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¿Quién le teme al TRAM?

¿Quién le teme al TRAM?

A veces resulta difícil entender cómo hacen los periodistas su equívoco trabajo de informar con "falsas verdades" o verdades a medias. Por ejemplo, en el caso del tranvía y del metro de Bogotá, los dos diarios más importantes del país plantean esos modos de transporte como un dilema del alcalde Gustavo Petro.

Veamos. EL TIEMPO, en su edición impresa del miércoles 28 de marzo, dice en la primera página: "Tranvía se pagaría con valorización. El tranvía por la carrera 7a. desde el 20 de Julio hasta la calle 193, que es la obra a la que quiere darle prioridad sobre el metro el alcalde Gustavo Petro...".  Y 'El Espectador' del mismo día, página 10, titula y subtitula: "Alcalde defiende línea ligera por la 7a. Tren ligero vs. metro pesado. El primero estaría listo en cuatro años, pero el segundo, que es el que la nación quiere, transportaría hasta el doble de usuarios". El día anterior en EL TIEMPO, la exalcaldesa (a. i.) Clara López Obregón publicó un artículo con el título imperioso de "¡Metro ya!". Hasta el presidente Santos se unió al coro "metrista".

Todo esto busca dejar, y ha dejado en muchos ciudadanos desprevenidos, la idea de que el alcalde Petro, por querer hacer el tranvía o Tram, prescindirá del metro. Se pensaría que los informadores están desinformados y que les transmiten su desinformación a los lectores, no tanto con el propósito de impulsar el metro, sino de sabotear el Tram.
 
Primer punto. ¿Está en capacidad, cualquiera de los espontáneos y presuntos defensores del metro, de probar, con pruebas irrefutables, que el alcalde Petro, durante su campaña y en los tres meses que lleva como jefe de la Administración Distrital, ha utilizado, en algún momento, la conjunción disyuntiva 'o'? ¿Tienen cualquier documento que demuestre que el Alcalde Mayor ha planteado "tranvía o metro"? O todavía más: ¿Le han oído decir "tranvía sí, metro no?". En cambio, quienes escuchamos con atención y sin malicia, lo que le hemos visto utilizar invariablemente al alcalde Petro es la conjunción copulativa 'y'. Tranvía y metro. "Tranvía sí y metro también".
 
Segundo punto. De hecho, los estudios del metro marchan de acuerdo con el cronograma. La mayor dificultad está en lo complejo del subsuelo de Bogotá, que, según los expertos, se compone de características geológicas muy diversas, que cambian a cada tramo. Los estudios estarán listos en año y medio. La construcción de la primera línea arrancará en el 2014 y será inaugurada en el 2018. ¿Le parece un tiempo muy largo a la exalcaldesa interina, que quiere un "metro ya"? Pero si lo anhela tan rápido, ¿por qué la doctora López Obregón no lo hizo en sus seis meses de mandato y ni aun fue capaz de terminar la  malhadada y ruinosa Fase III de TM? Si para un simple túnel de menos de medio kilómetro entre la 26 y la 34 se han demorado tres años, y todavía falta uno más, ¿les parece mucho tiempo que la primera línea del metro, que comprende varios kilómetros de túneles, se haga, incluidos los estudios, en solo seis años? ¿No llevan los empresarios privados más de siete años tratando de hacer el aeropuerto, y nada de nada? Bogotá puede estar tranquila. El presidente Santos y el alcalde Petro harán el metro (fíjense que rima), porque son los únicos que están interesados y resueltos a dotar a la capital de este medio de transporte imprescindible. Quieren y pueden.
 
Tercer Punto. Los estudios para el tranvía, Tram o tren ligero, como gusten llamarlo, avanzan satisfactoriamente. No se trata de echar a rodar por la 7a. un medio determinado de transporte, ni tampoco de hacer un insulso "corredor verde", sino de recuperar el carácter emblemático de la 7a., y convertirla en uno de los paseos urbanos más hermosos y atractivos de América Latina. Cosa que no entienden los intonsos concejales del 'carrusel' oposicionista, ni el Ministro de Transporte y obras públicas, que, por estar metiendo las narices en cosas que no le incumben, ha dejado pasar dos años sin mover un dedo para recomponer la destruida red vial del país, cada vez peor. No le conocemos al doctor Cardona un plan para hacer el tren bala que Colombia está exigiendo, y que ya lo tienen la mayoría de los países. Un ministerio bastante gris opaco el del ilustre ministro manizaleño, quizá porque la ALO y el tranvía de Bogotá no le dejan tiempo para ocuparse de los asuntos de su despacho.
 
Los 800.000 millones del cupo de endeudamiento que la Administración ha pedido para aplicarlos al tranvía no se le van a quitar al metro, como dicen de mala fe los concejales del 'carrusel' en su búsqueda de pretextos para negar la autorización. Ese cupo tiene un plazo para ser otorgado. Si no se toma (ahí sí "ya", como pregona la doctora Clara López), se perderán. No serán ni para el tranvía, ni para el metro. Y el que está listo en este momento para utilizar ese cupo de los 800.000 millones es el tranvía. El 'carrusel' de concejales debe dejarse de tanto fariseísmo y pensar en lo que le conviene a la ciudad. No en sus mezquinos rencores contra el Alcalde.
 
Cuarto y Quinto. Sobre la columna del doctor Rudolf Hommes, del pasado viernes ('Aversión a lo privado'), solo puedo decir que el amor a lo público no es necesariamente aversión a lo privado. Defender los intereses del público es tan legítimo y necesario como abogar por los intereses del privado. No debe, sin embargo, desconocer el doctor Hommes que lo privado tiene sobrados y poderosos defensores, mientras que el público está casi inerme frente a la glotonería de ciertos elementos privados.
 
Recomiendo la lectura reflexiva de las juiciosas declaraciones que hace en EL TIEMPO del jueves 29, página 14, el gerente de Angelcom, empresa encargada del recaudo de pasajes de TM. Dice Jorge Eduardo Cabrera que ve difícil que el SITP arranque en junio. Es una visión optimista. Es difícil que el SITP arranque. Eso no tiene pies, ni cabeza. No se puede integrar un sistema de transporte que no existe, pues TM y las busetas no constituyen un sistema. El SITP podrá hacerse cuando Bogotá tenga un transporte multimodal que combine todas las formas de transporte urbano. Hacerlo ahora será desperdiciar recursos valiosos en algo que no va a funcionar.

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