Club Bilderberg, los poderosos que deciden el futuro del mundo

Club Bilderberg, los poderosos que deciden el futuro del mundo

La 'madre' de las teorías conspirativas dice que este grupo de líderes decide el rumbo del planeta.

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01 de junio 2012 , 11:39 p.m.

No todos los participantes encabezan gobiernos o están en el poder, pero se los considera como el conglomerado más influyente del mundo. Son un puñado de políticos, empresarios, financistas y dueños de medios de comunicación que se reúnen anualmente para, supuestamente, decidir sobre el futuro del mundo.  El escritor ruso Daniel Estulin, que ha publicado varios libros sobre ellos, asegura que los integrantes del Club de Bilderberg, no otros, son los "verdaderos dueños del mundo".

La reunión anual de este exclusivo club, que es una especie de logia secreta fundada hace 60 años para frenar el antiamericanismo y el avance del comunismo producido por el Plan Marshall en Europa, se inicia este domingo en Chantilly (Virginia), a 40 kilómetros de Washington. En el encuentro, al que asisten, solo con invitación, gobernantes, expresidentes, primeros ministros y dueños del poder económico o financiero del mundo, se deberá debatir sobre la crisis económica mundial, con énfasis en la situación europea y estadounidense y el futuro del euro, entre otros temas de actualidad, nos afirman extraoficialmente personas vinculadas al evento y que piden no ser identificadas.

El Club de Bilderberg debe analizar también estrategias para enfrentar y salir de la crisis económica que atenaza al mundo y decidir cómo ponerlas en marcha, sin que se destruya el actual statu quo.

Igualmente, sobre las relaciones transatlánticas, la evolución del panorama político en Europa y en EE. UU., la austeridad y el crecimiento de las economías desarrolladas, la seguridad cibernética, los retos energéticos, el futuro de la democracia y asuntos relacionados con Rusia, China y el Oriente Medio. Entre los invitados de este año figuran la actual vicepresidenta del Gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, y el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia; pero, por lo general, Bilderberg reúne anualmente una larga lista de figuras: representantes de la realeza europea, como la reina Sofía, o expresidentes, como el norteamericano Bill Clinton. También congrega a multimillonarios como los Rothschild o a dueños de bancos como el Lazard Frères & Co, Barclays, Goldman Sachs, Deutsche Bank, Société Générale de Bélgique, UBS y Warbur.

Igualmente, a administradores de grupos industriales como Unilever, Fiat, Daimler-Chrysler, Xerox, Lafargue, Elf, Shell y BP Amoco, y a exfuncionarios como Henry Kissinger. David Rockefeller, del Chase Manhattan Bank, es señalado por el escritor y especialista en Bilderberg, Daniel Estulin, como el hombre fuerte de la organización. Es "uno de los pocos que participaron en todas las reuniones desde la fundación", aseguró. Este año, la reina Sofía de España, participante frecuente de los encuentros de Bilderberg, no asistirá, según se desprende de la agenda oficial de la casa real en su página web, en la que dice que la soberana irá a la celebración del Día de las Fuerzas Armadas, que tendrá lugar en Valladolid este fin de semana.

Pero en representación de España, además de la Vicepresidenta, estarán también figuras del mundo empresarial como el consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián; el director general de "la Caixa", Juan María Nin Génova, y el comisario europeo de Competencia, el español Joaquín Almunia. Los encuentros de Bilderberg siempre son a puerta cerrada y siempre están rodeados de misterio y especulaciones. Jamás se difunden comunicados sobre su evolución o resultados. Todo se deja a la imaginación, las hipótesis, los rumores y los chismes entre bambalinas.

Tal vez por eso, a Bilderberg se le atribuyen todo tipo de decisiones, conspiraciones o confabulaciones políticas, económicas y sociales en todo el mundo. Se afirma, por ejemplo, que por su decisión se impulsó la victoria del presidente Barack Obama, en el 2008, y la de la ex primera ministra Margaret Thatcher, a quien el Club Bilderberg habría expulsado después del cargo, cuando ella quiso actuar de forma independiente. Estulin sostiene que en Bilderberg también se habría decidido la zona americana de libre comercio y, en el pasado reciente, acciones como "el restablecimiento de relaciones de EE. UU. con China, antes de que el presidente Nixon lo hiciera".

Asimismo, asegura que "en un encuentro en Saltsjöbaden, Suecia, en 1973, se dictaminó aumentar el precio de petróleo en 12 dólares el barril (un 350% de aumento) para crear caos económico en Estados Unidos y Europa Occidental". Otros estiman que todo lo que sucede a nivel mundial en términos de impacto político, económico o financiero que parece producto de la casualidad no son cuestiones al azar, sino que han sido fríamente calculado y decidido en las reuniones anuales de Bilderberg.  Stulin asevera que en Bilderberg se decide cuándo y cómo aumentar los precios del petróleo, cuando comenzar o acabar una guerra o dónde debe empezarse la siguiente. También, "quién debe ser el próximo candidato a presidente o por qué conviene provocar una crisis global como la que vivimos ahora. Todos los movimientos son piezas de un descomunal rompecabezas" asegura.

En ese contexto, este año, muy posiblemente, y siguiendo esas directrices, se deben decidir, entre otras cosas, las reglas económicas que se impondrán en el mundo para frenar y manejar la crisis económica sin que afecte el actual statu quo. Otros investigadores estiman que todo lo atribuido al poder del Club de Bilderberg es una fantasía y que el encuentro anual se aleja de toda esa trama de conspiraciones mundiales y que los encuentros son solo reuniones para analizar la realidad mundial y para debatir soluciones a los problemas que más nos afectan.

El Club de Bilderberg debe su nombre al hotel que albergó la primera reunión en Holanda, en 1954, por iniciativa del príncipe Bernardo de ese país, quien fue respaldado por David Rockefeller "para que las élites europeas trabajaran de forma coordinada con EE. UU.", según Estulin. La última reunión se realizó el año pasado en Suiza y la próxima debe anunciarse al finalizar el encuentro, el 6 de junio. 

GLORIA HELENA REY
Especial para EL TIEMPO

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