No usan ley que da pena ejemplar a conductores que matan por ir ebrios

No usan ley que da pena ejemplar a conductores que matan por ir ebrios

Fiscales no los están acusando por homicidio doloso y la mayoría recibe penas excarcelables.

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29 de enero 2012 , 11:12 p.m.

Sin cumplir los 12 años, Diego Alexander Hernández Báez murió al frente de su casa en el barrio Rionegro de Bogotá, 40 minutos después de ser atropellado por un vecino que manejaba en contravía y en alto estado de embriaguez.

La tragedia ocurrió en octubre del año pasado y desde el primer momento las autoridades anunciaron un castigo ejemplar contra el conductor irresponsable. Inicialmente la fiscal del caso lo acusó de homicidio con dolo, basada en una ley del 2009 que impone hasta 25 años de cárcel a los borrachos que causen accidentes mortales.

Pero el proceso tomó otro curso semanas después, cuando la Fiscalía cambió el delito a culposo (es decir, sin intención). Ese giro tiene al homicida a punto de obtener casa por cárcel o incluso libertad condicional, pues su abogado ofreció conciliar con la familia de Diego Alexander.

Florentino Hernández y María Cristina Báez, los padres, denuncian que, para avenirse a un arreglo que dejaría sin castigo la muerte de su niño, han llegado a ofrecerles como reparación 20 millones de pesos, la indemnización del seguro obligatorio y hasta la camioneta implicada en el accidente. "En cualquier momento él podrá salir de la cárcel, pasará por mi lado como si no hubiera sucedido nada, aun cuando siendo un señor de 41 años sabía que al manejar ebrio podía cometer un delito", dice la madre.

Sin condenas ejemplares

La muerte de Diego Alexander fue una de las 447 provocadas por conductores borrachos el año pasado en todo el país. Y es una más de las que van camino de quedarse sin castigo ejemplar, pues los fiscales poco aplican la norma del 2009, que precisamente buscaba prevenir estas tragedias al endurecer las penas.

Un fiscal de la Unidad de Reacción Inmediata de Paloquemao (URI), en Bogotá, asegura que el delito de homicidio con dolo eventual, que en teoría debería aplicarse a todos aquellos conductores que en estado de embriaguez causan la muerte de una persona, no alcanza a imputarse en uno de cada 500 casos.

"Hay vacíos en el Código y es muy difícil demostrar que hubo intención de provocar el daño, la muerte -dice el funcionario-. Por eso casi todos los casos, sin importar si el responsable estaba borracho o no, terminan como homicidios culposos".

Como usualmente la pena que imponen los jueces no llega a los 4 años, los homicidas terminan libres o con casa por cárcel después de unos meses.

Eso es lo que está a punto de pasar en el caso de Diego. "En mi concepto, el fiscal tomó la salida más fácil. No quiso pelear en un juicio y pensó que la familia del niño iba a aceptar esa situación", dice el abogado de los Hernández.

Mary Bottagisio, directora de la Fundación Vía por la Vida, Liga Contra la Violencia Vial, dice que pese a los anuncios oficiales hay gran laxitud para castigar la irresponsabilidad de los conductores.

De hecho, varios de los casos más sonados han terminado con penas que, en promedio, no superan los cuatro años. Hasta la fecha solo se conoce una condena ejemplar, que acaba de ser ratificada por la Corte Suprema: la de 18 años contra Rodolfo Sebastián Sánchez Rincón, quien mató a dos personas cuando conducía borracho en el 2007 y se fugó del lugar del accidente.

"Pudo prever lo que sucedería si manejaba en ese estado de embriaguez y a pesar de eso actuó con indiferencia por las consecuencias (...) No cabe duda de su absoluto desprecio por la vida de quienes en ese momento transitaban por el lugar", sentenció la Corte.

Ahora, una nueva ley, que va en segundo debate en el Congreso, busca cerrar el boquete y quitarles a los fiscales la posibilidad de elegir entre imputar homicidio doloso o culposo en casos de accidentes por tragos.

77 mil multas por manejar con tragos en el 2011

Los peatones son la mayoría de las víctimas

Una de cada diez muertes en accidentes de tránsito tiene que ver con conductores en estado de embriaguez. Y por lo menos 2.500 personas resultaron heridas, muchas con incapacidad permanente, en ese tipo de accidentes el año pasado. "Cada fin de semana hay al menos 300 puestos de control, pero desafortunadamente siempre hay casos de conductores que manejan con tragos", dice el coronel Álvaro Álvarez Ferro, director (e.) de Tránsito y Transporte. Aunque las multas por manejar luego de consumir licor son cada vez más duras (pueden llegar hasta el retiro temporal de la licencia de conducción), en casi todas las ciudades creció el número de multados.

Caso emblemático, condena mínima

El 20 de agosto del 2010, el reconocido abogado Fernando Abello causó uno de los accidentes de tránsito más dramáticos de los últimos años. Borracho, embistió a dos vehículos en una vía del norte de Bogotá y mató a una señora de 55 años y dejó heridas a otras cinco personas. En teoría, el caso encajaba en aquellos en los que la Fiscalía debía apuntarle a una pena de hasta 25 años. Pero no fue así. Después de varias polémicas, e incluso de un intento de suicidio del acusado, una juez terminó imponiéndole cuatro años de cárcel por homicidio y lesiones culposas. Para la justicia, el abogado ebrio que insistió en manejar no tuvo la intención de provocar el daño que finalmente causó.

Cuatro años y medio y 550 millones por una vida segada

Cuatro años y cinco meses de prisión fue la condena que una jueza dictó contra Juan Carlos Chávez, el comisionista de bolsa que, en la madrugada del 30 de enero del 2011, arrolló con su vehículo a la estudiante de Gestión Administrativa del Sena Silvia Melissa Soto, de 18 años. Chávez, que presentó grado tres de alcoholemia -el más alto- llegó a un preacuerdo con la Fiscalía, que incluyó la indemnización a la familia de la joven con 550 millones de pesos.

Entrevista
'Hay que arrestarlos antes de que causen tragedias'

El senador Roy Barreras impulsa un proyecto -que se unió al del Movimiento Mira- que aumenta la pena mínima (de 3 a 6 años de cárcel) en casos de accidentes mortales provocados por los tragos. De esta manera, no habría posibilidad de que los responsables recibieran casa por cárcel o quedaran en libertad.

¿Por qué no se está cumpliendo la ley del 2009 y los borrachos siguen recibiendo penas tan leves?

La norma les dio un margen de maniobra a los fiscales para interpretar esos casos, y los victimarios están saliendo premiados porque no se les aplica todo el peso de la ley.

¿Qué están proponiendo?

Al aumentar las penas mínimas se acaba la situación indignante que hoy se ve. Pero también hay que establecer sanciones proporcionales: 25 años de cárcel para un conductor ebrio es lo mismo que recibe un asesino. Lo más importante es la posibilidad de que la autoridad arreste al conductor ebrio. Así se evita que mate a alguien o que se mate él mismo. Uno de cada diez muertos en estos casos es un conductor.

¿Qué tanto se arregla este problema con una ley?

Estas muertes, sobre las que creemos hay un gran subregistro, son prevenibles. Es importante crear conciencia: fíjese lo que ha pasado con el cigarrillo, que su uso es cada vez es más restringido.

REDACCION JUSTICIA Y BOGOTÁ

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