80 años de vida de Fernando Botero resumidos en una hora

80 años de vida de Fernando Botero resumidos en una hora

El artista recorrió su carrera durante conversatorio con el director de EL TIEMPO, Roberto Pombo.

17 de abril 2012 , 04:21 p.m.

Un repaso por sus 80 años de vida y sus 65 de creación artística hizo Fernando Botero este jueves, durante su conversatorio con el director de El Tiempo, Roberto Pombo, en el Centro de Eventos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, de Bogotá.

Vestido con un pantalón café, un saco de cuadros y una camisa azul, Botero fue recibido con aplausos cuando ingresó al recinto. Unas 600 personas se inscribieron para participar de la charla, en homenaje a su cumpleaños, que se celebra el próximo jueves, 19 de abril.

Para iniciar el recuento de su vida, el antioqueño contó una de las enseñanzas que le ha dejado su trasegar en el arte: “Uno nunca termina de aprender a pintar. A mis 80, sigo aprendiendo”, afirmó.

El artista plástico colombiano más cotizado en el mundo contó historias de su infancia y su interés por el dibujo, que ya era patente desde los 12 años, cuando ilustró sus cuadernos estudiantiles con numerosos bocetos de insectos y temas biológicos. De hecho, contó que uno de sus amigos le mostró años después uno de esos cuadernos y le pidió que lo firmara.

“Es Botero. Ese hombre es historia”, decía un estudiante mientras lo observaba desde lejos. En medio de una conversación de corte informal, Pombo le preguntó sobre su carrera y él, tranquilo y carismático, rememoró pasajes de su vida como joven provinciano y humilde, su descubrimiento como artista y su obsesión por la exaltación del volumen; sus viajes y la participación que tuvieron un par de galeristas alemanes, que lo visitaron en Nueva York, cuando aún era poco conocido, y lo llevaron por cinco ciudades germanas, en lo que fue el trampolín definitivo a la fama.

Al recordar sus primeros pasos en el arte, reveló episodios de sus años de juventud. “Era el bobo del pueblo”, dijo para explicar aquella época en la que incursionó como artista. “Mis amigos pintores, mayores que yo, vivían de salarios pequeñitos. No había mercado para el arte”, añade.  Botero también se refirió a su llegada a Bogotá, en donde buscó a intelectuales como Jorge Zalamea, de quien, asegura, aprendió muchísimo.

Detalló también su primera exposición en la capital colombiana, en el estudio fotográfico de Leo Matiz, y los precarios pero satisfactorios logros económicos. Se refirió a la influencia de la crítica Marta Traba en su carrera y en toda una generación de creadores nacionales y cómo el haber ganado un premio nacional, dotado con 7.000 dólares, le permitió viajar a Europa para aprender y dedicarse de lleno a la creación artística.

Su técnica con el volumen la descubrió años después. “De manera intuitiva siempre usaba el volumen en mis pinturas, pero no sabía de su importancia hasta que leí sobre otros pintores y críticos del arte italiano”, dijo.

Desde entonces se le reconoce por sus “gordas”, que para él no son más que la representación de esa obsesión por exaltar el volumen  y la sensualidad de las formas. "Siempre he dicho que yo nunca he pintado una gorda en mi vida, pero nadie me cree”, contó en medio de risas.

Su trabajo en Pietrasanta (Italia) y su incursión en la escultura también estuvieron presentes en la charla, que se extendió por cerca de una hora y en la cual admitió que a veces tiene sentimientos encontrados frente a sus obras ya terminadas, cuando las ve expuestas: "A veces, quisiera tomar un cuchillo y romperlas", dijo en broma.

Su mensaje final fue crítico frente a la actualidad del arte colombiano, pues sin mencionar nombres propios aseguró que no se acerca a las fuentes más tradicionales del arte europeo, sino que padece una "americanización" en cuanto a los temas y los formatos.

En un ambiente cálido, Botero se despidió del conversatorio refiriéndose a sus donaciones a museos de Antioquia y Bogotá. Al finalizar la charla, se despidió levantando las manos y salió rápidamente por una de las puertas del salón, casi con la misma velocidad con la que entró. Una vez más, Botero  les recordó a los asistentes que sigue y seguirá siendo el artista del que los colombianos se sienten orgullosos.


*Con reportería de Milena Sarralde
 

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.