Amparo y Marbelle: lo mejor / OPINIÓN

Amparo y Marbelle: lo mejor / OPINIÓN

La columna 'El otro lado', por el crítico de televisión Ómar Rincón.

27 de noviembre 2011 , 06:47 p. m.

Si no existieran, habría que inventárselas, son nuestras dos únicas vedettes populares de Colombia, un modo de ser auténticamente colombiano.

Marbelle dice: "Amparo es un hembrón, pero en sus últimos proyectos televisivos ni siquiera actúa. Es jurado de un reality histriónico de imitadores que cantan, pero ella, como cantante, ha sido un desastre".

Amparo manifiesta: "Marbelle canta bien, pero es una 'gordita' buscapeleas que logró autointerpretarse en una novela..."

Colombia es un país sin vedettes (dícese de vedette: de quien vive su vida privada en público y su vida pública significa desde su vida íntima).

Por ejemplo, Margarita Rosa ha sido la más exitosa y versátil, pero no es vedette, y pudo haber sido la más grande, pero deja su intimidad para ella y nadie más; lo mismo Ana María Orozco, quien tampoco quiso hacer de su intimidad un asunto público. Ellas son divas: bellas y únicas.

En Colombia solo hay dos auténticas vedettes: la Grisales y Marbelle. Son las de mostrar y las de gozar, porque en ellas nos encontramos y reconocemos; en la calle abundan las Marbelles que lucen sus carnes sin pudor y las Grisales que lucen su desparpajo como inteligencia. Somos así.

Amparo Grisales es quien ha actuado mejor que nadie su propio papel, olvidable en cualquier personaje pero inolvidable por sí misma; ella es la mejor producida desde la estética/cuerpo/actitud de nuestra 'farsándula' nacional.

Marbelle reinventó el rol de vedette popular: reivindicó el desparpajo como cualidad, el despecho como sentimiento nacional, las curvas y el exceso de carnes como estética nuestra; ella es la seducción que nos corresponde.

La Grisales y Marbelle no son excepcionales por su talento, son diosas de nuestra estética popular, parte de su éxito está en que se expresan por su cuerpo y su escándalo.

Para la televisión, las dos son únicas y tienen rating cuando hacen de sí mismas; cuando actúan otra cosa no lo logran. Su virtud está en esa moral de ser hechas a pulso.

Y cuando ellas pelean como en salón de belleza o plaza de pueblo o disco de farándula encontramos de qué hablar y nos sentimos parte de este país. Y es que de la Grisales y Marbelle podemos participar con autoridad, nadie se siente inhibido de opinar, todos tenemos verdad sobre su actuación como sí mismas.

Lo mejor, así dejamos de hablar de Uribe, la otra vedette colombiana.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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