Nuestra Gente lleva 25 años soñando el arte comunitario en Medellín

Nuestra Gente lleva 25 años soñando el arte comunitario en Medellín

Son ejemplo de que la paz se hace en esquinas y que violencia se combate con imaginación.

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12 de marzo 2012 , 09:03 a.m.

El teatro tumbó sus muros y salió a la calle para contar la historia de la Casa Amarilla, sede de la Corporación Cultural Nuestra Gente en Santa Cruz, en el nororiente de Medellín.

Cumplir 25 años de teatro comunitario fue la mejor razón para convertir el asfalto en proscenio y las casas en escenario.  La obra 'Y cuando llegamos éramos otros', codirigida por Mónica Rojas y el argentino Adhemar Bianchi retrató la historia del barrio y se volvió un regalo para la gente, que se vio reflejada en ella.

Los 70 actores, entre ellos abuelas, nietos, jóvenes y mujeres de los barrios de la comuna 2, Santa Cruz, entraban y salían de escena por la carrera 50 C y por la calle 99.

El teatro entre vecinos, una puesta en escena efímera, solo se observó el pasado jueves y ayer en las empinadas calles de la nororiental. 

El público sentado en la acera, en las tribunas o en los balcones estaba conformado por vecinos, amigos y cómplices de un proyecto que nació en 1987 y se volvió en poco tiempo el refugio contra la violencia que trató de engullirse la zona.

De hecho, ellos fueron protagonistas del primer programa de 'Arriba mi barrio' en 1991, donde fueron resaltados por creer que era posible construir otra ciudad desde la imaginación y el arte. 

"Triunfamos y vencimos a la muerte después de 25 años. Aparte de los principios que me enseñaron en casa también guardo los de la Casa Amarilla", dijo Andrés Tejada, uno de los hijos adoptivos de Nuestra Gente y quien llegó a sus procesos artísticos cuando era niño.

"Aquí entramos de 7 años cuando de la escuela Pablo Neruda nos mandaron para ver si queríamos recibir unos cursos de artes y ya no pudieron sacarnos", dijo Camilo Montoya, otro de los jóvenes insignia de la institución y quien ha viajado con ellos a Cuba, Venezuela y Brasil.

Un tributo al barrio

En la casa que hoy es amarilla habitó el placer y llegó la muerte. En los 50 fue uno de los burdeles más conocidos del sector de tolerancia de Las Camelias. Luego pasó a local de negocios sin suerte, hasta que llegaron Jorge Blandón y Marta Gisela Echavarría, los abanderados del proyecto que tuvo como base el teatro. 

"Había niñas y niños a los que no dejaban venir a la casa porque tenía un pasado cruel y duro", recordó Blandón director de la Corporación, en la presentación de la obra. 

Además de borrar ese pasado negativo, Nuestra Gente creció en su visión del arte y al teatro le sumó otras expresiones como la música y la danza. De hecho, hoy existe un colectivo de medios digitales que le apuesta a las redes sociales, blogs y a la transmisión por Internet de sus obras de teatro.

La niñez y la juventud habitan todos los días la casa. No en vano cada año la corporación convoca al Encuentro Nacional Comunitario de Teatro Joven. Otra fortaleza es el colorido de las comparsas que dan la bienvenida a la Navidad en el Museo de Antioquia.

La obra, con la que iniciaron las celebraciones de las bodas de plata, terminó con un canelazo y una empanada comunitaria. 

Carlos Mario Cano R.
Redactor de EL TIEMPO 

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