Tropipop, un ritmo musical que se resiste a morir

Tropipop, un ritmo musical que se resiste a morir

Conocido desde hace ocho años, ha sobrevivido a puristas y reguetón, pero su futuro es incierto.

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07 de abril 2012 , 04:45 p.m.

Hace unos ocho años, varias agrupaciones musicales del interior del país, conformadas por adolescentes, fundaron un sonido en el que se mezclaban instrumentos típicos del pop -como la batería y los teclados- con saxofones, trompetas, acordeones y tamboras.

Sus vocalistas lucían sombreros vueltiaos y bailaban como si fueran costeños. La fusión fue bautizada por las emisoras juveniles como tropipop. Casi en simultánea, un movimiento de artistas con similares rasgos musicales invadió las estaciones de radio. Así, los sonidos juveniles de bandas como Bonka, Tinto, Wamba y Sin Ánimo de Lucro se sumaron a los de Andrés Cabas, Mauricio & Palodeagua, Fonseca, Fanny Lu, Naty Botero, Bacilos, Moris y hasta a los cristianos de Pescao Vivo.

No había duda: había nacido un nuevo movimiento musical. Pero ¿quién fue su verdadero precursor? Los artistas y la crítica coinciden en un nombre: Carlos Vives. A mediados de los 90, con guitarra, shorts y pelo largo, el cantante samario le dio un nuevo aire a la música tropical.

"El pop a nivel global empezó a buscar nuevas alternativas, y en Colombia todos los artistas del momento siguieron el camino trazado por Carlos Vives, algunos con gran éxito", comenta Antonio Casale, quien tuvo a su cargo Los 40 Principales y Tropicana, y hoy es el director musical de RCN Bogotá.

Entre otros temas, Te mando flores (Fonseca), Niña
(Mauricio & Palodeagua), Mi bombón (Cabas), La mona
(Bonka), Mi primer millón (Bacilos) y No te pido flores
(Fanny Lu) encabezaban las listas radiales, lideraban las ventas de discos y llenaban escenarios.

La decadencia

Pero esta ola musical tenía sus detractores y los puristas llegaron incluso a lanzar campañas en las emisoras bajo el lema 'No al tropipop'. "El género se ridiculizó al punto de que la misma palabra suena tonta, porque le dieron tanta 'lora' a la vaina que la acabaron", dice Fonseca, quien en su último álbum suena menos tropical y más moderno.

"Mataron al tigre y se asustaron con el cuero -sostiene Casale-. Cuando el género encontró su lugar, los programadores de radio, los roqueros y los reguetoneros se los comieron a cuento y el término 'tropipop' empezó a darles pena, antes que orgullo".

Con un género desgastado y una avalancha de reguetoneros de Panamá y Puerto Rico pisándoles los talones, los precursores del tropipop migraron. Fanny Lu empacó maletas para conquistar el mercado mexicano; Lucas Arnau abandonó lo tropical y se le midió al pop, y los miembros de Wamba se dedicaron a obras sociales como voceros de la ONG Save the Children.

Otros desaparecieron del mercado, como Bonka y Sin Ánimo de Lucro, y regresaron sin sus formaciones originales, pero creyendo aún en el tropipop. "Seguimos siendo fieles exponentes, porque fue un género que se creó en Colombia y que se exportó", asegura Daniel Mora, bajista de Bonka.

El futuro de la fusión es impredecible, pero buena parte de sus pioneros ya no se consideran sus hijos. Sin embargo, no se habla de su fin. "Nuestro sonido es rico y tal vez evolucione con otro nombre, porque el folclor colombiano y el pop lo aguantan todo", concluye Casale.

SOFÍA GÓMEZ G.
Cultura y Entretenimiento

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