Timbiquí, el reino de la rana 'terribilis', el vertebrado más venenoso

Timbiquí, el reino de la rana 'terribilis', el vertebrado más venenoso

En Cauca fue creada una reserva natural para cuidar al vertebrado más venenoso del mundo.

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18 de mayo 2012 , 08:45 p.m.

En septiembre del 2011, el periódico  'The Times', fundado en el Reino Unido hace 227 años, y uno de los pocos de ese Estado de la Unión Europea cuya cifra de lectores va en aumento, publicó en una de sus columnas de opinión que la humanidad estaba al borde de aniquilar a una de las criaturas más extraordinarias y apasionantes del planeta. Ese diario no se refería a un zorro rojo, tal vez una de las especies favoritas y más apreciadas por los ingleses. 

La alerta, lanzada desde el otro lado del Atlántico, era por una rana típica del Chocó biogeográfico. Un anfibio del color de un atardecer, considerado el vertebrado más venenoso del mundo y bautizado con un nombre científico que hace honor a esas cualidades letales: la  Phyllobates terribilis , uno de esos tesoros de la naturaleza que parecen protagonistas de una leyenda, y que desde la semana pasada, precisamente por el esfuerzo de tres organizaciones extranjeras sintonizadas con el reclamo de  'The Times' -Global Wildlife Conservation, World Land Trust y American Bird Conservancy- y una nacional -Proaves-, está estrenando una zona de reserva, la primera en la historia dirigida a su conservación.

Está situada a un costado del río que atraviesa a Timbiquí (Cauca). Abarca 47 hectáreas, en uno de los bosques tropicales más húmedos del mundo. 

Todo, en un intento por salvar a la rana de la depredación que la sigue muy de cerca, al punto de que la Alianza para la Zero Extinción, una organización mundial que reúne a 52 instituciones que buscan salvar las especies que están en peligro de desaparecer y de la que hace parte el Instituto Humboldt, la incluyó en la lista de las criaturas más amenazadas del mundo, debido a su rango de distribución y a su población restringida. Puede sonar desproporcionado que haya tal preocupación global por un pequeño anfibio del tamaño de una almendra. Pero el esfuerzo por salvarlo está más que justificado. 

Un solo microgramo del veneno de la  terribilis  puede matar en segundos a diez adultos y a 10.000 ratones.  Esto ocurre si una persona la toca y accidentalmente las toxinas del animal entran en contacto con su boca o con alguna herida. A partir de ese momento, los músculos de la víctima comenzarán a contraerse, crisis que terminará con una insuficiencia cardíaca irremediable y que no da muchas oportunidades para reaccionar. Pero a pesar de su poder, la  terribilis  no ha podido ahuyentar a los cientos de retroexcavadoras, instaladas por mineros ilegales al borde de muchos caudales, que extraen oro de las cuencas chocoanas.

Tampoco a los taladores que tumban árboles para comerciar la madera en el mercado negro. Ellos han destruido su hábitat, restringido a pequeñas porciones de bosque y que al no ser muy extenso la ha hecho más vulnerable. Al mismo tiempo, muchos labriegos, estrictamente por miedo, las matan con solo detectarlas entre la vegetación, y desconocen que aunque es muy peligrosa, esta rana huye al sentir cualquier presencia humana. 

Todas estas agresiones han ocurrido mientras este símbolo indiscutible de la fauna y la biodiversidad del país siempre ha sido reconocido por su valor cultural y científico. La comunidad indígena embera, del Chocó, utiliza la toxina de la rana para envenenar las armas que emplean para cazar. Esto lo logran al frotar suavemente la punta de las flechas en el dorso del anfibio, con lo que un simple dardo de madera se transforma en pocos segundos en un artefacto mortal. Ellos dicen que el efecto de una porción de veneno en sus flechas dura hasta dos años.

La  terribilis  también es fuente de inspiración científica. Según la Academia Nacional de Ciencias, su veneno, que produce al alimentarse de un escarabajo, puede ser usado para el desarrollo de analgésicos, que muchas veces pueden ser 200 veces más potentes que la morfina. Esto sin contar el beneficio natural que las ranas representan para el control de plagas, potenciales transmisoras de enfermedades como la malaria o el dengue. 

Hoy, tanto la  terribilis  como el resto de especies están muy afectadas por el cambio climático, que ha producido drásticas alteraciones de temperatura en zonas boscosas. Adicionalmente, a las ranas las ataca un hongo llamado  Batrachochytrium dendrobatidis (Bd) , que ha producido mortalidad masiva en el interior del país, especialmente en la región Andina y el Valle, y en zonas situadas entre los 1.000 y los 3.000 metros sobre el nivel del mar. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha reportado, por estas amenazas, extinciones masivas de sapos y ranas en toda América, mientras, coincidencialmente, las estadísticas por casos de dengue van en aumento. Hace poco, el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud (INS) declararon la alerta nacional por dengue, por el registro de 5.174 casos en los primeros dos meses del 2012. 

Por eso, como explica George Fenwick, presidente de American Bird Conservancy, cualquier esfuerzo que se haga por cuidar una parte de la selva tropical y de paso a cualquier especie de anfibio es trascendental. "Tenemos que poner fin a la rápida y continuada desaparición de los bosques y la consiguiente pérdida de la vida silvestre que depende de ellos", explicó Fenwick, frente a la creación de la reserva Timbiquí, que además está blindando contra la depredación a un par de aves también sensibles a la tala: la pava del Baudó y el paujil del Chocó.

Luis Gabriel Mosquera, subdirector regional de áreas protegidas de Proaves, dice que, en parte, la creación de esta reserva busca hacer trabajos de educación ambiental con algunos consejos comunitarios de negritudes (Renacer Negro y Negros Unidos) para que se involucren con la preservación. Porque como lo explica el escritor y naturalista Simon Barnes, "todos seríamos mucho más pobres sin una criatura como la  terribilis , que nos dé pesadillas".

JAVIER SILVA
Redacción Vida de Hoy

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