Tanorexia, esa obsesión por estar bronceado

Tanorexia, esa obsesión por estar bronceado

Quienes sufren de esto siempre creen estar muy pálidos, aunque estén muy morenos.

05 de junio 2012 , 09:33 p.m.

Patricia Krentcil, una mujer adicta al bronceado que tiene 44 años y vive en Nueva Jersey, levantó un gran escándalo hace poco en Estados Unidos porque terminó en la cárcel, acusada de obligar a su hija, de 5 años, a meterse en una cámara de bronceo.  Patricia afirma que es inocente y niega que la niña haya estado en una cámara que tenía una temperatura de 90 grados.

"La llevé para que me esperara mientras salía", dijo a los medios. Pero el profesor de la menor, una tierna pelirroja de piel muy blanca, puso la denuncia porque vio que tenía quemaduras graves en todo su cuerpo.

La explicación de la madre, que en varios videos aparece exageradamente bronceada, es que la niña se quemó jugando en el patio. Este caso ha dado pie para que los expertos vuelvan a hablar de la tanorexia, una enfermedad poco diagnosticada pero cada día más común, que implica una obsesión por broncearse.

No importa si es tomando el sol en la playa o en una cámara de bronceo que emite rayos ultravioleta, quienes padecen este trastorno no viven tranquilos si su piel no tiene un tono oscuro. Varios estudios han analizado por qué la gente insiste en hacer esto, aunque conozca sus peligrosas consecuencias.

Uno de ellos, publicado en el 'Journal of the American Academy of Dermatology' , asocia la tanorexia con el trastorno dismórfico corporal. Este desorden psiquiátrico se caracteriza porque la persona tiene una idea severamente distorsionada de su imagen corporal. Por eso, según los expertos, sin importar cuántas horas se haya pasado bajo el sol o en una cámara de bronceo, cuando alguien que sufre de tanorexia se mira al espejo cree que tiene una piel desagradablemente pálida.

"El origen de este trastorno es psiquiátrico. Sus consecuencias son dermatológicas, pero su origen está en un problema psicológico", afirma el psiquiatra colombiano Rodrigo Córdoba. Según él, la tanorexia está relacionada con "la necesidad de aceptación que experimenta una persona marcada por una autoestima muy baja y por procesos de imitación de modelos impuestos por la sociedad, que le impiden medir consecuencias y riesgos".

Dos estudios, de investigadores de la Universidad de Texas y del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York (ambos en EE. UU.), concluyeron también, de manera separada, que la exposición frecuente a rayos UV provoca patrones de comportamiento similares a los observados en adictos al alcohol o a las drogas. 

Como los adictos 

Esto incluye que los afectados se sientan culpables por su conducta, que experimenten una pérdida de control de sus límites y que, cuando interrumpen su costumbre de broncearse, presenten un grave síndrome de abstinencia.   

Algo con lo que concuerda Córdoba, a pesar de que la tanorexia no esté reconocida en los manuales psiquiátricos clásicos como una adicción. "Lo que pasa es que genera comportamientos adictivos. Una sobredosis de sol tiene las mismas características de una sobredosis de alcohol: aunque se conozcan sus consecuencias, es imposible detenerse, y ante la ausencia se desencadenan serios problemas emocionales". 

Envejecer más de un lado que del otro   

Una imagen vale más que mil palabras. La revista 'The New England Journal of Medicine'  publicó hace unos días una reveladora fotografía, que muestra a un hombre con una parte de la cara más envejecida que la otra, producto de una exagerada exposición al sol.    

En la imagen se ve a un paciente de 69 años con el lado izquierdo de su cara muy diferente al derecho. Por su trabajo de camionero durante 28 años, este hombre recibió durante muchas horas diarias la luz del sol por la ventana izquierda de su vehículo.   

El resultado es un problema que se conoce como dermatoheliosis unilateral y demuestra el poder de la radiación ultravioleta para envejecer la piel, según los expertos.  

De acuerdo con Jennifer R. S. Gordon y Joaquín C. Brieva, dermatólogos de la U. de Northwestern (Chicago, EE. UU.), al paciente se le recomendó usar protectores solares y retinoides en crema y vigilar la aparición de posibles lesiones nuevas, que pudieran llegar a desarrollar un cáncer. En cada número de esta revista médica se publica una sección llamada 'Imágenes en medicina', que suelen provenir de radiografías, TAC o resonancias magnéticas de diferentes trastornos.

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