LeBron James, el nuevo héroe de la NBA

LeBron James, el nuevo héroe de la NBA

Tuvo un promedió de 30,2 puntos en las finales. Ganó su primer título a los 17 años.

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24 de junio 2012 , 09:23 p.m.

Por fin el 'Elegido' (The Chosen One), como tituló la revista Sports Illustrated hace una década cuando apenas era un chico de 17 años, logró ganar su primer anillo de campeón en la NBA y, de paso, su primer trofeo al Jugador Más Valioso (JMV) de las finales, silenciando de paso a sus críticos.

Muchos pensaban que al igual que Wilt Chamberlain y Julius (Dr. J) Erving, LeBron estaría más preocupado por asombrarnos con sus espectaculares jugadas que por ganar un título. Cuán equivocados estábamos.

Es que desde que salió de la secundaria San Vicente y Santa María, en Akron (Ohio), en donde fue designado como el Jugador del Año en tres temporadas consecutivas, a la NBA cuando fue escogido de primero en el draft del 2003 por Cavaliers de Cleveland, todos se preguntaban no cuándo ganaría su primer título, sino cuántos.

En Akron su vida no fue fácil. Su madre, Gloria, en múltiples ocasiones tuvo que dejarlo donde amigos o familiares porque había perdido el trabajo y no tenia dónde vivir ni con qué alimentarlo.

Cuando se recuperaba, el pequeño LeBron regresaba a vivir con su madre, para después repetir el proceso. Pero poco a poco su talento atlético traspasó las fronteras de Ohio y comenzaron a aparecer los scouts universitarios y promotores deportivos. Creció con unos compañeros de equipo a los que llamó hermanos, y todavía lo hace. En el 2009 escribió un libro de 256 páginas llamado Shooting Stars, sobre su relación con ellos.

En su primera temporada en Cleveland ganó el trofeo al Novato del Año, con un promedio de 21 puntos, 5,9 asistencias y 5,5 rebotes, convirtiéndose en el único jugador, junto a Michael Jordan y Oscar Robertson, en promediar al menos 20 puntos, 5 asistencias y 5 rebotes como primíparos. Y comenzaron las comparaciones con Jordan, al inicio, y luego con Robertson, por sus números.

Jordan fue el mejor jugador de la historia, y entiendo por qué siempre comparábamos a James con él. Pero el error de muchos es que siempre medían todo lo que LeBron hacía en una cancha solo contra lo mejor de Michael. Y Jordan tampoco era perfecto, ¿sabían que en las Finales de 1996 lanzó 41 por ciento de efectividad desde el campo y en las del 98 lanzó 43 por ciento?

Es que en la era de Jordan los periódicos y revistas eran la principal fuente de información, y aquellas tenían barreras para la mayoría.

En cambio, hoy cualquiera puede escribir, trinar (Twitter), o montar algo en Facebook. Esto es un desarrollo maravilloso, en donde todos, si queremos, nos podemos expresar, pero la falta de información llevó en muchas ocasiones a menoscabar a James. Jordan fue extraordinario, el más grande, pero no fue perfecto.

En el 2007 jugó su primera final de liga con Cleveland, frente a Spurs de San Antonio, pero perdió 4-0. Cuatro años más tarde, y descontento porque en Cleveland no podían montarle un equipo que lo ayudara a ganar, aprovechó su condición de agente libre y se marchó para las paradisíacas playas de South Beach, en Miami. A jugar con su amigo Dwyane Wade y Chris Bosh, en Heat.

El mundo se le vino encima después de unas desastrosas recomendaciones de su gente de relaciones públicas, cuando James anunció la decisión de jugar con Miami. Ni siquiera dio una conferencia de prensa para despedirse de su antiguo equipo.

¿Durante cuántos años se suponía que LeBron James debía ser el mejor de la historia? Antes del pasado jueves en la noche no teníamos una muestra concreta para soportar esa teoría. Es que ninguna estrella había tenido tanto talento. Ninguno sumaba las mejores cualidades de los mejores como James: es lo suficientemente alto y fuerte para jugar todas las posiciones en ambos extremos de la cancha, con el atletismo de Michael Jordan y la visión de 'Magic' Johnson, y recientemente los movimientos en el poste, enseñados por el mismo Hakeem Olajuwon.

Este año James tuvo una temporada monstruosa. Ganó su tercer trofeo al JMV de la temporada en cuatro años, promedió 27 puntos, 6,2 asistencias y 7,9 rebotes por partido. Pero fue en los playoffs en los que LeBron estuvo magnífico, realizando una de las mejores postemporadas de la historia: promedió 30,2 puntos, 9,8 rebotes, 5,6 asistencias y jugó 43 minutos por partido en 23 encuentros. Sólo otro jugador en la historia ha logrado promediar 30/9,5/5 en un mínimo de 10 juegos de postemporada, y ese fue Oscar Robertson, en 1963.

Pero LeBron lo hizo sacrificando su cuerpo, defendiendo cada posición en la cancha. En las semifinales, cuando Heat perdía 1-2 contra Indiana, luchando contra David West, en las finales del Este contra Pierce, Garnett y Rondo. En las finales de la NBA le hizo la vida imposible a Kevin Durant al marcarlo uno a uno, negándole el balón, luchando en las pantallas y defendiendo desde Westbrook hasta Kendrick Perkins.

James mide 2,03 metros, pesa 115 kilos, aunque hay reportes de que pesa mucho más. Esto, en un hombre cuyo porcentaje de grasa en el cuerpo es de solo cinco por ciento.

Cuando se pone como pantalla es como estrellarse contra una pared de ladrillos. Además de que cuenta con la suficiente velocidad que lo hace más rápido que la mayoría de los guardias de la Liga. James puede correr los 100 metros en 11 segundos y cualquier equipo de la NFL estaría encantado de tenerlo en su roster.

Sus brazos tienen el tamaño de los de un levantador de pesas, pero James sólo comenzó con las pesas hace unos cuatro años. Sus pies son talla 16 y ello le permite cubrir mucho trecho en la cancha; la mayoría de jugadores corren de la línea de fondo hasta la otra entre 11 y 14 pasos, James lo hace en 9 o 10 pasos. Ha sido escogido en el equipo defensivo ideal de la liga desde el 2007.

Pero no todo es físico. James es un hombre muy inteligente. Tiene una memoria fotográfica, al igual que Payton Manning, el quarterback de Colts, que le permite recordar hasta los mínimos detalles de algún partido insignificante en su exitosa carrera.

Su coeficiente intelectual de baloncesto es altísimo, toma decisiones antes de que la jugada se desarrolle y tiene un gran instinto para pasar, al igual que 'Magic' Johnson, con ojos en la parte de atrás de su cabeza. A James le gusta leer antes de los partidos y su libro favorito es La hormiga y el elefante, que trata sobre liderazgo.

No importa ahora cuántos títulos vaya a ganar, pues James sabe que Jordan no ganó el primero sino a los 28 años; Oscar Robertson, a los 32, Jerry West, a los 33. De qué temporada hemos sido testigos, y eso que la querían cancelar.

Carol Rumié
Para EL TIEMPO

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