Santos dice que esta podría ser la última oportunidad para las Farc

Santos dice que esta podría ser la última oportunidad para las Farc

En diálogo con EL TIEMPO dijo que no sacrificará metas de gobierno por 'ilusión de llegar a la paz'.

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07 de abril 2012 , 08:37 p.m.

El presidente Juan Manuel Santos está dispuesto a mediar entre Estados Unidos y Cuba para poner fin al marginamiento de la isla en las decisiones del hemisferio. Santos dijo que "llegó el momento de ver si se puede dar un acercamiento" entre ellos "para cambiar esas relaciones".

En entrevista con EL TIEMPO, a una semana de la Cumbre de las Américas, Santos también agregó que intentará comprometer este 15 de abril al presidente estadounidense, Barack Obama, en Cartagena, para tomar una "decisión política" sobre la puesta en marcha del TLC, cuanto antes.

¿Cómo va a ser el debate sobre drogas en Cartagena?

Es un asunto que se va a discutir, pero no va a ser el tema de la Cumbre. Lo único que estamos proponiendo a estas alturas es abordar el tema, que ya de por sí es un paso muy importante, porque hasta este momento muchos países, incluido Estados Unidos, se negaban a hacerlo. Ahora lo van a hacer, sin que eso quiera decir que están dispuestos a cambiar sus políticas.

Estamos proponiendo que se discuta de una forma objetiva, racional, técnica, para que cualquier decisión que se tome a futuro esté basada en argumentos válidos y no en simples prejuicios. Esto tiene una altísima sensibilidad política. Usted le pregunta a la gente, por ejemplo, si quiere que se legalice la droga, y la inmensa mayoría le va a decir que no. Eso es normal, porque la gente ha sufrido con este problema.

Por eso es tan importante que discutamos los diferentes escenarios y que con base en ese examen, veamos si hay mejores alternativas a la que hoy estamos poniendo en práctica, en la que Colombia ha sido relativamente exitosa. En el país hemos logrado desarticular los grandes carteles; la mayoría de los capos están extraditados, hemos logrado reducir el 'hectariaje' dedicado a la coca e incautado volúmenes sin precedentes de cocaína, pero el negocio sigue.

Este tema de los escenarios le ha funcionado desde la experiencia de 'Destino Colombia'...

Sí, y les recomiendo releer ese ejercicio. Resultó premonitorio cada paso. Incluso, dijeron que habría un presidente muy popular, que sería reelecto. El que sigue, dijeron, es el que va a sacar al país de donde está. Eso lo dijo 'Destino Colombia', no lo digo yo.

¿Cuáles serían los escenarios para la discusión?

Continuar con lo que hoy tenemos; endurecer las penas en toda la cadena, metiendo a la cárcel a cualquier consumidor de droga, o el extremo de la legalización. Entre esos extremos hay muchos escenarios intermedios que están proponiendo líderes como los expresidentes Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, y César Gaviria, de Colombia, que consisten en despenalizar el consumo. Si uno tiene como criterio a las víctimas de este fenómeno, comenzando por los propios drogadictos y por toda la gente que muere por cuenta del crimen organizado, se le va a facilitar mucho el análisis.

¿Y con cuál de esos escenarios se queda usted?

No tengo los elementos de juicio para decir que me quedo con uno u otro. En un escenario radical como la legalización, Estados Unidos dice que está en contra, porque es más costoso para la sociedad legalizar que no hacerlo. Otros dicen que es mucho más costoso no legalizar, debido al sufrimiento que el crimen organizado asociado al narcotráfico le está trayendo a la gente. Ninguna de las dos posiciones está sustentada por datos reales.

¿Cuánto podría aumentar la adicción si uno legaliza? ¿Cuánto costaría en materia de políticas públicas de salud mitigar ese efecto? ¿Cuánto está costando en las prisiones de Estados Unidos una población carcelaria más grande que la de toda Europa, solamente por tráfico de drogas?

Ese es el tipo de estudios que nadie ha hecho. Y después de 40 años de que el mundo se metió en esta guerra contra las drogas, yo creo que con mucha razón debemos analizar si lo que estamos haciendo está bien. Podemos llegar a la conclusión de que lo que estamos haciendo es el mal menor y que tenemos que seguir con esta política. Pero no podemos llegar a esa conclusión sin una discusión.

¿Cuál sería el foro ideal para avanzar en la discusión?

Naciones Unidas, que al fin y al cabo fue la que originó esta política mundial contra las drogas. Además, es un problema mundial que afecta a Afganistán, Medio Oriente, a los países europeos... ¡Y en qué forma! A mí lo que me interesa es que entremos en una discusión, que puede demorarse mucho tiempo, porque requiere muchos estudios. Pero tomar la posición fácil del avestruz y no querer discutir el tema me parece que puede resultar contraproducente.

¿Cómo va el país en esa lucha?

Ya no somos el primer productor de cocaína, Perú nos sobrepasó. Ya no tenemos los grandes carteles; tenemos las bandas criminales que se lucran del narcotráfico. Yo diría que el tema más importante en este momento para nosotros son esas bandas criminales, y combatirlas es una prioridad. Y hay otra cosa importante: mientras el mundo no decida lo contrario, vamos a ser totalmente contundentes en la lucha contra el narcotráfico, porque para nosotros es un problema de seguridad nacional. No es un problema marginal, es un problema de fondo. Donde bajemos la guardia se nos vuelve nuevamente a crecer el enano.

¿Qué le dirá a Obama sobre este tema, ya que lo va a tener en casa, hablando de tú a tú?

Después de la Cumbre tenemos una visita de trabajo; vamos a almorzar y a estar toda la tarde del domingo en una reunión bilateral. Ahí hay muchos temas. Está el TLC, que vamos a ver en qué momento podemos ponerlo en marcha. Ellos también están muy interesados en que Colombia ayude a los países centroamericanos y del Caribe en su lucha contra el narcotráfico.

Nosotros nos sentimos en la obligación de hacerlo; hemos aprendido mucho y ya estamos ayudando. Creemos que podemos hacer mucho más porque hay países que están en pañales en ese sentido. De igual forma hay otros temas que hemos identificado dentro de una nueva relación bilateral, como el acceso a la tecnología, la educación y cooperación para buscar programas de desarrollo más efectivos. Hay una gama de temas nuevos en los que tenemos mucho por avanzar porque hasta hace poco la agenda se limitaba a la lucha contra el terrorismo y las drogas.

¿Podría aprovecharse esa oportunidad para impulsar la entrada en vigencia del TLC?

Ese es uno de los temas principales que vamos a discutir. Voy a ver si podemos tomar una decisión en ese sentido.

¿Qué está demorando ese proceso?

El cumplimiento de distintos compromisos. Unos legislativos, y que nos pongamos de acuerdo en ciertas normas fitosanitarias para poder exportar ciertas cosas... Son detalles complejos, pero espero que podamos vencerlos. Espero que con el presidente Obama tomemos una decisión política ese día de anunciar una fecha.

¿Es dable pensar que eso suceda este año?

Yo esperaría que sí.

¿Qué debería hacer Cuba para ser incorporada a estas discusiones?

Yo pensaría que hay que acercar a las partes, que son Estados Unidos y Cuba. Los demás países estamos en la mitad. A mí me gustaría que Cuba hiciera parte de este grupo; creo que a estas alturas no tiene sentido que no esté. Hay cierto grado de hipocresía en la forma como tratan a Cuba y no aplican el mismo rasero a otros países. Si hay buena voluntad, me gustaría un acercamiento entre ellos para poder buscar una nueva relación. Eso no va ser posible antes de las elecciones, pero después, si yo puedo y si Colombia puede poner un granito de arena para que eso suceda, lo haríamos con mucho gusto.

¿Usted estaría dispuesto a eso?

Por supuesto que estaría dispuesto.

Rafael Correa dijo que como Cuba no estará en la Cumbre, él tampoco viene. ¿Qué opina?

Lo lamentamos mucho. Su carta fue muy amable conmigo y con Colombia, muy elogiosa. Se la agradecí mucho. Lamentamos que no venga, pero eso sí es un problema de él. Nos hubiera gustado que viniera, pero su no presencia es un problema de él, no un problema nuestro. El resto de los países de la Alba, todos, ya han confirmado. Respeto mucho esa posición, y nos va a hacer mucha falta.

¿Cree que esta será la última Cumbre sin Cuba?

Pues vamos a ver. Hay muchos países que quieren dejar claro que otra Cumbre sin Cuba no tendría ningún sentido. Por eso creo que llegó el momento de ver si se puede dar un acercamiento entre Estados Unidos y Cuba para cambiar esas relaciones.

¿Se está 'destetando' la región de Washington?

Lo que yo he dicho, y se lo he dicho en Estados Unidos a muchas personas del Gobierno, es que más les vale mirar hacia el sur, porque para ellos los intereses estratégicos de largo plazo están en América Latina, no en países lejanos. Si quieren encontrar fuentes de crecimiento para sus productos, aquí está América Latina. Y al mismo tiempo tenemos que asociarnos y vernos con Estados Unidos, no en un mundo de dependencia, como tradicionalmente se ha visto, sino de tú a tú.

¿Y en ese proceso cómo juega el ascenso de bloques como Celac y Unasur, a la par de un declive de la OEA?

Es marginal, pero juega un papel. Esos grupos acaban siendo lo que los países miembros quieren que sean. Unasur tiene unos propósitos, Celac tiene otros. Hay que tratar de extraer los comunes denominadores y mirar cómo podemos construir sobre ellos. A veces hay demasiados grupos, demasiadas cumbres, y eso en lugar se ser positivo puede resultar contraproducente.

¿Qué le enseñan a la región los problemas que hoy vive Europa?

Si queremos integrarnos, tenemos que integrarnos físicamente. La infraestructura en América Latina es casi inexistente. Es mucho más difícil llegar de Colombia a Brasil que de Colombia a China. Y ni hablar en automóvil o en trenes, que no es posible. Tenemos un enorme potencial en un mundo que está buscando con desespero fuentes de crecimiento. Esto se puede lograr aumentando el comercio entre nosotros, que es una inmensa fuente de crecimiento económico.

¿Por qué el comercio con Venezuela sigue tan rezagado?

Porque ellos tienen un modelo totalmente distinto al nuestro. Tienen un comercio administrado. Es como tener una corriente de 110 y otra de 220, ¡no funcionan! Pero hemos avanzado bastante, no tanto como hubiéramos querido; eso inclusive lo hemos hablado con el presidente Chávez. Estamos empujando a nuestros ministros y funcionarios para que avancen más. Frente a lo que teníamos hace 18 meses, hemos avanzado muchísimo; frente al potencial, todavía nos falta mucho.

'Esta puede ser la última oportunidad para las Farc'

A Juan Manuel Santos nada le satisfaría más que ser "el presidente que llegue a la paz". Sin embargo, avanza sin afán en pos de ese objetivo, para evitar convertirse en "el presidente que tuvo otro fracaso". En este segundo bloque de entrevista, el mandatario habla de las perspectivas de un hipotético diálogo de paz con las Farc; de quienes buscan que vuelva a acercarse al expresidente Álvaro Uribe, y de dónde conserva la llave de la decisión de postularse o no a la reelección.

Tras la liberación del último grupo de uniformados secuestrados, usted dejó ver nuevamente que la paz sigue en su agenda. A partir de ahora, ¿cuál es el itinerario?

El itinerario que sigue es ver, y lo he dicho en repetidas ocasiones, si hay esa real voluntad de las Farc de terminar el conflicto armado. Esto es un paso en la dirección correcta, un paso que valoramos y nos parece importante, pero no suficiente.

En demasiadas ocasiones nos han engañado, en demasiadas ocasiones el pueblo colombiano ha salido perjudicado por el afán de llegar a un acuerdo con las Farc, cuando ellos no tenían realmente la intención de hacerlo. Por eso no voy a precipitarme a nada hasta estar seguro. Me está sucediendo lo de Santo Tomás: hasta que pueda meter el dedo en la llaga, no creo.

¿En qué momento usted podrá decir 'esto es suficiente'?

Cuando llegue ese momento, yo le cuento.

¿Ese momento será una convicción íntima? ¿Por eso dice que no tiene afán?

Pues sí, es una íntima convicción. Uno tiene ciertos elementos en su cabeza que la experiencia le ha dado, ciertos umbrales, ciertas señales. Yo he estudiado mucho los procesos de paz en otras partes del mundo, vivo leyendo sobre ese tema y tengo bastante claro mi paradigma. Y ojalá podamos avanzar en esa dirección. Por supuesto que nada me satisfaría más que poder ser el presidente que llegue a la paz, pero sería peor, mucho peor, ser el presidente que tuvo otro fracaso.

Aunque no tiene mucho afán, queda poco de aquí a 2014...

Quedan dos años y cuatro meses. Si seguimos con el ritmo que vamos, vamos a hacer muchas cosas en estos 4 años.

Respecto de ese tema, ¿usted vive como con un freno de mano y un acelerador al mismo tiempo?

No, yo diría que vamos en lo que estamos en el Gobierno: construyendo las verdaderas bases para la paz. Ahí están la restitución de las tierras, la reparación de las víctimas, la lucha contra la pobreza extrema; lograr que la economía funcione bien, que todas estas reformas que estamos haciendo para que este país sea menos desigual funcionen. Eso yo no lo puedo sacrificar por la ilusión de llegar a la paz. No son incompatibles, yo diría todo lo contrario: son complementarias. Y eso es lo que espero que la guerrilla entienda el día de mañana: que la deja el tren de la historia. Porque la reforma agraria y la lucha contra la pobreza las vamos hacer de todas formas, con o sin guerrilla. Ellos están cada vez más aislados. Ojalá entiendan que es tal vez la última oportunidad que van a tener.

Usted está aproximándose a los antioqueños. Tenemos información de que un grupo de líderes y empresarios paisas está trabajando para que usted y el expresidente Uribe se sienten a hablar. ¿A cuánto estamos de eso?

Yo lo he dicho desde hace mucho tiempo: yo no estoy peleando con el presidente Uribe. Es él quien está peleando conmigo. Yo no tengo ningún problema en sentarme el día de mañana con el presidente Uribe, si él considera que eso es lo que corresponde. Yo no tengo por él sino gratitud, respeto y admiración. Sus huevitos (confianza inversionista, seguridad democrática y cohesión social) se los estoy cuidando. Es más, sus huevitos están hechos unos pollitos que crecen muy rápido.

Mire lo que ha sucedido en materia de seguridad: al hacer un balance de estos dos años, ¿quién iba a pensar que los números uno y dos de las Farc iban a estar bajo tierra? ¿Cuántas estructuras de la guerrilla no hemos desmantelado? ¿Quién iba a pensar que la tasa de homicidios iba a ser la más baja en los últimos 35 años? ¿Quién iba a pensar que más de 40.000 personas estarían hoy presas por la persecución a las bandas criminales? ¿Que los indicadores de percepción en seguridad en las ciudades, incluida Bogotá, serían de los más bajos en mucho tiempo?

Mire las cifras de inversión: nunca hemos tenido tanta inversión, tanto interés del mundo en venir a invertir. ¿Quién iba a pensar hace dos años que nuestros bonos se iban a cotizar en el mundo por encima de los de Japón, Francia, España o Italia? ¿Quién se iba a imaginar que crearíamos más de un millón de empleos en el último año? En lo social, ¿quién iba a imaginarse que íbamos a aumentar en dos millones los colombianos cubiertos por el sistema de salud?

El país va muy bien, y respecto a esas premisas fundamentales del presidente Uribe, sus famosos huevitos, ahí están las cifras, yo no tengo que defender nada. Por eso digo que no estoy peleando con él. Él es el que está peleando conmigo.

¿Pero esos buenos oficios podrían dar buenos resultados?

Contrario a lo que algunos dicen, yo no he recibido ninguna señal en esa dirección. Si viene, bienvenida sea. Yo no tengo ningún problema en reunirme con el presidente Uribe en cualquier parte.

Por estos días está estrenando jefe de la oposición, como se declaró el excomisionado de paz Luis Carlos Restrepo...

Eso lo que demuestra es su desequilibrio.

Hay quienes ya están haciendo escenarios electorales posibles para el 2014. Lo incluyen a usted e incluso a su antecesor.

Como le dije, ese escenario de la reelección lo tengo en un cajoncito y está con llave. Lo tengo que abrir a finales del año entrante. La llave está bien pulidita.

Paz en la agenda de la próxima elección

"Vamos a ver cómo evoluciona. Yo no voy a sacrificar ningún otro objetivo de mi agenda por el tema de la paz, lo dije desde un principio. Por eso no es mi obsesión ni mi objetivo fundamental. Si viene, bienvenida sea. Pero en el momento en que yo la ponga como mi prioridad y mi objetivo fundamental, ahí sí me voy a precipitar a cumplirla, y cometo un error".

Edulfo Peña y Luis Guillermo Forero
Redacción Política

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