La tapa rosca y otros líos / Hablemos de vinos

La tapa rosca y otros líos / Hablemos de vinos

02 de junio 2012 , 04:13 p.m.

Una vieja publicidad de vinos en caja de mi país decía: "La calidad va por dentro". Era una pequeña frase, al final del aviso, pero que contenía muchos de los prejuicios que uno como consumidor tiene ante cierta forma de presentar el vino. La imagen, nos quería decir esta publicidad, no importa. Pero sí importa. A todos nos importa. A unos más, a otros menos.

No. No me voy a meter en ese tema, porque después uno queda atrapado. Fácil, muy fácil es tirar dardos y decir que la imagen no importa, que lo que importa es "lo que está por dentro". Yo no podría, de corazón, afirmar eso. No sé ustedes. Lo que sí puedo afirmar es que hay prejuicios importantes en el mundo del vino que tienen que ver con la presentación. Hay muchos, pero existen dos que hoy por hoy concitan el mayor interés o, al menos, la mayor polémica. La tapa rosca y el bag-in-box.

Si me piden que elija, yo elijo el corcho. La tapa rosca, en algún húmedo y obscuro lugar de mi inconsciente, sigue estando relacionada con vinos baratos, de mala calidad. Y no es cierto. Mi lado racional se impone y ya. Acabo de probar un riesling tremendo de un no menos tremendo productor del valle de Clare, en Australia, Grosset, el Polish Hill, y me dejó los huesos fríos. La tapa era rosca. Y por ya más de una década, ese riesling es mi favorito de toda Australia. Prejuicios fuera.

¿Y qué tal los tintos? Sigamos en Australia. La bodega Henschke tiene su ícono en Hill of Grace, un shiraz de lo mejor del mundo. Cuesta la friolera de 500 dólares cuando se trata de una cosecha reciente. Más viejos cuestan mucho más. Y sí, viene en tapa rosca. No corcho. Tapa rosca.

El caso de los vinos en caja es un poco más complicado. Aunque hay una cierta tendencia en el mercadeo del vino a presentar buenos ejemplares en bag-in-box, lo cierto es que los grandes-grandes, los Hill of Grace del vino, aún no se aproximan a ese formato. Sí hay muy buenos vinos reservas, por ejemplo. El tamaño común es el de tres litros, y el vino se conserva allí por semanas; un mes, tranquilamente, si me apuran.

Pero ojo, que el bag-in-box no es equivalente al tetra. Como su nombre lo dice, es una bolsa en una caja y esa bolsa va al vacío, lo que implica que no va guardando oxígeno a medida que el vino se sirve. Por eso se oxida más lentamente y por eso hay que tenerle más fe, además de que su transporte es más fácil, más ligero, más barato y todas esas cosas relacionadas con la huella de carbono que tan en boga están por estos días. Buenos vinos en caja, eso es lo importante.

Y sí, también es cierto. Yo estoy con ustedes. No es lo mismo llegar con una caja a la casa de los amigos que con una botella. Y también me resisto a leer en pantallitas mis novelas favoritas. Claro que eso digo ahora, porque antes también decía que la tapa rosca era detestable.

PATRICIO TAPIA
Especial para EL TIEMPO

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