Consumiendo morbo

Consumiendo morbo

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07 de junio 2012 , 06:01 p.m.

Las más importantes cadenas de televisión en el mundo, y también las colombianas, saben que incrementar sus ganancias con grandes ratings es darle violencia, maldad, apología al delito y grandes cantidades de morbo a su público.

La apología delincuencial y absurda al asesino, ladrón, secuestrador, esquilmador de erarios públicos, a los genocidas, dictadores, al 'traquetismo' de moda, a la subversión le ha corrido la butaca a los actos decentes, pulcros, dignos y llenos de Dios porque estos no producen créditos económicos a las programadoras.

La cultura delictiva, genocida, 'traqueta', malversadora, porno y torcida es más asequible al público que la mojigatería hogareña, decente, digna y respetuosa. El público al parecer está sediento de sangre y maldad, según los productores de estos programas.

La transmisión de valores decentes y pulcros al parecer está pasando de moda. La filosofía mórbida mediática se está imponiendo. Sus principios básicos son la pérdida de los valores de una sociedad que esté sujeta al vaivén de lo sacrílego, fantasioso, pornográfico, casuístico en lo inmoral y delictivo, impuesto por el botín que buscan.

Estos magos de la manipulación de los medios de comunicación saben que el ser humano en su trasfondo de inhumanidad producto de la propaganda, que degeneró lo bueno del ser humano, disfruta de lo caótico, lo inverosímil, la procacidad mental al asimilar el mal y el aburrimiento de lo normal. No en vano la máxima de J. J.  Rousseau cobra actualidad en la repetida frase que afirma que el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe.

Es un estado mental ocasionado por un mundo descomunalmente paradigmático desde su creación, que hace apología a conquistadores políticos, avasalladores territoriales, dictadores, déspotas y genocidas a través del devenir de la historia.

La televisión colombiana y planetaria ha cambiado los escenarios mediáticos. Telenovelas que marcaron rating, como Los ricos también lloran, el novelón mexicano que batió récord y fue presentado en más de setenta países, o Yo soy Betty, la fea, comedias inocentes, impregnadas de prácticamente un candor bromista, están en la bandeja del olvido de las programadoras y productores.

Fernando Savater, novelista y filósofo español, también comentó sobre la incidencia de medios de comunicación en la educación y las costumbres de la sociedad actual, y sobre todo en la juventud alienada por lo mediático. Hoy, novelones que hacen apología al delito, al secuestro, al sicariato, a la falta de respeto por la vida, honra y bienes hacen historia y llenan las arcas de programadores e inversionistas. Sin tetas no hay paraíso, El capo, La virgen de los sicarios. Estos programas han decidido el ánimo de la juventud de nuestros días, en la que muchos admiran al delincuente que triunfa económicamente de una manera absurda, caótica e impregnado de maldad.

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