Vocales desplazadas en la obra de Juan Manuel Echavarría

Vocales desplazadas en la obra de Juan Manuel Echavarría

Las fotografías de La "O", de Echavarría muestran escuelas abandonadas.

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06 de noviembre 2011 , 04:18 p. m.

En el destejido social que genera la guerra, busco el agujero por donde se asoma la humanidad", dice el artista antioqueño Juan Manuel Echavarría, a propósito de su más reciente obra La "O", y cuyas fotografías tienen como escenario y telón de fondo la destrucción que ha dejado a su paso la guerra en Colombia, particularmente, en las escuelas.

La primera de esta serie de imágenes surgió el 11 de marzo de 2010, cuando el artista viajó al viejo Mampuján, en los Montes de María, por una invitación que recibió de la comunidad que solía residir allí, para conmemorar los 10 años de su desplazamiento, por el grupo paramilitar Héroes de los Montes de María.

Allí, fueron las escuelas en las que los niños solían aprender sus primeras letras las que capturaron su atención. "Tableros, aulas y escuelas abandonadas eran la metáfora y el símbolo perfecto de algo que fue y ya nunca volverá a ser", dice Echavarría.

Y lo asegura con la convicción que le da comprender que a los niños que vivían allí no sólo los arrancaron de su tierra: también les arrancaron las letras y, con ellas, el tejido social del que hacían parte.

Por eso es que en todas las imágenes que componen la muestra se ve cómo las vocales, de caligrafías y colores particulares, parecieran estar desplazándose del tablero hacia la pared: "Es como si también estuvieran huyendo", añade el artista.

A ello se suma que la vocal 'o' era la que siempre estaba a punto de desaparecer, un aspecto del todo curioso y definitivo, que para él es "la voz de los niños que intenta salirse del tablero -explica-, pero que cada vez se apaga más, a pesar de que esa y todas las vocales se deben aprender y repetir a viva voz".

Fueron 15 escuelas las que visitó durante un año y medio que duró dándole cuerpo a esta muestra, pues él tiene claro que su estudio fotográfico no es en cuatro paredes que lo encierren; más bien, en donde pueda ver de manera directa el azote de la violencia y las cicatrices de la guerra.

La escuela

"Quise traer estas escuelas que están en una geografía tan lejana, tan abrumada y tan desolada por la guerra a Bogotá, que es la capital de la indiferencia", comenta Echavarría, pues para él la institución de la escuela no es solamente un lugar para impartir clases, sino un espacio esencial del tejido social en el que las personas se construyen a sí mismas. Por eso, su intención es mostrar aquí cómo la guerra desmiembra las comunidades en su núcleo más sensible y las convierte en habitación de otros desplazados que vienen de lugares lejanos.

Sin embargo, está convencido de que a pesar del drama y la tragedia que implica un desplazamiento por el miedo a la muerte, la vida siempre se impondrá. Así se lo demostró una frase muy tenue y endeble por el paso del tiempo y de las balas en uno de los tableros que retrató y en la que se lee: "lo bonito es estar vivo".

¿Dónde y cuándo?

Esta muestra estará abierta hasta el 22 de noviembre, en la galería Sextante, de la carrera 14 No. 75-29. Teléfono: 249-4755.

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