Campesino contó torturas de las Farc por negarse a llevar una bomba

Campesino contó torturas de las Farc por negarse a llevar una bomba

El hecho generó el repudio en redes sociales y del presidente Juan Manuel Santos.

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24 de febrero 2012 , 09:00 p.m.

La tranquila tarde del jueves que Luis Eider Dagua, de 42 años, se proponía pasar pescando en el río Palo, en Caloto (Cauca), se convirtió en un drama que ahora tiene a este campesino bajo cuidado médico y protección especial del Ejército.

Tres hombres de las Farc le cosieron la boca con alambre y luego lo golpearon en el abdomen y la cabeza, y, con una piedra, su mano izquierda

Todo por haberse negado a llevar un caballo bomba hasta la base militar del caserío, que el martes pasado sufrió un hostigamiento de la guerrilla.

"Me cogieron tres milicianos, querían llevarme para la vereda El Tierrero, para que llevara un caballo con una carga de maíz, pero ahí había una bomba contra el Ejército", recordó ayer Dagua, quien permanece en el hospital de Santander de Quilichao.

Y agregó: "Me dijeron que entonces no podían dejarme ir, que me tenían que matar. Me cogieron las manos, yo gritaba y nadie me escuchaba.

Me cosieron la boca, me golpeaban con las rodillas en el estómago. Me dieron con una piedra en las manos y en la cabeza. Pude golpear a uno en la cabeza y me volé".

Ese jueves en la noche, el coronel Jhon Meza, comandante de la Brigada Móvil No. 14, dio a conocer el caso y responsabilizó a "tres terroristas de civil con armas cortas".

El hecho generó el repudio en redes sociales y del presidente Juan Manuel Santos, quien dijo: "Que un grupo que se autoproclama revolucionario, defensor del pueblo, coja a un pobre campesino pescador y lo torture de esa forma porque (...) no quiso prestarse para cometer un acto terrorista, esa es una demostración de barbarie".

Al rechazo se sumó el alcalde de Caloto, Jorge Arias, quien dijo: "No podemos guardar silencio frente a este hecho, y a cualquier tipo de violencia que altere nuestra tranquilidad".

Y el general Miguel Ernesto Pérez, comandante de la III División, afirmó que "se trata de una violación del Derecho Internacional Humanitario".

Ayer, Absalón Vega, coordinador de cirugía del hospital, precisó que Daguano no tenía "amputación" de un dedo ni "ninguna manifestación para poder decir que tuviera algo en la boca".

REDACCIÓN POPAYÁN

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