El difícil día a día que se vive en medio del conflicto en Siria

El difícil día a día que se vive en medio del conflicto en Siria

Habitantes de Damasco quieren que el alto al fuego sea duradero.

13 de abril 2012 , 04:29 p.m.

"Ojalá que dure. Queremos que el derramamiento de sangre cese", dice Wasim, comerciante en la plaza Sabá Bahrat de Damasco, horas después del inicio de un alto el fuego decidido tras más de un año de represión de un violento levantamiento popular contra el régimen sirio. Interrogados sobre el respeto del cese del fuego por el gobierno y la oposición, muchos sirios expresan sus dudas. (Siga este enlace para leer más noticias sobre Siria)

Michel se declara "no optimista" y decidió irse en septiembre a Canadá, donde su hijo comenzará estudios universitarios. "Es una farsa, el país no será nunca como antes", afirma este joyero, atareado en decorar su vitrina con adornos en diamante y oro. A unos metros de su tienda, en el barrio de Hariqa, bastión de los comerciantes damasquinos, la gente se ocupa tranquilamente de sus actividades bajo un sol primaveral. (Siga este enlace para leer: Pese al cese al fuego, tensión y violencia siguen presentes en Siria)

En este mismo lugar en febrero y marzo de 2011 se reunieron los primeros manifestantes que reclamaban libertad y denunciaban el régimen del presidente Bashar al Asad. En la plaza ya están colgados los retratos de los candidatos para las próximas elecciones legislativas fijadas por las autoridades para el 7 de mayo, a pesar del movimiento de contestación sin precedente que se manifiesta desde el 15 de marzo de 2011.

Desde esa fecha, la represión y las violencias en el país han dejado más de 10.000 muertos, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). "Damasco se ha convertido en una ciudad cerrada y ya no podemos salir en la tarde. Anteayer no pudimos dormir en toda la noche, los disparos se escuchaban en nuestro propio barrio", relata el primo de Michel, también joyero. En un tienda vecina, unos jóvenes discuten sobre la crisis.

"Te digo, Siria se ha convertido en una base. Rusia y China no la abandonarán", afirma en voz alta uno de ellos, refiriéndose a los dos fieles aliados del régimen. Las autoridades sirias anunciaron que pondrían fin a las operaciones militares, pero advirtieron que el ejército replicaría a todo ataque de "grupos terroristas armados", como denomina el régimen a los rebeldes, que por su parte se comprometieron a respetar la tregua. Nidal, estima que "esto no durará".

"Ayer escuchamos explosiones y disparos en Qabun", un barrio en el noreste de Damasco, afirmó. Su mujer, que lleva el velo, espera que "el gobierno respete el ultimátum", pero duda de los rebeldes. "No sé si el cese del fuego durará", dice por su parte un anciano que al mismo tiempo invoca a Dios "para que cesen las matanzas cotidianas". Según él, las manifestaciones continuarán pero el gobierno no permitirá a quienes protesten que sigan pidiendo la caída del régimen.

La oposición siria llamó a los sirios a manifestar después de la entrada en vigor del cese del fuego. "El alto el fuego no tiene ningún valor si no hace posible que el pueblo manifieste y el plan Annan no tiene ningún valor si no facilita la transición del país hacia un gobierno democrático pluralista", afirmó a las AFP Burhan Ghaliun, jefe del Consejo Nacional Sirio (CNS), principal fuerza de la oposición.

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