Gobiernos le declaran la guerra a la comida chatarra en los colegios

Gobiernos le declaran la guerra a la comida chatarra en los colegios

Costa Rica tomó la decisión de prohibirla a partir de esta semana. En Colombia se reabre el debate.

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04 de febrero 2012 , 05:05 p.m.

Los ministerios de Salud y Educación de Costa Rica emitieron un decreto para prohibir la venta de comida chatarra y bebidas gaseosas en los colegios públicos del país, que deberá cumplirse desde el 8 de febrero.

Según el Gobierno, su objeto es reducir el porcentaje de niños y jóvenes con sobrepeso y obesidad, que, según la Encuesta Nacional de Nutrición de ese país, sobrepasa el 20 por ciento. La medida obliga a cambiar la forma en que se cocina en la institución con el fin de reducir la cantidad de grasa y de azúcar.

Para la pediatra Aida Lebbos Saad, directora del centro especializado en salud y nutrición Fun 4 Fit, de Bogotá, la malnutrición se ha convertido en el problema de salud pública más importante del siglo, así que es importante tomar medidas drásticas.

En Colombia existe, desde el 2009, la Ley 1355, que define la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles asociadas a esta como una prioridad de salud pública, y se adoptan medidas para su control, atención y prevención.

"Aunque esta ley no es tan específica como el decreto de Costa Rica, obliga a los centros educativos públicos y privados a implementar estrategias para propiciar ambientes escolares que ofrezcan alimentación balanceada y saludable, y que permitan a los estudiantes tomar decisiones adecuadas en sus hábitos de vida", opina el dietista y nutricionista Juan Manuel Guio, miembro de la Fundación Nutriarte, asesora en seguridad alimentaria y nutricional.

En nuestro país, según cifras de la Encuesta Nacional de Situación Nutricional 2010, Ensin, uno de cada seis niños y adolescentes, entre los 5 y los 17 años, presenta sobrepeso y obesidad.

Según Guio, es necesario que los entes de control presionen más a las instituciones educativas para que cumplan lo establecido. Y una medida, como la de Costa Rica, "tendría impacto sobre los índices de malnutrición. Está comprobado que el consumo de alimentos chatarra y otros productos con conservantes y colorantes forma parte de la alimentación diaria de los escolares, que, sin darse cuenta, tienen una dieta poco variada y equilibrada, con muchas desventajas y peligros para la salud".

Por el contrario, Fernando Vita, presidente de la Unión de Colegios Internacionales, indica que el sobrepeso y la obesidad no se combaten por decreto ni con prohibiciones. "Lo fundamental es educar al niño para llevar una vida saludable, con buenos hábitos alimenticios, dietas balanceadas y ejercicio físico. Y no solo es importante que los colegios trabajen por ese objetivo; en casa y durante el tiempo que los pequeños transcurren fuera de los planteles, los padres deben dar un claro ejemplo de ello", concluye.

Qué fue prohibido

En Costa Rica las cafeterías de los colegios públicos no podrán vender productos con grasas trans, galletas rellenas de chocolate, bocadillos en bolsa ni leche entera saborizada. Tampoco papas, empanadas, enyucados y plátanos fritos, entre otros.

Una mala nutrición

Alergias, la falta de nutrientes en el organismo y de defensas y, más adelante, la aparición de enfermedades. Está demostrado, además, que el azúcar hace a los niños más hiperactivos, lo que les puede dificultar su concentración en las clases.

Ejemplo en Colombia

El colegio San Jorge de Inglaterra, en Bogotá, diseñó hace casi 20 años una política de nutrición según la cual los alumnos no deben consumir dulces ni productos con colorantes. Tiene su propia huerta orgánica, de donde sacan productos para el almuerzo y para las tiendas. Elaboran jugos y helados de fruta.

Los efectos de 'ser gordito'

'No solo afecta la autoestima de los niños'

"Los niños que son gorditos, en general, se sienten diferentes. En una etapa del desarrollo infantil, los pequeños tienen la tendencia de burlarse de alguien que es distinto. Esto no solo afecta la autoestima, sino que genera sufrimiento, tristeza y hasta depresión", indica Claudia Jiménez Chacón, psicóloga infantil de la Asociación Afecto.

Asimismo, en el entorno social, la burla genera rechazo y algunos evitan ir al colegio. Sin embargo, este efecto depende del ambiente familiar, escolar y la capacidad que tiene el niño para reponerse de la adversidad. Incluso, dice la experta, a algunos niños les parece interesante ser gorditos y son reconocidos, y no solo juzgados.

Karen Johana Sánchez*
Redacción de ABC del Bebé
*Con información de Efe

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