Cumpleaños artístico

Cumpleaños artístico

30 de noviembre 2011 , 10:45 a. m.

Que un museo nazca de la iniciativa de un sacerdote no es extraño, pero que sea de arte contemporáneo, sí lo es, y más aún en la década de 1960 cuando apenas empezaba a consolidarse la modernidad en el arte colombiano y la contemporaneidad era apenas una palabra para designar lo actual.

Que un museo sea parte de un barrio puede ser normal, pero que ese barrio sea un barrio popular en las periferias de una gran urbe, esto sí es raro; para 1966 el barrio El Minuto de Dios era un conjunto de viviendas para familias con escasos recursos económicos construido con los aportes que hacían los generosos asistentes al Banquete del Millón.

Que un museo reciba donaciones de artistas es loable, pero que toda su colección sea producto de una labor paciente, visionaria e innovadora para congregar lo más representativo del arte en Colombia directamente de sus creadores, es realmente insólito.

Que un museo tenga un edificio emblemático por su arquitectura o por su pasado histórico es una ventaja, pero que sea el primer edificio diseñado en Colombia pensado exclusivamente para albergar una colección de arte contemporáneo constituye un paradigma más allá de las fronteras nacionales.

Que un museo tenga una gran pertinencia en los vecinos y públicos donde se encuentra ubicado es la aspiración de toda institución, pero que la misma comunidad haya hecho parte de su gestión, construcción y uso como espacio de encuentro e identidad se sale de todo presupuesto.

Que un museo pueda satisfacer las necesidades y los derechos culturales de un amplio sector poblacional es su misión, pero que además sea el primer museo de arte contemporáneo fundado en América Latina es un compromiso. Que un museo promueva los nuevos valores del arte es su deber, pero que durante los últimos 10 años haya sido la plataforma para impulsar a más de 6.144 creadores en artes plásticas, artes visuales, diseño, gráfica, moda y música va más allá de lo esperado.

Que un museo esté rodeado de esculturas es natural, pero que en su espacio escultórico se encuentren las obras y los nombres más representativos de la escultura colombiana de los últimos sesenta años es de admirar.

Estos son algunos de los aportes del Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá ubicado en El Minuto de Dios; un museo que llega a 45 años de servicio de forma callada pero constante, comprometido con el hombre contemporáneo, adelantándose con libertad a la curva inexorable de la historia con optimismo y alegría.

POR GUSTAVO ADOLFO ORTIZ SERRANO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.