¿La izquierda al poder?

¿La izquierda al poder?

Esta vez puede ser diferente o, aun si Petro no se decide a aspirar, quizás aparezca otro líder.

20 de noviembre 2011 , 03:46 p. m.

Colombia es el único país de América Latina donde la izquierda nunca ha estado siquiera cerca de ganar la Presidencia de la República. En todos los demás países ha estado a punto, como en México, o lo ha logrado, como en Venezuela, Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, Ecuador, Perú, Paraguay y varios de Centroamérica. ¿Cuál es la razón para que Colombia haya sido la excepción? Una sola: la existencia de la guerrilla, esa fuerza terrorista que por décadas atemorizó no solo a la clase alta, sino a la media y a sectores populares, y los hizo pensar que cualquier triunfo de la izquierda política abría las puertas a la victoria de la izquierda violenta.

No fue sino que, en su primer año de mandato, Álvaro Uribe propinara golpes significativos a las Farc, para que la izquierda se alzara con un primer triunfo en Bogotá, en cabeza de Lucho Garzón. Y a medida que los electores vieron que la guerrilla retrocedía, la izquierda política ganó adeptos y puso a su candidato del 2006, Carlos Gaviria, en el segundo lugar de la votación, con 2,6 millones de votos, el 22 por ciento del total.

En el 2010, buena parte del voto de izquierda se deslizó hacia Antanas Mockus, y aunque Juan Manuel Santos lo barrió en la segunda vuelta, quedó en evidencia que alrededor de un tercio del electorado buscaba alternativas distintas al centro y a la derecha. La tendencia se confirmó con el triunfo de Gustavo Petro el 30 de octubre pasado en la capital, con un tercio de los votos y la división en cuatro candidatos del centro y de la derecha.

En los años 70 y 80, cuando las Farc y el Eln iban en franco crecimiento, la izquierda política jamás pasó del 5 por ciento de los votos. El primer campanazo sonó en las elecciones para la Asamblea Constituyente de 1991: por haber dejado las armas, el desmovilizado M-19 fue premiado con el 26 por ciento de los sufragios y se convirtió en la segunda fuerza de esa corporación. Pero, para 1994, las Farc estaban al ataque y de nuevo los electores se derechizaron: el 90 por ciento votó por los partidos tradicionales, algo que se repitió en el 98 y en el 2002.

Ahora que la guerrilla se está desintegrando, el miedo a la izquierda, que dominó por décadas la decisión de los votantes, ha desaparecido. Algo similar, guardadas todas las proporciones y diferencias, le ocurrió a Winston Churchill, quien, después de gobernar cuatro años a Gran Bretaña, salvarla del peligro nazi y derrotar a Hitler, perdió las elecciones de 1945 con los laboristas. Una mayoría de votantes británicos pensó que el derechista Churchill había sido el indicado para ganar la guerra, pero que, una vez ganada, era la hora de la izquierda laborista.

La más reciente ola del Gallup Poll muestra cómo las figuras nacionales en ascenso son las que tienen un perfil de izquierda: Petro, Clara López, Angelino Garzón. Y las multitudinarias movilizaciones estudiantiles dejan en claro que, para el 2014, habrá un amplio electorado dispuesto a votar por un candidato de izquierda a la Presidencia.

¿Quién puede ser? El problema para la izquierda radica ahí: el único líder que parece tener la inteligencia y el arrastre para ganar, Gustavo Petro, estará inhabilitado para las próximas presidenciales, pues ocupará la alcaldía de Bogotá hasta el 2015. ¿Se puede retirar un año antes de las elecciones y aspirar? Sí, pero eso ya lo hizo Mockus para las elecciones de 1998 y le salió caro: la opinión lo hundió en las encuestas por no culminar su período.

Esta vez puede ser diferente o, aun si Petro no se decide a aspirar, quizás aparezca otro líder. En todo caso, resulta evidente que, con la guerrilla en liquidación, la izquierda política ya es una procesión grande. Solo le falta un santo para que se enfrente con buenas opciones al Santos de la Unidad Nacional, quien, démoslo por descontado, buscará la reelección.

mvargaslina@hotmail.com

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