El promedio es salud (Opinión)

El promedio es salud (Opinión)

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01 de abril 2012 , 07:57 p.m.

A ocho fechas del final de la Liga Española, ya hay un grupito de equipos consciente de que no juega por nada: Rayo Vallecano, Mallorca, Real Sociedad, Betis... En la próxima jornada se les sumarán uno o dos. Y en la siguiente alguno más. No descenderán, no serán campeones, tampoco entrarán en alguna de las copas europeas. Navegan en el marasmo de la intrascendencia. Y eso que España dispone de 6 plazas internacionales: los primeros cuatro clasifican a la 'Champions' y el quinto y sexto a 'Europa League'. Otros países tienen menos cupos. Es decir, menos incentivos. Lo mismo acontece en Italia, Alemania, Inglaterra, Francia...

Esto lleva a que, sobre el final del torneo, se den dos, tres, cuatro partidos de puro compromiso, donde no se juega nada. O donde se miden uno que sí está en la pelea con otro que ya no tiene estímulos. En ellos sobrevuela el fantasma del arreglo o, cuando menos, el de la indolencia de una de las partes. Allí aflora el consabido "arreglaron el resultado".

Para evitar dicho mal no hay mejor remedio que el promedio del descenso. Hasta el último instante, todos deben luchar por mantener o mejorar el promedio. Para no descender esta temporada o para no quedar mal posicionados en la siguiente. Y ya sabemos la presión adicional que genera a un equipo arrancar un torneo sabiendo que debe sumar imperiosamente. Para evitarla, lo mejor es seguir sumando hasta el final.

Cuando un club pierde la categoría mediante el promedio, no tiene mucho derecho a queja: significa que anduvo mal los últimos tres años. En ese caso, la falla no está en el sistema, sino en su pobre rendimiento deportivo.

Dentro de todos los males del fútbol argentino (que no son pocos), al menos el promedio se mantiene. En estos últimos 29 años, desde que rige el sistema, miles de voces se alzaron pidiendo su eliminación. Por suerte, no fueron escuchadas. Lo mismo ha pasado en Colombia. Y está bien. El promedio es salud. Es justo. De última, quienes descienden lo hacen también por suma de puntos, sólo que en tres años y no en uno.

Además, los promedios generan emociones límite hasta el último segundo de cada campeonato. En Argentina, la temporada pasada tuvo un epílogo dramático, sensacional que involucraba a seis equipos que podían salvarse o hundirse. Hasta que sonó el último silbato, vibró el país.

"Hay que hacer como en Europa, todos contra todos, el primero sale campeón y el último se va a la B", dice un simplismo muy repetido. Pero no es cuestión de copiar todo lo europeo porque sí. Debemos imitar, sí, la excelencia europea, su eficiencia organizativa, la prolijidad de sus estadios, el cuidado del espectáculo, el fortalecimiento y no el desmantelamiento de sus planteles.

Todo ello, sin perder lo bueno que tenemos acá. El promedio está bien.

Jorge Barraza
Para EL TIEMPO

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