La 'segunda etapa' del ciclista colombiano Mauricio Soler

La 'segunda etapa' del ciclista colombiano Mauricio Soler

Se cumple un año de su accidente en Suiza. Dice que no volverá a competir en el ciclismo.

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15 de junio 2012 , 08:57 p.m.

Siempre sonríe Mauricio Soler, el 'Lancero', cuando recuerda las argucias de la fisioterapeuta y su esposa para que no tuviera la más mínima sospecha de la visita más memorable que ha tenido en su vida. Todos en la Clínica de Navarra le ocultaron que vería al hombre considerado uno de los mejores ciclistas de la historia: Miguel Indurain, su ídolo.

"Si me vuelves a engañar así, estaré muy encantado", le dijo a Helena, su fisioterapeuta, el pasado 7 de junio, a las 9:30 de la mañana, cuando vio entrar al expedalista español.

Ha sido de las cosas emocionantes que le han pasado en los 366 días transcurridos desde el grave accidente, hace un año, en la Vuelta a Suiza.

La recuperación del boyacense, el último colombiano que ha pisado el podio del 'Tour de Francia' y de cualquiera de las grandes competencias del ciclismo mundial, se ha dado a muy pequeños pasos. Junto a él, Patricia Flórez, su esposa, toma un respiro al recordar los 20 días en coma inducido que pasó Mauricio.

Este hombre, nacido en Ramiriquí (Boyacá), contrajo matrimonio con ella hace siete años. Es su mayor respaldo tras la violenta caída, en el kilómetro 33 de la sexta jornada de la Vuelta a Suiza, que le causó un traumatismo craneoencefálico, un severo edema cerebral y fracturas en el tobillo izquierdo, clavícula, costillas, omoplato y en la tibia y el peroné izquierdos. Aún hoy, el 80 por ciento de su vida lo tiene que dedicar a su rehabilitación; el resto de tiempo, lo comparte con su familia y, en especial, con Juan Mauricio, su hijo de 23 meses.

"Gracias a Dios, la sacamos barata. Para lo que fue, no me puedo lamentar. Estoy contento de seguir en mi casa, al lado de mi hijo y de mi esposa", reconoce Soler, tras advertir que no dará una entrevista larga por su condición actual.

Sin embargo, en 25 minutos de charla, derrocha optimismo. "Ya me siento más recuperado, porque la situación pintaba muy mal", cuenta.

Un largo viaje

El proceso de recuperación del deportista comenzó el 9 de julio, cuando salió del coma artificial y fue trasladado a la Clínica de la Universidad de Navarra, en Pamplona (España), donde residía.

De allí, fue dado de alta el 14 de octubre y siguió rehabilitándose en su casa. El 20 de diciembre lo recibieron en Colombia como ídolo sus seguidores y su familia, en un festejo con todo y banda musical. En la Clínica La Sabana de Chía, trabajó en su recuperación.

Soler regresó a España el pasado 10 de abril para seguir su tratamiento médico en la Clínica de Navarra, a la que asiste gracias a una póliza de seguro. El propósito del viaje era establecer si podría volver a competir, pero el diagnóstico de su neurólogo y del cuerpo médico fue contundente: Mauricio está muy bien luego del grave accidente que sufrió, pero el esfuerzo de volver al ciclismo de alto nivel le generaría una presión cerebral que sería fatal. Eso, sin contar con la posibilidad de otra caída. A los 29 años, no era una buena noticia.

Para recuperarse de ese golpe anímico, visitó a Rigoberto Urán y Sergio Luis Henao, dos compatriotas suyos que compitieron en el Giro de Italia con el equipo Movistar. Más que consejos, el 'Lancero' revivió la emoción de la competencia con quienes, al final, se ubicaron en el top 10 de esa carrera y fueron los dos mejores en la clasificación de jóvenes.

No obstante, lo más emotivo ha sido la visita de Indurain. A pesar de que el español ya había ido a verlo tres meses después del accidente, cuando estuvo internado en la Clínica de Navarra, Soler confiesa que el segundo encuentro, esa mañana del pasado 7 de junio, fue mucho más emotivo, aunque no recuerda exactamente lo que conversaron. "La primera vez, yo estaba tan mal que no podía decirle mucho, pero esta fue mucho más grande. Pudimos hablar mucho más. Él es muy sencillo", cuenta.

Una vida hogareña

Mauricio regresó hace poco más de una semana a Colombia, a su natal Ramiriquí. En su casa, ubicada a un poco más de dos cuadras del centro, ha vivido sorpresas que lo reconfortan, en medio del drama al que sobrevivió.

Hoy, su mundo se compone de las cosas elementales de la vida. El pasado 14 de enero, su esposa lo sorprendió con una serenata de cumpleaños. De ese día, recuerda al grupo de mariachis contratado por Patricia, que lo puso a disfrutar de su género favorito. Hasta entonó la canción que más le gusta: Nos estorbó la ropa, de Vicente Fernández.

Aunque su memoria no le permite tener presentes los pormenores de momentos como esa serenata o de qué habló con Miguel Indurain, siempre tiene claro cada detalle del pequeño Juan Mauricio, una de sus grandes motivaciones.

Está lleno de expectativa por la celebración del segundo cumpleaños de 'Junior', como también llama a su bebé, el 28 de julio. "Cada día está más precioso, tiene 23 meses y utiliza ropa de niño de 3 años. Es la alegría de la casa", cuenta, emocionado. Advierte que su hijo le heredó, además de la estatura (Soler mide 1,87 metros), muchos rasgos de su fisonomía.

Recuerda, también, la emoción del primer día en que lo vio luego del accidente, en diciembre pasado. "Fue un momento hermoso y deseado. En algunas ocasiones, pensé que no iba a ser posible verlo de nuevo, porque una vez en una cirugía casi me quedo, debido a que se complicaron las cosas", revela.

La rutina de Soler

Mauricio es un hombre casero y disciplinado, que se despierta a las 6 de la mañana o antes. A las 7:30, desayuna y luego recorre aproximadamente un poco más de un kilómetro desde el pueblo hasta su casa de campo, donde tiene un gimnasio.

Allí, dedica de dos a tres horas de ejercicio y está pendiente de las plantas de su jardín personal. Aprovecha también para pasear a su perro Aquiles, un labrador negro que tiene hace seis años, y por último vuelve a su casa para estar con su bebé.

Visita al menos una vez por semana a sus padres, que viven a cuatro kilómetros de su casa. Con ellos pasa toda la tarde y regresa a su hogar antes del anochecer. "Es un hombre maravilloso, un gran esposo y un excelente padre. Estoy orgullosa de haberme casado con él", dice Patricia.

Ella asegura que, como buen hombre boyacense, él tuvo la sabiduría de saber manejar el dinero en sus años de carrera, y gracias a esa responsabilidad hoy gozan de una estabilidad económica.

"Da nostalgia", confiesa. Ver su vida en retrospectiva no es fácil para este hombre de solo 29 años. "Pero esto solo es un momento. Es lo que hay y debo saber llevarlo de la mejor forma", dice Soler, en tono reflexivo.

Cada vez que está triste, echa mano de las cosas buenas que la vida le ha dado. Como aquella mañana en que Miguel Indurain llegó hasta el gimnasio donde hacía una de sus terapias de rehabilitación y estuvieron hablando, no importa de qué.

Como un talismán contra los malos pensamientos, rememora el consejo que su ídolo le regaló ese día en Navarra: "Es hora de comenzar una segunda etapa".

Apoyo de Contador

El ciclista Alberto Contador lo apoyó desde su cuenta de Twitter: "Felicito a Mauricio Soler por su gran recuperación. Has ganado tu mejor carrera".

Oskar Ortiz Echeverría
Redactor de ELTIEMPO.COM

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