Alex Pumarejo responde las inquietudes de nuestros lectores

Alex Pumarejo responde las inquietudes de nuestros lectores

12 de junio 2012 , 04:48 p.m.

Catherine: Cuando tenía ocho años fui víctima de abuso sexual. Solo hasta hace dos años les conté a mis padres y además les confesé que soy lesbiana. Fue duro para ellos, pero con el paso del tiempo entendieron lo que me había pasado, aunque nunca comprendieron mi condición sexual. El año pasado tomé la decisión de irme a otra ciudad para hacer mi vida en pareja. Mis padres tomaron muy mal la noticia y ninguno de los dos me quiere hablar y dicen que se avergüenzan de mi. ¿Qué puedo hacer?

Primero, te felicito por haber tenido el coraje de contarles a tus papás. Ojalá ahora logres hablar abiertamente sobre tu caso para ayudar a tantas niñas que como tú se sienten solas e indefensas y no son capaces de afrontar lo que les pasó o les pasa.

En cuanto al hombre que abusó de ti, debes denunciarlo. Así hayan pasado muchos años y sea revivir el dolor tan inmenso que sentiste, es crucial que no esté en libertad para seguir abusando de niñas inocentes.

Sobre el tema de tu sexualidad, quiero hablarte como mamá de una hija. Considero que no te debes avergonzar de tu orientación sexual. Así mucha gente no entienda ni comparta tu estilo de vida, es importante que estés tranquila contigo misma. Debes darles un tiempo a tus padres para que digieran lo que les contaste. No soy psicóloga, pero me puedo imaginar como mamá, que ellos se deben sentir culpables por no haberte podido ayudar cuando fuiste abusada. De pronto antes de cualquier cosa, ellos necesiten perdonarse a sí mismos por no haberse dado cuenta del infierno que viviste.

Por otro lado, como papás tenemos expectativas preconcebidas de lo que queremos para nuestros hijos. Sin duda, ellos te imaginaban casada de blanco y dándoles muchos nietos. Emocionalmente dejar de lado lo que es considerado 'normal' a veces no es fácil para muchas personas, así te amen con todo el corazón.

Te aconsejaría que aunque ellos no te quieran hablar, tú no rompas el diálogo. Busca una manera de seguir en contacto con ellos, así sea por cartas. Demuéstrales que sigues siendo la misma hija amorosa que criaron, que tu orientación sexual no te hace una persona diferente, que sigues teniendo el mismo corazón, alma y principios que ellos te enseñaron.

Confírmales que eres una mujer buena y que quieres vivir tu vida plenamente, de ninguna manera para hacerles daño a ellos, sino porque tú tienes todo el derecho de buscar tu propio camino y tu propia felicidad.

Alexandra Pumarejo

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