Riesgos de ingerir antibióticos en exceso y sin formula medica

Riesgos de ingerir antibióticos en exceso y sin formula medica

En muchas ocasiones, se les da un mal uso a los antibióticos, desconociendo las consecuencias.

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25 de mayo 2012 , 01:00 p.m.

Este es uno de los grupos de medicamentos más nombrados y formulados en todo el mundo. Sin embargo, es poca la educación que tienen los pacientes a la hora de consumir los antibióticos.

Tanto, que desconocen que tomar una dosis menor o por menos tiempo del indicado por el médico, puede agravar su situación y, lo que no se imagina, puede favorecer que esas bacterias que lo están atacando se hagan más fuertes, hasta llegar a hacerlas resistentes a los componentes de esas medicinas.

Así, el riesgo que está corriendo la humanidad, como lo advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS), es que llegue el momento en que su efecto ya no sea suficiente para tratar varias enfermedades infecciosas, como ahora, cuando son necesarios para atender una infección gastrointestinal o de garganta, como también para atender una conjuntivitis y hasta enfermedades de mayor cuidado como la bronconeumonía, neumonía, infecciones urinarias y hasta la tuberculosis.

De todas maneras, gracias a su sistema inmune, el organismo de los humanos está en capacidad de limitar las infecciones, pero cuando este no es suficiente y se excede el crecimiento microbiano es cuando se empiezan a presentar los signos y síntomas de la enfermedad.

"En el caso de una infección gastrointestinal, las bacterias patógenas se multiplican al doble de su tasa microbiana inicial. Si uno tiene 100 bacterias, el sistema inmune funciona contra ellas, pero a los 20 minutos ya serán 200, y 40 minutos después, 400."

Tienen un crecimiento exponencial, cada 20 minutos, cuando se encuentran en un microambiente adecuado para ello, y el intestino es un caldo de cultivo muy apropiado para ese tipo de bacterias.

"Sin embargo, hay que diferenciar entre infección y enfermedad, porque no todos los infectados se enferman. Nos enfermamos cuando el microorganismo le gana al antibiótico natural, que es el sistema inmune. Cuando se desborda el crecimiento microbiano se presentan los signos y síntomas de la enfermedad, y es necesario tomar antibiótico", explica la doctora Gabriela Delgado, PhD en Ciencias Farmacéuticas y Directora del Grupo de Investigación en Inmunotoxicología del Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional de Colombia.

En la dosis justa

Los antibióticos son letales para los microorganismos, pero algunos también pueden generar efectos adversos. Esto es lo que se conoce como principio de eficacia y seguridad. Y sucede con todos los medicamentos. De ahí que la dosis debe ser ajustada en cada caso, para que cumpla su función sin afectar al paciente en otros aspectos.

"La industria farmacéutica realiza estudios para establecer la dosis correcta y el tiempo de duración del tratamiento. Si lo suspendo, porque al cuarto día ya me siento bien, las bacterias quedan en estado de latencia y transmiten esa información de resistencia a las bacterias vecinas, a través de señales químicas", explica Gladis Pinilla, bacterióloga y docente investigadora del Grupo Rema del programa de Bacteriología y Laboratorio Clínico de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca.

Y es precisamente con la dosis contra la que el ser humano 'peca', al no tomarla como indica el médico. Así se les da un mal uso a los antibióticos que, aunque fueron creados para atacar a las bacterias, al matarlas o paralizar su división celular, o las dos funciones al mismo tiempo, si no se suministra en la cantidad y por el tiempo suficiente, se puede estar creando un problema mayor que se conoce como resistencia bacteriana a los antibióticos.

Precisamente, hace pocos días una investigación de la Universidad Nacional, la Universidad Javeriana y el Baylor College of Medicine, de Estados Unidos, reveló que, en Colombia, el 16 por ciento de los pacientes con la bacteria helicobacter pylori, causante de la úlcera gástrica, presenta resistencia a los antibióticos con los que se trata.

Tratamiento completo, sin excusas

Mucha gente dice que no le gusta tomar antibióticos porque destruyen los glóbulos rojos "No es cierto. Estos actúan sobre determinada parte de la estructura de la bacteria, sin afectar a la persona que los consume", explica Liliana Muñoz, bacterióloga y docente de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca.

Otra razón por la que dicen que suspenden el medicamento es porque van a consumir licor. El doctor Ariel Iván Ruiz Parra, magíster en Epidemiología Clínica y profesor titular de la facultad de Medicina de la Universidad Nacional, explica que no es una excusa para dejar de tomarlo, aunque lo mejor es no consumir bebidas alcohólicas, ya que algunos antibióticos, como los inidazoles, pueden tener reacción con el alcohol y entonces crearse una intoxicación. Respecto a si se consumen antes o después de las comidas, el doctor Ruiz hace énfasis en que lo mejor es tener en cuenta las horas en las que se debe tomar el medicamento, independiente de si coincide o no con las comidas.

Errores de los pacientes

La resistencia bacteriana es consecuencia de las malas acciones de los pacientes frente a los antibióticos, y "la automedicación es un error que se comete." Por ejemplo, la persona tiene una infección respiratoria de origen viral y toma un antibiótico, asumiendo que es una infección bacteriana. O tiene fiebre y asume que está relacionada con una infección bacteriana y también toma antibióticos.

"Otro error es consumir antibióticos que quedaron de tratamientos previos. La tercera falla es no completar el esquema del tratamiento. El médico les indica una duración de cinco o siete días y lo toman solo por dos o tres días. Otra equivocación consiste en tomar las dosis de forma inadecuada. Se les dice que cada seis horas y la toman dos o tres veces al día, en lugar de cuatro", explica Ariel Iván Ruiz Parra, magíster en Epidemiología Clínica y profesor de la Facultad de Medicina de la U. Nacional, quien agrega que hay antibióticos de una sola dosis al día, otros de dos, tres o cuatro veces; y el tiempo de administración de estas se ha calculado de acuerdo con las características del antibiótico, por lo que si se suministran muy separadas, su concentración puede ser muy baja y así no se logra el efecto sobre las bacterias.

De todas maneras, hay un pequeño margen de seguridad. "No es grave que se le olvide tomarlo a la hora exacta, siempre y cuando no pase mucho tiempo, pero que la dosificación sea cuatro veces al día y se lo tome solo dos o tres veces, eso es un uso inadecuado".

A estas equivocaciones se suma otra que agrega la doctora Liliana Muñoz, bacterióloga y docente investigadora del Grupo Rema del programa de Bacteriología y Laboratorio Clínico de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca: "es un error salir del consultorio del médico y si él no ha recetado un antibiótico, pensar que él no es bueno, e ir a donde otro. El médico sabe si lo necesito, porque si tengo un proceso viral, no me tiene que dar antibiótico. Si tengo gripa, no tengo que tomar antibiótico".

Martha Donny Mosquera M.
Redactora de EL TIEMPO


 

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