Editorial: El día de remangarse

Editorial: El día de remangarse

03 de abril 2012 , 08:24 p.m.

Hoy es el día de remangarse el pantalón, que consiste en ponerse en el zapato de las víctimas de las minas antipersonales. Es el momento de reclamar e indignarse por ese crimen. Más en un país donde casi todos los días un niño, un labriego, un policía o un militar caen en las malditas trampas de la muerte. Aterra el pensar que apenas en lo que va corrido de este año más de 70 personas han sufrido la tragedia.

Por fortuna, el mundo entero cada vez toma más conciencia de esta atroz modalidad de guerra, condenada por los organismos de los derechos humanos. Es así como este 4 de abril, promovido por la Asamblea General de las Naciones Unidas, se ha designado como el Día Internacional contra las Minas Antipersonales, comúnmente llamadas 'quiebrapatas'. Colombia es uno de los 157 países firmantes de la Convención de Ottawa, sobre la prohibición de empleo, almacenamiento, producción y transferencia de estas repudiables armas. Pero, así mismo, este país es el segundo con el triste récord de tener el mayor número de afectados en el mundo, después de Afganistán.

Hoy, pues, es una fecha de repudio mundial. Por suerte, lo entienden y lo impulsan entidades gubernamentales y organizaciones como el Programa Presidencial para la Acción Integral contra las Minas (Paicma), de la Vicepresidencia de la República; la Unicef, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); la OEA y muchas más, además de los medios de comunicación, entre los que somos los primeros en dar el paso al frente.

Las minas son trampas abominables. Pero siguen enterradas por millones, esperando una víctima. Y los instaladores no se detienen. Las cifras producen escalofrío. Desde 1990 hasta febrero de este año, 9.133 personas habían caído en esta pisada fatal, que si no siempre mata, sin duda mutila, enceguece o ensordece. En todo caso, daña vidas y familias, casi siempre entre los más humildes. Para mayor dolor, 870 de estas víctimas son menores de edad.

En Colombia, 31 departamentos están sembrados. Ante este panorama, "pongámonos en su zapato", remanguémonos, señalemos la necesidad de educar y desminar. Sobre todo, exijamos con vehemencia a los grupos ilegales no instalarlas más. Para lograr ese objetivo, lo que debemos sembrar es conciencia.

editorial@eltiempo.com.co

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