El autor para jévenes, Kevin Brooks, habla de cómo logró ser publicado

El autor para jévenes, Kevin Brooks, habla de cómo logró ser publicado

Este invitado de la Feria del Libro, durante años solo recibió negativas, pero eso no lo desanimó.

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27 de abril 2012 , 05:41 p.m.

Kevin Brooks renunció a su trabajo en un call center porque estaba cansado de contestar las quejas e insultos de usuarios inconformes y quería dedicarse a escribir. Cuando tuvo terminada Martyn Pig, su primera novela, comenzó a repartir el manuscrito en todas las editoriales que pudo encontrar.

Aunque durante años solo recibió negativas, eso no logró desanimarlo. Antes, había intentado formar una banda de rock, pero no ganó un centavo. Luego quiso ser pintor y vendió un solo cuadro; cada uno de los rechazos le dio la paciencia suficiente para ser escritor.

Finalmente, su manuscrito llegó a un escritorio de la editorial
Chicken House, donde trabajaba Barry Cunningham, famoso por descubrir a la célebre escritora inglesa J.K. Rowling y a su libro Harry Potter y la piedra filosofal.

Después de Rowling, el intrépido editor no había parado de recibir historias sobre dragones, hadas, brujos y conjuros, que lo tenían cansado. Un día, mientras revisaba las torres de papeles de su escritorio, el editor se encontró con un relato de cruda realidad, que había sido rechazado por todas las editoriales por ser demasiado oscuro para la gente joven, y eso le encantó.
Así fue como Brooks finalmente obtuvo la llamada que por años esperó. Desde eso, ha escrito 16 novelas. Lucas, Candy y Martyn Pig son las que se han publicado en Colombia, con la editorial del Fondo de Cultura Económica.

Coleccionista de realidades

Cuando se trata de escribir, Brooks no tiene idea de dónde salen sus personajes. "A veces estoy mirando una ventana, y pienso: qué pasara con esa señora que se asoma, qué esconde. De allí sale la sombra de algo" relata.

Lo que sí es cierto es que dedica casi ocho horas al día a crear historias que inevitablemente atrapen al lector en una trama que por momentos es demasiado oscura.

Este es el ejemplo: Martyn Pig, el protagonista de una de las novelas de Brooks, quien una noche está desesperado por ver un programa de detectives que pasan por la televisión, pero su padre alcohólico no lo deja poner atención. Cansado de la situación, Martyn le da un pequeño empujón, este resbala y cae muerto sobre la alfombra de la sala de estar.

Esconder el asesinato de su padre o enamorarse de una prostituta, que es el caso de la novela Candy, este es el tipo de temáticas que se encuentran en sus libros, por las cuales a llegado a ser reconocido.

"Los jóvenes aprecian que no se les tome por idiotas, mientras que los adultos piensan que estos no aguantan lecturas sobre la muerte, la prostitución, la xenofobia o las drogas" explica el autor.

Esto no lo ha salvado de discusiones con muchos de sus lectores. Así sucedió durante una de sus charlas en esta Feria del Libro de Bogotá, cuando uno de los asistentes alzó la mano e indignado se quejó de no encontrar una moraleja al final de Lucas.

"La gente está convencida de que intento escribir sobre problemas sociales, pero yo solo cuento historias, nunca digo qué es bueno o malo, no tengo la autoridad moral", agrega el autor de Candy, para quien su lema es hablar de las cosas, pero sin entrar en juicios de ningún tipo.

Verónica Toro Restrepo
Para EL TIEMPO

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