'En la Cumbre se romperá una contradicción de 40 años': Moisés Naím

'En la Cumbre se romperá una contradicción de 40 años': Moisés Naím

Aunque no hay que esperar grandes acuerdos, se romperá el silencio frente al tema de las drogas.

notitle
07 de abril 2012 , 08:49 p. m.

El columnista internacional Moisés Naím advierte que de la Cumbre de las Américas no hay que esperar grandes acuerdos, pero añade que el solo hecho de que allí se rompa el axioma de que la lucha contra las drogas es algo indiscutible, ya hace de la cita algo que dejará huella en la historia de la región. EL TIEMPO conversó con él. (Lea aquí: Las drogas: un debate antes impensable está ahora sobre la mesa)

¿Cómo llegan los países de la región a esta cumbre?

En un momento de éxito económico, en términos generales; pero, al mismo tiempo, muy divididos políticamente.

¿Qué ha motivado esa buena racha económica?

China y el apetito que tienen las economías en crecimiento de otros varios países de Asia por las materias primas que exporta América Latina. Esto impulsa el aumento de los precios de estos productos y los volúmenes que se exportan, lo que genera un buen flujo de fondos hacia nuestros países. Y lo otro que ha ayudado es que haber tenido tantas crisis económicas en el pasado nos enseñó, y esa experiencia nos ha permitido navegar por estos difíciles momentos de la crisis mundial de una manera más eficaz. (Lea aquí: Encuentro de 'multilatinas', las grandes compañías en América Latina)

¿Hay excepciones en esta buena racha?

Por supuesto. Venezuela, que tiene una de las inflaciones más altas del mundo y una economía muy volátil y muy dependiente de los precios del petróleo; Cuba, cuya economía está quebrada y depende del subsidio que le da Venezuela, y Argentina, una economía muy frágil en la que, sin embargo, se ha mantenido una estructura de subsidios y distorsiones económicas que hacen que los observadores piensen que esa situación no es sostenible, por lo que pronto tendrían que entrar en un duro proceso de ajustes.

¿Cómo es esa división política a la que usted se refiere?

Hay países con enfoques diferentes con respecto a la economía, sus relaciones con el resto del mundo y entre sí. Lo que pasó con el tema de Cuba es un síntoma claro de esas divisiones. De hecho, el presidente Rafael Correa ha decidido no participar por este tema. Claramente, hay países que están alineados con los países del Alba y con la visión que sintetiza el presidente Hugo Chávez, y otros países que no. (Siga este enlace para leer: Cuba: la vieja piedra en el zapato)

Y en este escenario, ¿qué papel juega EE. UU.?

Estados Unidos está muy distraído con otras prioridades. Está ensimismado tratando de hacer renacer su economía y concentrado en temas como su guerra en Afganistán, las tensiones con Irán, las difíciles relaciones con China y el salvataje económico de Europa. Dentro de esa lista de prioridades, con frecuencia, América Latina no llega a estar ni en la mente ni en el mapa de los que toman las decisiones en Washington. (Lea también: Barack Obama será puesto a prueba en la Cumbre de las Américas)

Aún así, ¿se puede hablar de una nueva relación entre los países de América Latina y EE. UU.?

En algunos casos sí y en otros no. Hay una relación positiva con países como Chile, Perú, México y Colombia. El mismo Brasil tiene una relación armoniosa con Estados Unidos. Pero hay otros países que claramente le son hostiles, por ejemplo, los países del Alba. Aunque últimamente hemos visto cómo Evo Morales, de Bolivia, ha venido cambiando. (Lea también: América Latina buscará un diálogo renovado con EE. UU.)

¿Cómo debe abordarse el tema de las drogas en esta cumbre?

Va a ser un tema en el que hay y habrá grandes divisiones. Creo, sin embargo, que el 2012 pasará a la historia como el año en el que se rompieron los dos pilares que habían sostenido la lucha antidrogas hasta ahora. Primero, por la creciente convicción de que la guerra contra las drogas, como la tenían concebida los gobiernos, y especialmente el de Estados Unidos, no funciona, es una guerra fracasada. Y segundo, porque se ha quebrado la idea de que, a pesar de que no funciona, la política actual contra las drogas no podía ser modificada. Esta contradicción de apoyar y mantener algo que tanto la gente como los líderes saben que no funciona se está acabando. Ha comenzado la búsqueda de alternativas y, por primera vez, se están discutiendo. Y en eso la cumbre marcará un hito.

¿Estados Unidos debe modificar su política antidrogas?

Absolutamente. De hecho, por primera vez las encuestas muestran que es mayor el número de estadounidenses que creen que hay que legalizar el consumo de marihuana que el de quienes no lo creen. (Lea aquí: Las drogas: un debate antes impensable está ahora sobre la mesa)

¿Hasta dónde se podrá avanzar en esta discusión en la Cumbre de las América?

Muy poco. De esta cumbre no van a salir decisiones, pero es muy importante que por primera vez en 40 años (cuando Nixon acuñó la noción de 'guerra contra las drogas') se discuta una política fracasada que, pese a ello, sigue siendo defendida y apoyada por algunos. (Lea también: 'La de Cartagena será una cumbre con resultados': María Ángela Holguín)

Carlos Fuentes y algunos dirigentes del continente han dicho que el reto de América es lograr desarrollo económico con democracia y justicia social. ¿Usted qué opina?

Es como decir que lo más importante para una familia es que los niños quieran a la mamá y que los padres no se peleen. Esas son frases que suenan bien en discursos, pero que son banales. ¿Quién podría estar en desacuerdo? Ahí el reto no es decir la frase, sino actuar de manera concreta para moverse en esa dirección. Creo que, por ejemplo, el presidente Santos se está moviendo en esa dirección y que sus políticas están ayudando a profundizar la democracia en Colombia y a estimular el crecimiento del país.

¿Cuál es el rumbo que deben tomar los países de América Latina ante estas realidades?

Son retos muy diferentes para cada uno. México enfrenta una violentísima guerra, pero, al mismo tiempo, tiene una situación económica que está mejorando rápidamente; en cambio, Argentina tiene una dificilísima situación económica que puede empeorar cada vez más. Colombia, Perú, Brasil están teniendo un gran auge económico, una época realmente estelar en términos de desarrollo económico, y combinada con importantes esfuerzos para disminuir las desigualdades e injusticias. Pero el reto, para todos, es sostener ese crecimiento económico y consolidar medidas efectivas para que la lucha contra la desigualdad no sea retórica.

¿Qué frutos saldrán de la Cumbre de las Américas?

Muchas fotos de los presidentes, y promesas; actuaciones y resultados concretos, pocos. (Lea también: María Margarita Salas, la mujer que puso a marchar a Cartagena)

¿Por qué es tan pesimista?

Porque no hay nada que evidencie que las cumbres estén dando resultados. Las cumbres, como ocurría en el pasado, cuando las grandes potencias se reunían y dividían el mundo y tomaban decisiones que nos afectaban a todos, ya no existen. Las cumbres de jefes de Estado son una especie en vía de extinción; aún existen y parece que están vivas, pero en la práctica pocas veces resultan en decisiones o acuerdos concretos que tienen impacto y logran cambiar las cosas. (Siga este enlace para leer: La Heroica volvió a ser una fortaleza en seguridad)

Juan Francisco Valbuena
Redacción Política

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.