¿Colombia es un país de amnesia colectiva?

¿Colombia es un país de amnesia colectiva?

Presidente de la Academia Colombiana de Historia, Enrique Gaviria, con María Isabel Rueda.

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01 de abril 2012 , 09:28 p.m.

Están insistiendo en que vuelva a ser obligatoria la enseñanza de historia en los colegios. ¿Las consecuencias de no hacerlo son tan graves como parecen?

Yo sí creo. Con la eliminación de la cátedra de historia en los colegios se ha ido perdiendo la identidad, y los estudiantes no conocen su pasado.

¿Esta ignorancia de la historia no será la que explica que seamos uno de los países menos patrióticos del continente?

Sí influye. Un país que no conoce su historia está condenado a repetirla.

¿Qué tan cierto es ese popular adagio? Porque a veces parecería que en Colombia fuéramos recurrentes en volver a vivir lo ya vivido, por malo que haya sido.

Si conociéramos la historia del país no cometeríamos errores que a diario cometemos y nos hubiera servido para una mejor convivencia entre nosotros.

¿El hecho de que Panamá esté todavía en nuestro escudo nacional no indica a la vez un poco de dejadez histórica?

Yo fui uno de los que respaldaron la idea de que, por razones históricas, Panamá debería salir de nuestro escudo nacional. Y que, por ejemplo, era más lógico que en el escudo apareciera el archipiélago de San Andrés, incluidos todos sus cayos, que sí hacen parte del territorio colombiano. Y además tendría una connotación de gran importancia frente al problema que hoy tenemos con Nicaragua, por el reclamo de esa soberanía.

Hablemos de ese pleito. Como experto en historia de nuestras fronteras, ¿qué perspectiva le ve a ese reclamo de Nicaragua?

Me retiré de la comisión de juristas que estaba asesorando al Gobierno Nacional, por diferencias con el enfoque que le dio Colombia en la contrademanda o respuesta a Nicaragua.

¿Y por qué se apartó de ese enfoque?

Porque creo que la Corte Internacional de La Haya no tenía competencia, de acuerdo con el Tratado de Soluciones Pacíficas del año de 1948...

... el cuál prevé que los asuntos que ya han sido resueltos entre las partes mediante un tratado no serán susceptibles de un pleito ante la Corte...

... como es el caso de Colombia con Nicaragua. Eso quedó claro mediante el Tratado Esguerra-Bárcenas de 1928, con su acta de canje de 1930. Yo era partidario de que debía agotarse el recurso de que se presentaran unas excepciones antes de entrar al fondo del litigio. Si prosperaban, la corte tenía que declararse sin competencia para decidir el problema entre Colombia y Nicaragua. Pero resultó que las excepciones preliminares de Colombia las aceptaron a medias. Se había señalado como límite marítimo el Meridiano 82, señalado así por el acta de canje, y la corte aceptó solo lo relativo al archipiélago de San Andrés y Providencia, pero no lo referente al Meridiano 82 ni a lo que hace relación a los cayos de Roncador, Quitasueño y Serrana.

¿Qué importancia tiene el reconocimiento del Meridiano 82?

Es que Colombia ha sostenido, y esa es una verdad histórica, que la misma Nicaragua, cuando ratificó el tratado de 1928, sugirió que para determinar claramente hasta dónde iba el archipiélago de San Andrés debía trazarse como línea limítrofe marítima el Meridiano 82. Pero la corte no aceptó eso. Y lo más grave es que, a pesar de que Colombia sostuvo que era un límite marítimo, en la decisión entre Honduras y Nicaragua la Corte no aceptó el Meridiano como límite marítimo, cosa que para Colombia es complicada.

¿O sea que sobre San Andrés y Providencia cabe la posibilidad de una decisión adversa en La Haya?

Todo en la corte es posible. Al no aceptarse que ese es un límite marítimo, la corte queda con la facultad de trazar una línea que no sabemos por dónde iría. Antes de que falleciera, alcancé a discutir con el excanciller Augusto Ramírez Ocampo la posibilidad de que Colombia ensayara unas negociaciones bilaterales dentro del proceso para acordar una línea que pudiera ser más conveniente para Colombia. En este momento estamos sujetos a lo que decida la corte, con base en conceptos de equidad o cualquier otra razón.
(Lea acá más noticias sobre San Andrés)

La corte dijo que tenía competencia sobre los cayos de Roncador, Quitasueño y Serrana. ¿Esto qué significa?

Que la corte puede terminar diciendo cualquier cosa sobre Roncador, Quitasueño y Serrana. Por eso es por lo que, no solo en el caso concreto con Nicaragua sino en general, he sostenido que es más viable la defensa de los cayos con el concepto del archipiélago oceánico, sobre la base de que se cercara con una línea todo el archipiélago, incluidos los cayos.

¿Significa que el pleito de las aspiraciones de Nicaragua ha estado mal planteado por parte de Colombia?

No diría eso. Diría que yo tengo una apreciación distinta.

Usted ha comparado el pleito limítrofe de Nicaragua y Colombia sobre San Andrés con el de las Malvinas, entre Argentina e Inglaterra. ¿Por qué cree que se parecen?

No es que los casos sean idénticos. Pero los títulos que tiene Argentina sobre las Malvinas como Estado sucesor del antiguo virreinato de La Plata es la misma situación que tiene Colombia respecto de San Andrés, sobre el cual heredó los títulos del virreinato de la Nueva Granada. El título de Colombia es la Real Orden de 1803. En ese sentido las dos situaciones son iguales.

Pero en algún momento nos llamaron el 'Caín de América', por no apoyar un reclamo que, en 1982, la Junta Militar argentina inició a la fuerza contra los ingleses.

En 1982 nos apartamos del consenso latinoamericano por la razón que usted anota. El agresor era Argentina, y Colombia no podía apoyar que se aplicara contra Inglaterra el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, porque en ese momento los ingleses no eran los agresores. Pero Colombia sí apoyó la reivindicación argentina respecto a las Malvinas.

¿Si surge el tema de las Malvinas en Cartagena, Colombia debe jugar un papel activo a favor de la reclamación argentina?

Sí. Creo que es importante que Colombia apoye abiertamente la reclamación de Argentina. Esa Cumbre de las Américas es un buen escenario. Como lo es también para que se toquen otros temas, como el del embargo a Cuba, que no es contra Fidel ni contra Raúl, sino contra el pueblo cubano, que es el que ha sufrido las consecuencias.

Colombia también será escenario de una cumbre de historiadores del continente...

Por primera vez se va a realizar en el país el Congreso Bi- anual de la Asociación Iberoamericana de Academias de Historia, que ha sesionado 13 veces en distintas ciudades del continente. Vendrán representantes de 17 academias de historia de toda América, desde México hasta Argentina, incluyendo a España y a Portugal.

¿Cuál será el tema principal?

Se va a discutir el tema de América, España y Portugal a mediados del sigo XIX, que abarca muchas cosas.

¿No será ese importante congreso un buen escenario para debatir el tema de la importancia de aprender historia en los colegios?

Me da una magnífica idea. Ya desde la Academia de Historia hemos hecho a ese respecto esfuerzos que posiblemente no se conocen. Hemos organizado seminarios, mandado cartas para que se vuelva al pénsum anterior. Incluso apoyamos un proyecto de ley con la idea de que se restituyera la enseñanza obligatoria no solo de la historia, sino de la geografía de Colombia. Hace unos meses les envié a la Ministra de Educación y al director del Icfes una carta en la que les sugerí que, ante la situación de que los estudiantes terminan bachillerato sin tener siquiera un conocimiento básico de historia de Colombia, incluyera en los exámenes del Icfes como materia obligatoria la historia y la geografía, con el objetivo de que por lo menos los estudiantes tengan que estudiar historia para pasar el examen del Icfes. Esa es la situación de desesperanza que tenemos en la Academia de Historia y por la cual estamos agotando todos los medios. Este gobierno podría revivir ese aspecto y volver a la enseñanza obligatoria de la historia de Colombia.

Sus colegas lo apoyan. Álvaro Tirado Mejía dice: 'Las sociedades que no tienen conciencia de lo que son tienen el riesgo de diluirse'; Marco Palacio califica de error 'patético y garrafal' haber sacado del pénsum de los colegios la historia y Jorge Orlando Melo dice que, inevitablemente, 'hay que conocer el pasado para entender el presente'. ¿Está de acuerdo con esas frases?

Totalmente de acuerdo. Tanto los profesores Tirado como Palacio son miembros de la Academia de Historia. Desgraciadamente, hasta ahora no he logrado convencer a Jorge Orlando Melo para que ingrese a la Academia, donde el ambiente ahora es totalmente nuevo, para darles cabida a todas las tendencias sobre la interpretación de la historia, que es precisamente lo que la enriquece.

Jorge Orlando Melo es uno de los colombianos más brillantes, lúcidos y trascendentes de su generación. ¿Por qué no aprovecha esta entrevista y lo invita oficialmente a que ingrese a la Academia de Historia?

Ya se la he hecho, pero se la vuelvo a hacer. Ha respondido que lo va a pensar, luego de golpe lo logramos. Creo que es uno de los historiadores más serios que hay en el país.

Vamos a ver si conminado así, públicamente, nos acepta. Finalmente, seguimos con nuestra preocupación. Tenemos que conocer de qué está hecho el piso para saber dónde estamos parados. Como los colombianos, ignorantes de nuestra historia, no sabemos de qué está hecho este piso, ¿por eso será que vivimos con tanta frecuencia tan mal parados?

Totalmente de acuerdo. Ahí puede estar la razón.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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