Viudas de científicos en Irán desmienten proyectos nucleares

Viudas de científicos en Irán desmienten proyectos nucleares

En últimos 3 años fueron asesinados 5 científicos que, se presume desarrollaban proyectos nucleares.

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05 de mayo 2012 , 09:55 p.m.

Teherán. Mansoureh Karami y Shohre Pirani llegan al punto de encuentro en el centro de Teherán en compañía de integrantes de varias organizaciones que trabajan con mártires en Irán y que luchan contra el terrorismo. Ambas mujeres, que han accedido a hablar por primera vez para medios extranjeros, van cubiertas con el chador negro tradicional iraní y la más joven, Pirani, está con su hija Armita, de 5 años. Las reúne el hecho de que sus maridos hacen parte del grupo de cinco científicos que han sido asesinados en los tres últimos años en Teherán y a quienes se les ha relacionado con el programa nuclear iraní. (Lea también: Los comedores de hierba nuclear del Irán)

El primero de ellos, Massoud Ali Mohammadi, murió en la puerta de su casa, en el norte de Teherán, cuando estalló una moto bomba al momento de montarse en su carro en la mañana del 12 de enero de 2010. "Cuando abrí la puerta luego de la explosión, lo vi sentado frente al carro con su cabeza apoyada en los brazos. Corrí hacía él, lo abracé y me di cuenta de que ya no había nada que hacer", cuenta Mansoureh Karami en la desabrida oficina donde fue pactada la reunión con cada viuda por separado. "Gente que vive a cinco kilómetros de nuestra casa oyó la explosión", agrega la mujer.

Después de la muerte de Mohammadi, que tomó a los iraníes por sorpresa, este hombre, que hoy tendría 52 años, fue identificado como profesor de la Universidad de Teherán y reconocido como el primer iraní en obtener un doctorado en Física en una universidad nacional, así como integrante del programa nuclear iraní. Esto último luego fue desmentido por el Gobierno y por su esposa, que asegura que su marido simplemente era un gran investigador y académico. (Siga este enlace para leer: ¿La última oportunidad de Irán?)

"Escribió 15 largos ensayos y, según me lo han dicho sus colegas, sus investigaciones no están relacionadas con temas nucleares", explica Karami, que cuenta con un máster en Psicología, y quien no deja de expresar su tristeza y todavía usa el celular de su esposo. Hoy, hace una especialización en derechos de la mujer y tiene una hija de 22 años y uno de 27.

Bajo amenaza

Shohre Pirani, la viuda de Dariush Rezaineyad, tiene el mismo argumento sobre el trabajo de su marido. Rezaineyad fue asesinado con un tiro en la sien el 23 de julio de 2011 cuando acababa de recoger a la pequeña Armita en el jardín.

"Un joven de gafas oscuras y marco grueso, barba tupida que parecía postiza y gorra se acercó a la ventanilla del carro y disparó en seis oportunidades antes de salir corriendo", narra esta mujer de 32 años que después de ver que atacaban a su marido persiguió al asesino por varios metros hasta que este terminó por dispararle en el brazo izquierdo.

Las primeras versiones que se conocieron después de la desaparición de Rezaineyad, provenientes de Alemania, aseguraban que este ingeniero de 35 años participaba en el equipo que desarrollaba switches de alto voltaje -cruciales para desencadenar las explosiones que se necesitan para activar una cabeza nuclear-. Y en Irán, algunos medios oficiales lo relacionaron con el proyecto nuclear, pero luego lo desmintieron.

"Mi esposo no estaba afiliado al programa nuclear y nunca se dijo que era científico nuclear. Eso es lo que dice la gente fuera de Irán que planeó el asesinato", asegura al comienzo de la conversación Shohre, politóloga de la Universidad de Teherán y quien semanas atrás le envió una carta al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki- moon, para reclamar por el silencio de las organizaciones internacionales frente al asesinato sistemático de científicos iraníes.

"Su único crimen fue su conocimiento y su pluma. Pero nunca vi ninguna reacción internacional frente a estos crímenes", explica con determinación esta mujer que, sin embargo, reconoce que su esposo recibía llamadas amenazantes desde el extranjero desde hacía cuatro años. Y aunque nunca pensaron que fueran a consumarse, admite que sí empezaron a vivir con cautela. Él les había enseñado a ella y a su hija a no contestar el teléfono, las escondía detrás de una pared cuando desactivaba la alarma del carro y siempre estaba vigilante de las motos que transitaban por el sector.

Incluso tenían todo preparado para proteger a la niña por si algo le pasaba a alguno de los dos. "Pero los planes salieron mal porque yo terminé en el hospital", reconoce Shohre mientras abraza a Armita, de quien dice es tan genial como su padre.

¿Víctimas del Mossad?

El tipo de amenazas que recibía Rezaineyad coincidían con las que habían recibido los otros científicos asesinados antes que él. Tal fue el caso de Mohammadi. "No sé qué decían las llamadas, pero las recibía", cuenta su viuda.

Las autoridades iraníes han acusado reiteradamente a la agencia de inteligencia israelí, Mossad, de estar detrás de estos asesinatos, que habrían sido llevados a cabo por integrantes de los Muyahidines del Pueblo, organización opositora al régimen de Teherán. Y algunas declaraciones de dirigentes israelíes dejan abierto el interrogante sobre su participación en estos crímenes. Der Spiegel, de Alemania, publicó días después del asesinato de Rezaineyad las declaraciones de una fuente cercana a la inteligencia israelí que aseguraban que era "la primera operación pública del nuevo jefe del Mossad, Tamir Pardo".

Pero la duda sobre la autoría de estas muertes de científicos se hizo mayor con el asesinato de Mohammadi, de quien se dijo que su muerte habría sido causada por algún sector de su propio país. Esto porque el científico había firmado una carta, junto a otros muchos académicos, en la que apoyaba al candidato Mir Hussein Musavi, quien reclamó la victoria de los comicios del 2009, que, según millones de iraníes, fueron ganados "ilegítimamente" por el presidente Mahmoud Ahmadineyad. (Lea acá: Irán, desafío y penitencia)

"Él participó en las elecciones y votó por la persona que quería. Pero no participaba en política, solo pensaba que la revolución nos pertenecía y que tenía que luchar para conservarla", dice Mansoureh al negar rotundamente que sus preferencias electorales tengan que ver con el atentado. Tampoco cree que la muerte de su esposo se relacione con su vinculación con el programa de investigación científica Sesame, con base en Jordania, en el que representaba a Irán. "Él creía que los científicos tenían que prepararse porque el mundo va a vivir una gran escasez en el futuro, no habrá agua ni petróleo, y por eso pensaba que nuestros científicos deberían trabajar en el campo de la energía nuclear para solucionar esos problemas", termina.

Lo mismo que dice Shohre Pirani: "Dariush pensaba que Irán tenía derecho a tener un programa nuclear. Siempre se preguntaba por qué solo cinco naciones podían desarrollarlo y decía que lo nuclear no solo se limita a lo militar", recuerda esta mujer, que confiesa que ha recibido llamadas de esposas de compañeros de su marido que viven con el temor de que sean asesinados. "Hoy iba a comer con una de ellas, que teme por la vida de su esposo, pero él le repite que sea fuerte. Que para los verdaderos musulmanes la vida real está en el otro mundo".
Todos saben lo que hacen.

CATALINA GÓMEZ ÁNGEL
Para EL TIEMPO

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