Como héroes reciben en Cali y Pasto a Policías liberados

Como héroes reciben en Cali y Pasto a Policías liberados

Cálido recibimiento en sus ciudades a los sargentos César Augusto Lasso y Jorge Humberto Romero

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18 de abril 2012 , 06:54 p.m.

Fueron más de siete kilómetros desde el puente sobre el río Cauca hasta el complejo policial en los que el sargento César Augusto Lasso Monsalve, emocionado, sintió la solidaridad de los caleños en el reencuentro con su familia luego de 13 años de su secuestro. Una jornada similar vivió el también sargento Jorge Humberto Romero Romero en su retorno a Pasto.

En Cali, personas de todas las edades y bachilleres de la Policía se apostaron en los principales cruces viales para saludar al sargento Lasso.

"Agradezco a Cali, a todas las personas que con su ambiente caluroso, don de gentes y amplio corazón, acompañaron a mi mamá y mi familia", dijo en una breve declaración a los medios.
Lasso, de 45 años, fue secuestrado por las Farc en la toma de Mitú, en noviembre de 1998 y liberado el pasado 2 de abril, junto a su compañero Romero y otros ocho uniformados.

En el cruce de la calle 44 con carrera primera bajó del vehículo que lo transportaba y compró un aguacate. "Quiero un sancocho con aguacate, es mucho tiempo sin probarlos", dijo.

Hacia las 10:30 de la mañana arribó al complejo de la Policía, donde se le tenía una 'calle de honor'. El general Fabio Castañeda y el coronel Nelson Ramírez Suárez, comandantes de la Policía Metropolitana de Cali y del Valle respectivamente, le dieron la bienvenida.

"Como miembros de la Policía, es muy grato tenerlo de regreso, saber que está en libertad y que puede reencontrarse con su familia", dijo el general Castañeda.

Lasso agradeció al general Oscar Naranjo, director de la Policía Nacional, a Piedad Córdoba, Colombianos y colombianas por la paz, y a los medios, mencionando a EL TIEMPO, por su apoyo y esfuerzos por el retorno a la libertad "y a tantas oraciones que formaron una especie de escudo, para proteger nuestro regreso".

También recordó a los militares y Policías que murieron y que "desde otra dimensión, ese sacrificio y esa tragedia no queda en vano y al final pudimos lograr nuestra libertad".

Su mamá, Fabiola Monsalve, expresó "es una alegría, no se cómo expresarlo, se siente en el corazón y se refleja en el semblante. Tenerlo junto después de tanto tiempo es como volver a nacer. Dios me dio la oportunidad de volver a abrazarlo".

Dijo que lo encontró un poco 'más maduro' y con el mismo espíritu alegre de siempre.

Miryam Lasso, hermana del sargento, dijo que el regreso le dio a él la dimensión del tiempo transcurrido, al encontrar a sus hijos crecidos y a su mamá con los efectos de todo ese tiempo de angustia. "Le parece como increíble que haya pasado todo ese tiempo".

Destacó que "el regreso significa que vale la pena creer, que Dios escuchó nuestras oraciones, que por más difíciles que sean las circunstancias cuando las personas tienen sentido de resistir, de vivir, se pueden superar todas las dificultades. Muchos no los lograron, pero los llevamos en el corazón".

También asistió a un oficio religioso en la Catedral de Cali, frente a la Plaza de Caycedo, donde decenas de personas le manifestaron su alegría por el retorno. Luego en su casa en el barrio Torres de Maracaibo los vecinos habían adornado la calle con bombas de colores y pancartas de bienvenida.

Bienvenida en Pasto

Entre tanto, un recibimiento similar tuvo el sargento Romero en el retorno a su tierra natal Pasto, luego de su cautiverio desde el 10 de julio de 1999 tras la toma a Puerto Rico (Meta).

El primer homenaje que recibió fue en el patio central de la Policía. "Me siento extremadamente complacido hoy, gracias a la voluntad de Dios, poder estar aquí en mi tierra natal, junto a mi familia, junto a mis amigos y en el seno de esa gran institución que es la Policía Nacional".

Vistiendo un elegante traje de calle el uniformado dijo que la Policía Nacional nunca lo había abandonado "porque estuvo siempre al lado de mi familia y al estar al lado de ella estaba junto a mí", añadió.

"Gracias, de verdad, a toda la Policía Nacional, a mi coronel Miranda y a todo el resto de oficiales, suboficiales, personal civil por este homenaje, estoy eternamente agradecido", expresó.

Pidió a sus compañeros policías "que continuemos en la lucha, que sigamos adelante, fortaleciendo el interior de nuestra institución, con honestidad y con valor. Hoy más que nunca Nariño y Colombia demanda de hombres rectos, responsables y con sacrificio para buscar la anhelada paz que tanto requiere el país".

Seguidamente el comandante del Departamento de Policía Nariño, coronel César Mauricio Miranda, le hizo entrega de un obsequio y le ofreció una serenata con uno de los tríos de la ciudad, que le regaló tres boleros al recién liberado.

En el comando fue objeto de una ceremonia privada en compañía de sus seres queridos y luego se trasladó a su casa en el barrio Santa Mónica donde sus familiares y vecinos. Lo esperaba un sancocho y cuy, los platos que Romero quería consumir.

Su padre José Vicente Romero dijo estar muy feliz con su hijo "porque he cumplido mi propósito cual era sacarlo a mi hijo de esa horrible selva, hacer lo que sea, hasta lo imposible para que salga de allá".

CALI Y PASTO.

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