Vergüenza histórica: 4 presidentes del Congreso presos

Vergüenza histórica: 4 presidentes del Congreso presos

14 de abril 2012 , 08:43 p.m.

Unos días después del cuartelazo del general José María Melo, en abril de 1854, salió el nuevo presidente a recorrer a caballo -su ocupación favorita- la sabana de Bogotá, por los lados de Mosquera. Iba con él, entre otros, Lisandro Cuenca, a quien Tomás Rueda Vargas describe como "secretario del jefe, calavera empedernido y el más inteligente de todos".

De pronto, Cuenca preguntó a Melo qué cambios se proponía realizar desde el gobierno, y el dictador enmudeció. Ante su silencio, dijo Cuenca: "Si esta es una verdadera revolución, regresemos a Bogotá ahora mismo a quemar los archivos de las notarías para hacer una nueva repartición de la propiedad, porque la actual no me satisface".

La anécdota pinta bien la lucha secular por el poder en nuestro país: los fuertes y poderosos intentan despojar de sus tierras a los débiles, y estos tratan de impedírselo. La propuesta de Cuenca, formulada hace más de 150 años, era sagazmente moderna, pues entendía que no bastaba con apoderarse de las tierras ajenas, sino que era clave oficializar el despojo con un nuevo orden legal avalado en notarías. Tenía razón don Tomás: Cuenca era "el más inteligente".

El esquema sigue igual. Lo que ocurrió en Colombia en los últimos lustros es lo mismo que proponía Cuenca al efímero dictador: los terratenientes de varias zonas del país, a los que no "satisfacía" la repartición agraria y querían más (siempre quieren más), se aliaron con el aparato criminal paramilitar y con una estructura de políticos corruptos y expulsaron a los campesinos de sus parcelas mediante la violencia. Luego "quemaron los archivos de las notarías", o algo equivalente, y se apoderaron de los fundos abandonados.

Esta semana, la Corte Suprema de Justicia acaba de condenar al político cartagenero Javier Cáceres a nueve años de prisión por el delito de "concierto para promover grupos armados al margen de la ley". Es el cuarto presidente del Congreso que recibe sentencia por complicidad con esos grupos criminales que igual garantizan triunfos electorales a la fuerza, despojan tierras o realizan masacres. Los otros son Miguel Pinedo (9 años), Mario Uribe (7 años) y Luis Humberto Gómez (9 años). No entro en cuestiones políticas. Solo subrayo que son cuatro presidentes del Honorable Congreso de la República. Todos declarados delincuentes. Todos vinculados a actividades ilegales. Y podría agregarse un quinto caso. Estamos ante una vergüenza histórica incalificable...

La ley de restitución de tierras (Ley 1448 del 2011) pretende poner coto a la secular usurpación agraria. Mediante un conjunto de normas, jueces y auxilios busca que quienes perdieron sus predios por violencia o amenazas puedan recuperarlos. Se supone que el Estado ayudará a quitarles la tierra a los despojadores, lo que implica revisar los archivos notariales que obsesionaban al secretario de Melo en 1854.

No es una labor fácil. Es una guerra. Pues si bien la vigencia de la ley cumple apenas cuatro meses, ya provocó el homicidio de varios líderes campesinos -el último, hace diez días- y un duro choque entre el ministro de Agricultura, que quiere ir rápido, y el exdirector del Instituto para el Desarrollo Rural (Incoder), que iba despacio. Su reemplazo, Myriam Villegas, presenta buenos títulos para el cargo.

Pronto habrá nuevas batallas. Se anuncia un debate en el Congreso promovido por el senador Jorge Enrique Robledo, que denunció enredos en las estadísticas de tierras del Gobierno. Y otra novedad preocupante: el expresidente Álvaro Uribe parece dispuesto a lanzarse contra la justa y necesaria Ley 1448. Así lo anunció hace poco su ideólogo, José Obdulio Gaviria, a la revista española Cambio16, al revelar que muy pronto Uribe "va a dar el paso de entrar de lleno en la vida política del país" y habrá "un pronunciamiento claro suyo acerca de las leyes de víctimas y de tierras".

Temo que Uribe alista los tanques para atacar la restitución de tierras. El ministro Juan Camilo Restrepo y el Gobierno deben prepararse para probar la hondura de su compromiso.

DANIEL SAMPER PIZANO
cambalache@mail.ddnet.es

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