Cuatro exmilitares israelíes son los nuevos 'amos' de Taganga

Cuatro exmilitares israelíes son los nuevos 'amos' de Taganga

Los señalan de manejar negocios del sector, incluso la venta de coca y explotación sexual de niñas.

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04 de febrero 2012 , 10:30 p.m.

"La comunidad se equivoca, todo es falso", dicen.

Oficialmente, nadie sabe cuántos habitantes tiene Taganga, rumbeadero de extranjeros y de parte de la élite samaria, ubicado a 10 minutos de la capital del Magdalena.

Lo que sí tienen claro las autoridades es que varios exmilitares israelíes que llegaron a ese corregimiento hace más de cinco años como turistas, regresaron y ahora están enturbiando el ya convulsionado orden público de la zona, dormitorio de líderes de bandas criminales.

Pobladores y autoridades locales aseguran que los israelíes se adueñaron de locales de rumba que infringen normas en materia de pago de impuestos y de permisos y que estarían permitiendo la venta de droga y de explotación sexual infantil.

"Se creen los intocables. Ellos deciden hasta en dónde se ubican los vendedores ambulantes, son los capataces", dicen líderes comunales. Y agregan que "mandan más que el comando de Policía en donde hay registradas decenas de llamadas sobre su conducta, que nadie atendió".

La carencia de permisos y los excesos en la rumba es lo que menos le preocupa a la Alcaldía de Santa Marta.

"Lo que está pasando allá es grave", dice su alcalde Carlos Caicedo, quien a los cinco días de haberse posesionado le tuvo que solicitar al Ejército que lo ayudara a patrullar el balneario; y a funcionarios del Gobierno que revisaran la situación de los israelíes y de otros personajes que se han venido adueñando de predios en este corregimiento. (Ver: 'Le pediré a la Cancillería que intervenga').

EL TIEMPO viajó a la zona y estableció que algunos de los exmilitares señalados viven en una mole de concreto, custodiada por ocho cámaras de seguridad. Otros portan armas amparadas con salvoconductos, y se mueven en camionetas 4x4 con la bandera de Israel. El grupo maneja los locales Benjamín, Daisys y Casa Bait, cuyas sedes están reservadas fundamentalmente para extranjeros.

"Tenemos todos los papeles en regla. Somos inversionistas y no tenemos necesidad de trabajar con coca o prostitutas", le dijo a EL TIEMPO el dueño del restaurante Daisys.

Pero testimonios de pobladores y de autoridades locales, quienes pidieron la reserva de sus nombres por temor a represalias, señalan que reconocidos y grandes vendedores de droga de la zona frecuentan esos locales y que adolescentes llegadas de Antioquia, Cartagena y de Santa Marta ingresan acompañadas por sus clientes.

De hecho, Casa Bait fue sellada por la Policía el 13 de enero. La diligencia fue atendida por Yossef Shimon, el israelí que se presentó como su administrador.

"Han invertido sumas millonarias en el balneario y contratado abogados de renombre. ¿De dónde sacan el dinero? ¿Están reportando estas transacciones a la Dian y al Distrito?", se pregunta uno de los investigadores.

Por eso, la Alcaldía y la Policía quieren ir más allá del sellamiento de locales.

¿Nexo con red?

La Policía busca descartar o confirmar algún nexo con la red de narcotráfico que funciona clandestinamente en Taganga, con tentáculos en Aruba, Centroamérica, Estados Unidos y Europa.

Los indicios de que esa red opera son los cinco casos de habitantes de Taganga que cayeron con droga en Aruba a mediados del 2010.

Además, en los últimos seis meses fueron capturados en ese balneario dos franceses, un australiano, un argentino, un británico, un italiano, tres bogotanos y un caleño por el mismo delito.

A eso se suma que, en octubre, la Fiscalía y la Armada incautaron 325 kilos de coca que estaba escondida en dos caletas enterradas en Bahía Chengue, a 30 minutos de Taganga. Se cree que el cargamento, avaluado en 8 millones de dólares, está conectado con la banda de 'Urabeños'.

Esta situación llevó a los tagangueños a crear veedurías para pedir ayuda y a la nueva administración de Santa Marta a proceder con el respaldo de Policía y Ejército.

Y mientras el Gobierno central toma medidas, el alcalde Caicedo pidió que los 10 agentes que custodian a Taganga reciban refuerzos urgentes. También se estudia la posibilidad de que se decrete un estricto toque de queda para menores de edad.

'Somos inversionistas y todo está en regla'

Mor Zohar, uno de los exmilitares, dueño del restaurante Daisys, aseguró que tiene todos los papeles en regla. "Vine a Taganga hace seis años como inversionista. Tengo cédula colombiana y nada que ver con esas denuncias. No tenemos necesidad de trabajar con drogas ni prostitutas". Y aunque admitió que porta armas, dijo que tiene los permisos. "Soy comerciante y muevo mucha plata. Medio país está armado. Estoy tranquilo frente a lo que están diciendo". Y añadió que no se va a marchar e invitó a la Fiscalía a que investigue. "Es envidia de gente y acá la Policía es corrupta".

Por su parte, Yossef Shimon, el administrador de Casa Bait, aseguró no conocer las denuncias en contra de ese local. Pero afirmó que habia renunciado. "Llevaba un mes. Los dueños están en Bogotá y yo salí en enero. La comunidad se equivoca. Cuando empezó todo de lo que usted habla, me fui porque no quería verme en nada de eso. La Policía tiene mis papeles. Siga con su vida y déjeme en paz". La oficina de abogados que asesoró a varios de los israelíes en materia comercial señaló que dijeron ser inversionistas y que algunos tenían pasaporte francés: "Les recomendamos invertir en otro negocio y no comprar Casa Bait por líos de papeles".

'Le pediré a la Cancillería que intervenga'

El alcalde de Santa Marta, Carlos Caicedo, le dijo a EL TIEMPO que la situación de Taganga es grave y que le solicitará a la embajada de Israel y a la Cancillería que los acompañen en la revisión de la situación jurídica de los exmilitares asentados en el balneario.

¿Con un mes en el cargo, ya tiene un balance de lo que está pasando en Taganga?

Sí. Con preocupación registramos varios temas: hay una colonia importante de extranjeros turistas, pero también hay otros que están introduciendo una grave dinámica de prostitución, de microtráfico de droga e incluso de invasión de los cerros. Taganga es una comunidad tradicional de pescadores que está siendo afectada por esos fenómenos.

Autoridades y pobladores acusan a los israelíes de promover el narcotráfico y la prostitución. ¿Hay evidencia?

Sí. Hay una fuerte querella de la comunidad y la valoración que se ha hecho es que sí hay unos elementos que muestran que lo están haciendo. Estamos investigando.

¿Es cierto que le pidió ayuda al Gobierno para manejar este tema de orden público?

Queremos que el Gobierno y la Cancillería lleven a cabo acciones que les hagan sentir que el sistema de extranjería funciona, que las personas indocumentadas y las que están en actividades ilícitas sean expulsadas o que se les aplique las sanciones penales.

Y esperamos que la embajada de Israel nos acompañe. Estoy seguro de que a ellos les preocupa que unos pocos ciudadanos, no la mayoría, hagan quedar mal a su país.

¿Por qué pidió apoyo del Ejército para vigilar Taganga?

Necesitamos más fuerza pública en Santa Marta. Hace unos días nos dimos cuenta que tenemos una amenaza de seguridad muy fuerte de grupos delincuenciales, de bandas criminales y nos preocupa que ese proceso se consolide también en Taganga. Necesitamos más inteligencia.

¿Qué tan poderosos son los 'Urabeños' en Santa Marta?

Es un fenómeno que no se puede negar. No es una amenaza para el turismo ni para las grandes dinámicas económicas, pero sí viven de la extorsión a comerciantes. Por eso solicitamos cuanto antes una Policía Metropolitana. Esta situación requiere apoyo del Gobierno Nacional. Estamos recibiendo un Distrito con cerca de 185 mil millones de pesos de deuda. Para eso se necesita que Hacienda libere algunos recursos.

Líderes de Taganga enviaron un S.O.S. ¿Qué va a hacer?

Los jóvenes que se dedicaban a la pesca, con este fenómeno de los extranjeros, se han ido orientando a otras actividades que nos preocupan. También hemos conocido de otros problemas: la Secretaría de Salud ha prendido las alarmas porque las enfermedades de transmisión sexual se han disparado en Taganga. Vamos a tener unas mesas de diálogo con la comunidad para buscar salidas. Uno de los pasos a seguir es el de hacer un censo para saber con certeza cuántos y quiénes son sus pobladores.

'Urabeños', los otros residentes del rumbeadero

La Policía también tiene evidencia de que líderes de la banda criminal de los 'Urabeños' se esconden en Taganga. Información de inteligencia señala que allí se ocultaba Melquisedec Henao Siro, alias 'Belisario', delincuente que, en enero, ordenó un paro armado luego del operativo de la Policía que dio de baja a alias 'Giovanni', comandante de la banda criminal.

Y, hace cinco días, la Policía capturó en el balneario a alias el 'Chino', a quien señalan de ser el encargado de extorsionar a los comerciantes de la zona. De hecho, investigadores le aseguraron a EL TIEMPO que tienen individualizadas a 35 personas que viven en Taganga y que están vinculadas con esa organización criminal.

Entre ellos, hay vendedores de droga y extorsionistas de comerciantes. A la Alcaldía de Santa Marta también han llegado denuncias sobre la presencia de hombres armados. Según dice la población, portan armas largas y hacen presencia en locales de diversión. Esta semana, este diario denunció que varios comerciantes de la región fueron citados en el Banco (Magdalena) para exigirles el pago de 'vacunas' mensuales.

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