El recurso más importante de los pobres es su capital social

El recurso más importante de los pobres es su capital social

La argentina Alicia Gutiérrez ha trabajado por 20 años las teorías sociológicas de Pierre Bourdieu.

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13 de marzo 2012 , 07:48 p.m.

Ha sido la traductora de más de veinte artículos del pensador francés Pierre Bourdieu, a quien conoció en París dos años antes de su muerte, y ha escrito, utilizando sus categorías, varias investigaciones sobre pobreza urbana. Con respecto a este tema, Alicia Gutiérrez, que es, de lejos, una de sus discípulas más consagradas, hablará en el Coloquio Internacional Pierre Bourdieu 10 años después, que empieza hoy en Bogotá, en la Universidad Militar. De ese asunto, y de otros como la actualidad que tiene el pensamiento de Bourdieu entre nosotros..

A 10 años de la muerte de Pierre Bourdieu, ¿cree que sus conocimientos están comenzando a salir de las aulas de clase?

Bourdieu planteaba que el sociólogo debe salir de la torre de marfil. Vos no podés pasarte todo el tiempo escribiendo ensayos para cinco académicos. Aunque, paradójicamente, también es necesario, según Bourdieu, defender esa torre. Defender la autonomía del mundo intelectual.

Usted viene al seminario de la Universidad Militar a hablar de la riqueza de los pobres. ¿Cómo entender esa paradoja?

En realidad, no se podría expresar exactamente así. Mi planteamiento es que el análisis sobre familias pobres no puede partir de lo que les falta (de las carencias), sino de lo que tienen, de sus recursos. Y sus recursos son los 'sociales', el 'capital social', una red de relaciones que se pueden movilizar. Hablar de la riqueza de los pobres es, entonces, erróneo. Es más, uno puede afirmar que la pobreza se produce, y se reproduce, a partir de los mismos mecanismos que producen y reproducen la riqueza.

¿Cómo se pueden aplicar entonces estos conceptos en América Latina?

Desde esta mirada, la pobreza y la riqueza son las dos ,resultado de los mismos procesos históricos que generan mecanismos de desigualdad, más concretamente de distribución y acumulación diferencial de recursos, que hacen que algunos agentes sociales los monopolicen, mientras otros se quedan sin ellos, y se generan así estructuras de dominación que, consecuentemente, les aseguran el dominio de esos recursos.

En su tesis de doctorado usted reconstruyó la historia de Altos de San Martín, un barrio pobre de Córdoba (Argentina). ¿Cómo se sirvió de lo que dice Bourdieu para comprender lo que allí sucede

Bourdieu nunca habló de la pobreza como tal, pero sus categorías fueron claves para intentar comprender esta historia. Altos de San Martín es un barrio que ha pasado por todos los procesos por los que han pasado muchísimos barrios, villas y comunas de las grandes ciudades latinoamericanas. Su población pasó de estar cerca de grupos revolucionarios, como los Montoneros, en los 80, a estar con las organizaciones no gubernamentales en los años 90, y, después, con políticos en gobiernos democráticos.

¿Y cuál fue la consecuencia de esta investigación?

Lo que yo planteé es que uno de los recursos más importantes de los pobres son sus recursos sociales, su capital social colectivo: la posibilidad de intercambiar, de entrelazarse. Un capital social que se puede reconvertir en capital político. La noción de capital social de Bourdieu es importante para ver cómo se articulan los pobres con otra gente y otras instituciones. Pero esta perspectiva supone pensar que el capital social es una relación, un recurso que genera fuentes de poder y que por lo tanto también genera conflicto.

Entonces el capital social no es mera solidaridad...

No. En algún sentido, hay mecanismos de solidaridad que permiten, por ejemplo, sustentar una organización popular, como puede ser una cooperativa. Pero, además de esos mecanismos de solidaridad, hay conflicto, porque los recursos son escasos. Y poder monopolizar y controlar esos recursos es algo apetecible, lo cual sin duda genera conflicto. Quiero decir con esto que los pobres están inmersos en relaciones de conflicto y poder también entre ellos. Y no tienen por qué ser más solidarios que los demás.

Imagino que sus investigaciones quieren tener algún efecto en esa realidad social. ¿Cuál podría ser?

Uno siempre tiene la inquietud de que las investigaciones sirvan para algo. Recuerdo que Bourdieu decía: "El sociólogo debe develar los mecanismos de dominación y hacerlos conocer". Si ese conocimiento permite, por ejemplo, que los gobiernos puedan afinar la elaboración de políticas públicas, pues magnífico.

¿Qué mecanismos concretos de dominación han sido develados, en ese caso?

Las redes entre los pobres y no pobres en Córdoba ayudan a ver cómo los que no somos pobres, al entablar relaciones con los pobres, generamos una serie de discursos y acciones que apuntan a reproducirnos en nuestros campos. La intención es ver de qué manera esos mecanismos inciden en el reforzamiento de las relaciones sociales de pobreza.

¿Quiénes son los que dominan en este ejemplo?

Las relaciones sociales son complejas. Uno tiende a personificar, a pensar que hay planes ocultos perfectos en sus formas, cuando la mayoría de las estructuras sociales se reproducen porque cada uno hace y siente que hace lo que hay que hacer, casi sin darse cuenta, siguiendo ese propio impulso que te da tu propia historia.

Es decir, ¿no importa en lo que crea, detrás estará actuando mi historia, mi familia, la cultura en la que cada quien se inscribe?

Estás tocando un aporte importantísimo desde la perspectiva de Bourdieu. La insistencia en que las estructuras sociales no son solo las que están afuera de nosotros. No porque yo ponga una universidad pública y gratuita en la esquina de una comuna pobre voy a conseguir que los habitantes asistan a ella. Y no lo voy a conseguir, no porque esa gente sea torpe o no se dé cuenta: "Y mira qué vagos son, pueden decir". Es porque esas estructuras están incorporadas, están hechas cuerpo. Es el peso de una historia que se enmarca en la historia de una familia y siempre en el marco de una trayectoria de clase. Es el peso de esa historia lo que se te filtra por todas partes cuando preferís algo antes que otra cosa.

¿Cambiar esas estructuras es posible o es algo irreversible?

Me hiciste acordar de una frase de Bourdieu que dice más o menos así: "Decir que algo es histórico quiere decir que pudo haber sido de otra manera, que pudo ir de otro modo en otra parte. Y dotada de buenas herramientas, lo que la historia ha hecho puede deshacerlo". Claro que no es irreversible, pero no quiere decir que sea fácil porque quienes ocupan las posiciones dominantes, quienes monopolizan los recursos son también los menos dispuestos a modificar las relaciones de fuerza.

¿Para qué sirve entonces develar esos mecanismos de dominación?

Sirve para muchas cosas: para impulsar organizaciones colectivas, para fortalecerlas y para que defiendan lo que es suyo. Si vos mostrás que las políticas que pretenden luchar contra la pobreza realmente están gestionando la pobreza, eso te da otro panorama. Si usted es un geólogo y sabe que mañana va a caer un meteorito y no dice nada, usted está cometiendo un delito. Si usted es sociólogo y sabe, por ejemplo, que las políticas neoliberales van a llevar a la gente a la miseria y no lo denuncia, está cometiendo un delito igual.

Una idea bastante revolucionaria. ¿Bourdieu lo era?

Yo creo que la perspectiva que Bourdieu logró construir a lo largo de muchos años de trabajo fue sin duda un acto revolucionario en las ciencias sociales. También fue un acto político, porque planteó una sociología que se fija en cómo se reproduce el mundo social y cuáles son los mecanismos que sustentan la dominación.

La ruptura simbólica de Bourdieu

Pierre Bourdieu es uno de los sociólogos más importantes del siglo XX, tanto por sus aportes a la teoría social como a la sociología de la cultura, de la educación y de los estilos de vida. La obra en la que presenta de forma más sistemática su teoría es 'El sentido práctico'.

Natalia Herrera Durán
Redactora de EL TIEMPO

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