Recuerdos de la historia de la balsa de la leyenda El Dorado

Recuerdos de la historia de la balsa de la leyenda El Dorado

El familiar de un vecino del barrio Santa Bárbara halló esta balsa hecha en oro.

23 de noviembre 2011 , 05:29 p. m.

En una casa esquinera, al norte de Bogotá, la familia Cock Hincapié guarda el tesoro más preciado: la historia de la balsa de la leyenda de El Dorado, que fue hallada por su tío, el sacerdote Jaime Hincapié Santa María.

Gabriel Cock Hincapié, en medio de libros y folletos de la balsa muisca, rememora, en la sala de su casa, la historia que narra cómo fue que su tío Jaime encontró ese tesoro nacional, que se encuentra en el Museo del Oro: "Mi tío estaba en Pasca, Cundinamarca y siempre le gustó mucho enseñar, así que creó una biblioteca. Un día, en 1969, llegaron dos campesinos, líderes comunistas, Miguel y Erasmo González, y le preguntaron a mi tío por libros sobre indios y oro. Él les mostró un libro español que hablaba de los muiscas y, al ver allí una balsa en oro, le dijeron que ellos tenían una así, pero con más figuras".

Luego de que 'Tío Padre' -como solían decirle Gabriel y sus hermanos a Jaime Hincapié- supo la noticia, contempló la balsa en compañía de los campesinos y se dio cuenta que esta confirmaba la leyenda en la que los muiscas hacían una ceremonia para darle la bienvenida a un nuevo cacique.

El Padre, al notar la importancia de la balsa, decide comunicarse con el Banco de la República para entregarle este tesoro.

La familia Cock Hincapié cuenta que antes de que se entregara la balsa muisca al Banco de la República, por 200 mil pesos aproximadamente, 'Tío Padre' protegió el tesoro con ayuda de los campesinos porque "cuando empezó a rodar la noticia se la querían llevar unos odontólogos dizque para hacer calzas de oro", cuenta entre risas Gabriel.

El hallazgo de esta valiosa pieza indígena no fue lo único que caracterizó a 'Tío Padre'- .Él cada vez que se le presentaba la oportunidad venía a la zona a ofrecer misas en la iglesia Santa Beatriz, en la carrera 15 con calle 120.

La iglesia, cuando él estaba, vivía a reventar porque además de leer los libros sagrados abría un espacio para contar historias de los pueblos colombianos. Cuando el Padre Jaime Hincapié tenía tiempo también le gustaba salir y acercarse a los vecinos para darles clases sobre los árboles que estaban en los parques del sector o contarles en las noches sobre las estrellas del firmamento.

El Padre Hincapié, a causa de un accidente, murió en Bogotá en el 2005, pero su legado reposa hoy en varios colegios que fundó en Anolaima, Cundinamarca, y la Fundación Museo Arqueológico de Pasca, que conserva todo tipo de tesoros muiscas que son custodiados por su sobrino, Gabriel Cock Hincapié.

REDACCIÓN EL TIEMPO ZONA

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