Margarita Rosa de Francisco confiesa por qué no quiso ser mamá

Margarita Rosa de Francisco confiesa por qué no quiso ser mamá

Con inmensa generosidad nos abrió su corazón para contar, por primera vez, por qué no tuvo hijos.

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06 de junio 2012 , 07:57 p.m.

(Los desafíos de Margarita Rosa de Francisco)

Muy enamorada, así nos encontramos a Margarita Rosa de Francisco. Enamorada de su novio Will, de la vida y de la madurez. No añora nada de su juventud y habla abiertamente de sus canas y sus arrugas. Sin asomo alguno de divismo, la eterna 'Niña Mencha' confiesa no querer una portada más, por la mortificación que le producen las fotos. Con una inmensa generosidad nos abrió su corazón para contar, por primera vez, por qué no quiso ser mamá.

A dos horas de San Salvador, con 40 grados de temperatura y las sandalias a punto de derretirse por el calor de la arena, en la hermosa playa escogida para la nueva versión de El desafío 2012, el fin del mundo, apareció Margarita Rosa. Radiante, plena y feliz, dispuesta a abrir su corazón con esa dulce sonrisa que tiene enamorados a los colombianos, así nos recibió.
Este ha sido El desafío más duro por las condiciones climáticas; pero eso no ha impedido que siempre sea la mujer sencilla, dulce y profesional que adora todo el equipo de producción y que incluso los salvadoreños recuerdan todavía por la novela Café, con aroma de mujer.

¿Qué es lo más agradable de estar en 'El desafío'?

El equipo de trabajo, que es una belleza; los quiero mucho, es el mismo con el que comenzamos. Me gusta presentar este programa en particular, porque mi vocación no es esa; no me considero presentadora, sino que me gusta ser como la sacerdotisa de El desafío.

¿Qué la enamoró para aceptarlo de nuevo?

Es una pregunta rara. Me gusta hacerlo y a la vez tiene como un grado de dificultad, de resistencia y de templanza que hay que tener durante 53 días, pues no hay ni un solo día de descanso. A la vez, es una experiencia humana detrás de lo light que puede ser por tratarse de un programa de concurso. Me gusta lo que pasa humanamente con los muchachos, me gusta cuando pasan los juicios, hablarles, saludarlos y explicarles la prueba.

¿Y lo más difícil?

Las condiciones del territorio. Nunca antes habíamos sentido tanto calor. Eso agota y solo quiero llegar a dormir. Eso sí es un desafío, porque hay un momento en el día, por ahí a las 12:30, donde pienso: ¡Nooo vuelvo a hacer esto nunca más! Pero luego está ese espíritu de trabajo que hace que todo funcione como un reloj. Eso es muy redentor.

¿Un desafío profesional?

He tenido muchos profesionalmente.  

¿Acaba de grabar un disco?

Sí, lo voy a sacar a mitad de año. Es superpersonal. Ahí sí que no le he hecho caso a nada ni a nadie con respecto al sonido que quiero tener. No tengo expectativas de vender mucho.

¿Qué tiene?

La combinación que siempre he manejado: tiene que ver con lo brasilero, con lo colombiano. Es un disco supremamente acústico, con un sonido muy crudo, no cosmético. Quiero que suene así, como si lo hubiéramos grabado en la sala de la casa. Es el más parecido a mi forma de ser, a mi espíritu. No sé qué va a pasar con esto; si no pasa nada, pues no importa.

No ha salido y dicen que ya tiene mucho pedido...

Lo que pasa es que lo he anunciado mucho por twitter. Siento que hay un grupito de gente a la que sí le gusta mucho la música que hago y siempre me lo comunican. No sé qué tanta gente sea, pero sí hay una expectativa entre las personas que siempre me han seguido.

¿Ha sentido algo de frustración con la música?

No; la música ha sido parte de mi forma de ser. No puedo vivir sin crear música, es como una cosa sagrada. Cada vez que puedo componer una canción, es como si ocurriera un milagro.

¿Qué la inspira?

Cuando estoy haciendo un papel, el mismo personaje me inspira canciones. Hay situaciones ajenas que me inspiran, todo lo que tenga que ver con la separación, con lo desgarrador, con el despecho, con la filosofía y la metafísica.

¿Cómo está Margarita?

Me siento muy bien, realmente contenta, muy conforme con mi edad, con la persona que de pronto va a ser mi compañero de aquí en adelante.

¿Piensa envejecer junto a Will (Van der Vlugt)?

No es que hablemos de eso, pero es algo que sentimos que va a ocurrir. Por eso tal vez me siento como más tranquila que nunca en mi vida sentimental.

¿Cómo maneja las distancias?

Nunca me ha preocupado. Él se dedica también a dirigir, está en la producción de comerciales. Entiende tanto mi trabajo y estamos tan seguros de que queremos estar el uno con el otro, que no necesito estar confirmándolo con la presencia de él. Él siempre viene, y cuando no estoy trabajando voy a donde está, y así nos hemos manejado por casi tres años.

¿Ha pensado en un hogar con hijos?

¡Nooo! Nunca ha estado en mis sueños; sí, en mis peores pesadillas. Nunca se me ha ocurrido ser mamá, ni me he arrepentido de no serlo. Ni de chiquita soñé con eso. Soñé con ser cantante, actriz, pero no con el príncipe y la casita.

¿Ni adoptados?

Ni adoptados, ni procreados, ni nada; ni tampoco pienso en matrimonio. He hecho mi vida, tengo mi casa, me encanta no depender de nadie. Estoy con una persona porque realmente quiero y no para tener estabilidad. Es una sensación de libertad que no quisiera perder jamás. Yo creo que el hogar ya existe en esa compenetración.

Escribió en twitter que sin su pelo valía cinco centavos, ¿por qué?

(Ríe) Sí. Cuando hice Correo de inocentes, el personaje era muy dramático y coincidió que venía con el pelo oscuro hacía varios años. Me hicieron un tratamiento de queratina que relajó mi pelo crespo; sentí que el pelo se me murió. Se acabó la novela y sabía que iba a hacer El desafío, quería volver a ser rubia y además me empezaron a salir cantidad de canas. Me corté todo ese pelo que había sido víctima de esa cosa rara que me echaron y volví a revivirlo, para que volviera a ser el mismo estropajo de antes. ¡Qué felicidad siento, pues recuperé mi personalidad!

¿Es muy importante el pelo para usted?

¡Muuuyyy importante! Por eso escribí en twitter que no valía ni cinco centavos. Ahora me siento como Sansón, otra vez con fuerza. Mi pelo es como si fuera una personalidad aparte, él tiene su comportamiento, su temperamento.

¿Aceptar que van llegando los años es difícil?

Para mí es muy fácil. Me están saliendo arrugas, canas, de todo; pero me siento tan contenta con mi edad, que no añoro absolutamente nada de la juventud. Físicamente me siento muy bien.

¿Ha pensado en hacerse alguna cirugía?

Trataré que no. Trataré que la vida transcurra. Una cosa es que uno se haga sus cosas, el láser, el colágeno, pero que la cara de uno real no se vaya.

En ninguna otra parte del cuerpo...

No creo. Soy fanática del ejercicio. Todo lo que he invertido a mi cuerpo ha sido más sudor que nada en la vida. Eso sí me mantiene con energía. Digo que trataré porque uno qué sabe qué le dé por hacerse más adelante.

¿Profesionalmente cómo está?

No tengo muchas más ambiciones. Como actriz, siento que he hecho cosas que me han dado muchas satisfacciones; y no es que haya perdido la motivación. Me he trazado objetivos que han sido muy exigentes para mí y los he logrado, y si fui capaz, no tengo la obligación de imponerme otro reto más. Me siento muy conforme con todo lo que he dado.

¿Cómo mantener la vida tranquila alejada de la prensa rosa?

Es difícil, por eso para mí el twitter ha sido un descubrimiento increíble porque puedo pensar en voz alta. Mucha gente se sorprende de las cosas que digo ahí, porque ahí no soy políticamente correcta. Me encanta un poco desafiar las normas de lo que hay que ser para seguir proyectando una imagen ideal que no es. La manera de mantenerme alejada es tener los pies en la realidad, nunca perder de vista que soy una mujer real. Que puede hablar de su edad libremente, de las equivocaciones que ha tenido. Por eso una de las partes más difíciles de mi carrera es lo de la prensa, porque no quiero más fotos, no quiero aparecer en una portada de revista. Cambiaría eso por cualquier cosa.

Esto es una entrevista de portada...

(Risas). Pues sí, lo necesitamos ambos, todos. Lo necesita el medio, lo necesita el programa, todos. Es la parte de las fotos la que sí me mortifica.

¿Cómo hace para abrirle el corazón a un extraño?

Es un poquito ambivalente la sensación que tengo. Me parece muy honroso que alguien quiera preguntarle a uno cosas. Cuando veo el número de personas que me siguen en el twitter, me asombro de que haya gente que quiera seguirlo a uno. Es de agradecer; es un acto generoso de la gente.

¿Cuál ha sido su mayor desafío?

Mantenerme fiel a mí misma a pesar de todo ese movimiento y ese barullo que hay alrededor de una imagen que es mentira. Uno no es ni tan bonito ni tan feo como aparece en TV, ni es todo eso sobre lo que la gente proyecta sus propias fantasías.

¿Cómo se proyecta en la vejez?

Me la imagino acompañada por Will. Haciendo canciones -me gusta mucho escribir-, me veo haciendo papeles de mujer madura.

Gloria Franco
El Salvador
* Por invitación del Canal Caracol

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