Poniendo la casa en orden

Poniendo la casa en orden

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22 de noviembre 2011 , 04:05 p. m.

POT, RAPE, SITP, Plan 2038... hay muchas siglas que definen los procesos que usamos para ordenar a Bogotá y muchas veces siento que no hacemos lo suficiente para explicarle a la ciudadanía que es lo que estamos haciendo al respecto.

Bogotá es una megalópolis, término creado en 1950 para describir ciudades que han desbordado sus límites, que crecen a ritmos vertiginosos y que requieren de soluciones ambiciosas, con proyección al futuro para poder continuar siendo competitivas e incluyentes.

Este fenómeno de crecimiento se dio en los últimos 70 años. Hay muchas razones económicas, sociales y políticas detrás del crecimiento de nuestra capital, pero la realidad es que nos quedamos cortos en la búsqueda de soluciones. Mientras que la ciudad crecía las grandes decisiones se demoraban.

Eso está cambiando. A grandes desafios, grandes soluciones. Y aunque las siglas de los proyectos que están organizando a nuestra ciudad no dicen mucho, sí son las soluciones esenciales que necesitamos para progresar en el futuro.

Llevamos mucho tiempo evadiendo las decisiones difíciles que necesitabamos tomar para la ciudad.  Creo que en parte la culpa la tiene nuestro sistema político que por momentos recompensa a los que prometen soluciones fáciles e inmediatas. Nos tomamos demasiado tiempo, dos generaciones, en insistir con soluciones de superficie para la movilidad cuando la ciudad necesita de un metro.

Construimos casas de manera informal en vez de planificar con políticas responsables las necesidades de vivienda social. Le pedimos a la ciudadanía que ahorrara agua cuando lo que tambien necesitabamos hacer era crear una infraestructura adecuada para que el agua le llegue a todos y que tuviera el sistema de drenaje para evacuarla de manera ambientablemente sostenible.

Privatizamos servicios básicos cuando una ciudad de derechos solo progresa sí se garantizan sus necesidades básicas. Permitimos la construcción de una ciudad socialmente segregada, dividida. En el norte llegó a vivir la gente acomodada y al sur y en la periferia los desfavorecidos. Construimos dos Bogotás y no una, como debió ser. Pensamos en beneficios individuales antes que pensar en el derecho a los beneficios colectivos. No más.

Me quedan pocos días al mando de los destinos de nuestra ciudad. Les dejo lo más grande de último.  Para mí el gobierno responsable no se amedranta ante los grandes desafios. Con el POT organizaremos mejor a Bogotá.  Con el RAPE creceremos de la mano con nuestros vecinos en una Región Capital. A los que piensan que la ciudad está en crisis les digo con amabilidad que de no haber tomado las decisiones sobre el transporte, la planificación y las grandes obras emprendidas en esta última administracion, la crisis hubiera terminado en caos.

Gobernar no es cuestión de escoger el camino más fácil. Nosotros no lo hicimos. Pero Bogota sí está progresando y espero que las próximas administraciones construyan sobre las bases que estamos dejando y que dejaron los que nos precedieron. Una ciudad con visión de futuro donde los derechos esten realmente garantizados.  Una región que compita con las más grandes. Y una ciudadanía que con orgullo sienta que vive y construye la capital de este gran país.

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