pide de rodillas que por favor no lo saquen a la calle.
 
Grecia recibe el dinero del rescate, que apenas sirve para azuzar los ánimos de un pueblo desbocado y seducido por una extrema derecha xenófoba y neonazi.
 
¿Y el reino de España? Sus monarcas andan calladitos. Su presidente de gobierno, Rajoy, anda en plena etapa de negación. No quiere aceptar que el eurogrupo le dio una platica, y por eso, a lo que todos llaman "rescate", él le puso: "préstamo".
 
Por esa gracia, desde el 10 de junio ha venido recibiendo improperios, críticas y reclamos de la izquierda -claro-, pero también de una derecha que lo apoyó y que parece estar bastante arrepentida. Su negación del rescate desató otra vez las especulaciones sobre la posibilidad de que España salga del baile del euro más temprano que tarde. Y volvería, claro, a la peseta.
 
Los golpes de pecho son de todos los colores: rojo, azul... Y entre ellos intentan también echarse culpas. La paila está caliente. Un paso en falso y se cocina una revolución torpe e inconsecuente, pero más violenta que el hippie 15-M.
 
En Atenas están golpeando a los inmigrantes y asaltan a los dueños de farmacias. En España hay diáspora, y no solo de inmigrantes. Los tataranietos de Cervantes tuvieron que agarrar sus corotos y buscar otro horizonte.
 
Por lo pronto, el dinero que llega del rescate les durará un poco para embolatar a los incrédulos. Pero el verdadero tango lo bailarán con los electores el día que se confirme que unos zapatos alquilados Paciotti no hacen al dueño más rico y en cambio sí lo endeudan. ¿Cuánto más durará la danza de mascaradas? Merkel lo dirá.

@Caidadelatorre

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