Evo Morales dice tener 'mucho miedo' por problemas de salud de Chávez

Evo Morales dice tener 'mucho miedo' por problemas de salud de Chávez

En entrevista con EL TIEMPO, el presidente boliviano dice que la revolución se hace con votos.

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15 de abril 2012 , 10:03 p.m.

Evo Morales suele comenzar sus días muy temprano; por lo general, a las 5:00 a. m., aunque dos veces ha iniciado su reunión semanal con el gabinete a las 4:30. Cuando llega para su entrevista con EL TIEMPO, a las 6:00, hace rato que su jornada había comenzado.(Lea también: En un mes empieza el TLC entre Colombia y Estados Unidos)

El presidente de Bolivia elogió el papel de su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos; reiteró sus críticas a la posición de EE. UU. en la Cumbre, así como su convicción de que la que concluyó ayer debe ser la última sin Cuba.(Lea también: Cumbre se desarrolló con diálogo franco, aunque sin consenso)

¿Por qué dice que estas cumbres nos están desintegrando?

No solamente tenemos un país ausente: Cuba. Ni dos, Ecuador, que con justa razón protesta por la ausencia de Cuba. La presidenta de Brasil, algunos del Caribe, otros de Suramérica, no solo los gobiernos del Alba, ya dijimos: no habrá una próxima cumbre sin Cuba. Por tanto, estamos en proceso de desintegración por culpa de un gobierno: EE. UU. Si todos los países de América Latina y el Caribe piden presencia de Cuba, ¿cómo es posible que EE. UU. se oponga? Si todos los países apoyan a Argentina para que inicie un proceso de negociación con el Reino Unido, ¿por qué no la respalda EE. UU.? La verdad es que los latinoamericanos tenemos un mal socio. No es como ayer reafirmó Obama, cuando dijo que quiere relaciones de respeto mutuo; no hay respeto a todos los latinoamericanos. (Lea también: Los matices que dejó la Cumbre de las Américas)

Aunque se habla de una posición unitaria de los países del Alba, usted fue el único en asistir a la Cumbre. ¿Lo dejaron solo?

No. No vengo a representar al Alba. Somos parte, pero ahí hay una total libertad y los países pueden participar o no. No porque seamos del Alba tenemos que salir unánimemente con ir o no ir.(Lea también: OEA estudiará nuevo enfoque antidrogas)

¿Cómo percibe usted el papel de Colombia en esta cumbre?

Yo veo que el presidente Santos y su gobierno están como en un sándwich. Están con los países de Latinoamérica y el Caribe, pero también con EE. UU. Claro, cualquier país anfitrión haría lo mismo: tratar de juntarnos, de buscar cierto equilibrio. Me gustó bastante su intervención. Santos me impresionó, yo no esperaba tanto de él sobre el tema Cuba. Pero si el anfitrión tiene esta posición y, al menos desde afuera, se ve que Colombia y EE. UU. son socios, a eso no responde Obama. Hay mucho cinismo, y no respaldar a un socio debe ser un sufrimiento profundo para Santos. Por eso, cuando Martinelli pidió que la próxima cumbre sea en Panamá, Santos dijo: "No saben en qué se meten". (Lea también: El hemisferio económico se mostró satisfecho con la Cumbre)

¿Teme por la vida del presidente Chávez?

Sí. Tengo mucho miedo. Duele que un comandante tenga problemas de salud. La última vez me dijo: "Vamos a ganar esta batalla por la vida", porque él siempre es optimista: "Sí, ya estoy bien, sigamos". Pero me han preocupado sus palabras, su mensaje de Semana Santa, cuando pidió a Jesucristo: "No me lleves todavía". (Lea también: 'Es otro paso hacia el final del conflicto': Obama)

Hay personas insustituibles. Fidel, Chávez, son para mí comandantes de la lucha libertaria que hay en América. Pero creo en destinos, y sé que se va a recuperar para seguir a la cabeza de más revoluciones.

¿Esa 'lucha libertaria' puede sobrevivir sin Chávez?

Puede debilitarse, pero estas posiciones que vamos tomando como presidentes recogen el sentir profundo de nuestros pueblos. Son sentimientos que vienen de sufrimientos, de sometimientos. Vienen desde la colonia, pero ahora hay gobiernos que pueden expresarlos. (...) Venimos de esas luchas de nuestros pasados, por tanto, esa rebelión contra el imperio norteamericano, ese sentimiento puede frenarse momentáneamente, pero continuará.

Citando a Fidel Castro, dice usted que las revoluciones se hacen con el pueblo. ¿Eso se aplica a las Farc?

Una cosa es un profundo sentimiento de hacer una revolución, así sea armada, y otra cosa es abusar del ser humano, hacer secuestros. No lo comparto. Es hora de que las Farc -espero no estar entrando en un tema interno, pero qué bueno sería- se conviertan en un partido político. Las revoluciones, estoy convencido, también se hacen con votos.

¿Qué piensa de las reacciones que provocan sus comentarios, las coplas que dedicó a las mujeres y que le valieron ser señalado de machista?

Yo escucho al pueblo, y lo que dice el pueblo lo expreso. El pueblo hace coplas, más ardientes, o más picantes. Mis opositores se molestan, pero el pueblo bromea. Yo también, a veces, bromeo. Una vez me dijeron, en quechua, 'alverja runtito'. ¿Qué quiere decir eso? Que los huevos son chiquititos... Uno no se molesta por eso en las fiestas. Es la vida.

El debate de la despenalización

¿Qué opinión tiene sobre la despenalización de la droga, usted que por años ha luchado por la legalización de la hoja de coca?

Por legislación interna, ya está reconocida. Pero la convención única de estupefacientes de la ONU determinó penalizarla. Esas convenciones no han sido acordes con la vivencia de los países andinos. No defendemos la cocaína ni la legalización del consumo.

WILSON VEGA
Enviado especial de EL TIEMPO
Cartagena.

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