Foso:La guerrilla come enchiladas

Foso:La guerrilla come enchiladas

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05 de junio 2012 , 05:06 p.m.

  Desde que Shakespeare utilizó la palabra 'barricada' hasta que John F. Kennedy dijo 'cojones', el español ha sembrado decenas de términos en el inglés y en otras lenguas.

La lengua española es nieta del latín y el romance, a los que debe la mayor parte de su léxico y su estructura. Pero a lo largo de la historia han participado en su desarrollo otros idiomas. Unas pocas palabras son de origen desconocido, como perro, al que el etimologista español Joan Corominas atribuye un poco convincente origen "de creación expresiva", a partir de la manera como los pastores llaman a su perro: 'brrr' o 'prrr'.

Al vasco se deben algunos de los primeros términos (queso, izquierda), pues de las dos lenguas quedan registros escritos por la misma época (siglo X). Gracias a las parlas germanas de los invasores de la península ibérica (del siglo I al V) tenemos palabras como jabón, burgo, guerra, robar, falda y yelmo. Siete siglos de presencia árabe (del siglo VIII al XV) dejaron en España cerca de 850 palabras y cientos de derivados: arroba, alubias, jáquima, almohada, azucena, alfarero, babuchas, guarismo, albóndigas, alcalde, fulano...

Los galicismos o francesismos lloviznaron desde tiempos medievales, pero se convirtieron en diluvio a partir del XVIII y hasta comienzos del XX: favorito, galante, interesante, pillaje, merengue, parlamento, financiero, bolsa, garaje, hotel, jardín... La música, la poesía y la pintura fueron puentes para la entrada de vocablos italianos, principalmente del siglo XVI al XIX: soneto, pantalón, centinela, violín, esdrújula, piano, banca, escopeta, ópera, coronel, banca...

Los siglos XX y XXI han marcado la penetración constante y creciente del inglés. Ello se debe en parte al abismo tecnológico entre los países de habla española y los anglosajones: el que inventa es el que nombra. Además, a la expansión por el mundo del modo de vida estadounidense, con sus hamburguesas, su rock, sus bluyínes, su internet. También se debe, lamentablemente, al complejo de inferioridad del comercio y la publicidad, que en países como Colombia prefieren llamar shopping a las compras, home delivery a la entrega a domicilio, casting al elenco o prueba de actores, boarding pass al pasabordo, rating a la sintonía, top a lo más notable, tip a los consejos y wow! al viejo ¡carambas!

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