El propio presidente Santos consiguió el apoyo de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la canciller, María Ángela Holguín, ha realizado contactos con otros países; mientras que Garzón ya estuvo en Italia, Turquía, Reino Unido y Alemania promoviendo su aspiración, y esta semana irá a Washington.
Para Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), la eventual designación de Garzón "sería muy buena, y aunque tendría que ser duro con el país, con él se podrían conseguir soluciones". Y Guillermo Botero, presidente de Fenalco, piensa que se "abriría la posibilidad de impulsar muchos acuerdos con la OIT que beneficiarían al país".
Sin embargo, no todos están de acuerdo con la candidatura Garzón, y uno de los argumentos es el reciente informe de Human Rights Watch, según el cual en los últimos 4 años han sido asesinados en el país 175 sindicalistas.
Tal es el caso del senador Alexander López, del Polo, quien esta semana, acompañado de algunos líderes sindicales, dijo en Washington que "si Colombia no cumple con las recomendaciones de la OIT, ¿con qué autoridad moral quiere ahora dirigirla?". Igual piensa Tarcisio Mora, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), para quien Garzón "no es un candidato del movimiento sindical sino del Presidente".
Aunque otros, como Luis Carlos Villegas, presidente del gremio de los industriales, no entienden cómo alguien puede oponerse a algo claramente benéfico para el país.
REDACCIÓN EL TIEMPO

