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Cuervo: el manejo del lenguaje en la biografía

Cuervo: el manejo del lenguaje en la biografía

Síntesis de la ponencia presentada en París, el 20 de junio en homenaje a Rufino José Cuervo)

La Real Academia Española de la lengua define el lenguaje como "un conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente". Para Saussure, el lenguaje está formado por la lengua o idioma y el habla, a través de la fonación y la escritura. Chomsky, propone crear condiciones para que "el hablante pueda comprender, hablar y producir todas las creaciones de su propia lengua".

El lenguaje remite a la lengua, y al mito, a la torre de Babel, que los hijos de Noé quisieron construir para alcanzar el cielo, cuya destrucción por Jehová para responder al desafío, significó la confusión, la dispersión e incomunicación de los hombres por la pérdida de la lengua común, aunque para Sylvano Petrosino, en su libro, Arquitettura, filosofía e linguaggio di un delirio, no fue una maldición, sino la voluntad de Jehová de "asegurar la multiplicidad de invenciones a su creatura en el mundo". Justamente, George Steiner, afirma que el mito de Babel, ha hecho posible "la coexistencia y el contacto mutuo  de las miles de lenguas que se hablan en la tierra".

La misión del lenguaje, del habla, para explicar el origen, el significado, la relación de las palabras, fue una de las tareas que con gran dedicación y acierto se impuso Rufino José Cuervo.

A propósito del diccionario de Cuervo, Jean-Claude Chevalier, en el comentario de los libros Dictionnaire Amoureux des dictionaires, de Alain Rey, y de Traduire en francais du moyen age au XXI siecle, de Giovani Dotoli, habla "del arbitrario primitivo del orden alfabético que ordena la inmensidad del saber humano. El origen de este orden es misterioso; es necesario remontarse a Sumeria, luego a los Fenicios; y a los Griegos, porque el término de alfabeto está fundado sobre las dos primeras letras griegas.

La biografía, por ser una narración que construye o reconstruye la vida de un personaje, es una forma literaria. La biografía tiene una historia que se remonta a la antigüedad. Hay que recordar las Vidas Paralelas de Plutarco, las biografías de Bocaccio, Maquiavelo, las de Stefan Zweig, sobre Freud, Casanova, las de Emil Ludwig y André Maurois. Rufino y Ángel Cuervo cultivaron ese género y lo hicieron con maestría. La Noticia biográfica escrita por Rufino José en París en 1899, introduce al libro Cómo se evapora un ejército, (1890), de Ángel Cuervo.

Rufino José Cuervo, en esta Noticia, en un lenguaje claro, sencillo, directo, ameno, afectivo, familiar, crea interés en la biografía de su hermano Ángel, que escribió con motivo de su muerte. Permite conocer por ejemplo, cómo era la vida de una familia bogotana de la época, cuáles eran sus ideales y aspiraciones, en la política, en la cultura, en el comercio.

Si bien en el libro Vida de Rufino Cuervo y noticias de su época, aparecen los nombres de Ángel y Rufino José, como autores, Rufino José, al final de la Noticia, reconoce que Ángel fue quien redactó el libro, pero que fue el fruto de un trabajo de mutua colaboración.

Rufino José, dice que su hermano "siempre había acariciado el proyecto de escribir la Vida de nuestro padre, persuadido por experiencia de la facilidad con que en países revueltos se olvidan méritos y servicios, y de que la adulación a los vivos conduce a empequeñecer a los muertos, y lo que es más infame, a ultrajarlos. Avivósele el piadoso designio al leer la biografía que publicó un periódico de Bogotá, tan diminuta e insubstancial que daba grima; y puso luego manos a la obra, ordenando los documentos que teníamos en casa y haciendo un rápido bosquejo.

Examinado entre los dos, releímos los documentos, convinimos en lo que había de extenderse o aclararse, y él mismo hizo otra redacción, en la cual apareció ya casi completa la figura que intentábamos retratar; para acabarla solicitamos de Bogotá y Quito algunos documentos necesarios, y si bien no todos pudieron conseguirse, el cariñoso interés de algunos amigos nos proporcionó los más indispensables.

Terminada la obra salió a luz en 1892 en dos volúmenes; aunque se prometió el tomo tercero que contendría el Epistolario, dificultades imprevistas impidieron la publicación".

Además, Ángel Cuervo había escrito el libro Cómo se evapora un ejército, de carácter histórico, sobre la campaña de 1861 en la que el ejército de la confederación se evapora a pesar de su poderío, y Bogotá es tomada por los revolucionarios. Rufino José, expresa que esa fue la última obra que concluyó Ángel, en la que "pude apreciar la personalidad del autor, y los sucesos narrados" que corresponden al "fin trágico de la antigua legitimidad".

Rufino José cuenta que de niños trabajaban en la hacienda El Boyero, en las cercanías de Madrid, en varios oficios, que los preparó para la vida, que se les dio una buena educación en varios colegios: Rufino recibe lecciones de geometría y Gramática, Ángel y Nicolás, de historia y literatura. Recibieron lecciones de francés y cuando los colegios públicos decayeron, su propio padre asumió la tarea de educarlos.

Cuando estalla la revolución, Ángel toma las armas en defensa de la legitimidad, y a la caída del gobierno de la Confederación, vuelve a sus proyectos comerciales. Con un grupo de veinte jóvenes que aportan un capital, intenta explotar un negocio de ganadería en los llanos orientales pero la sangrienta guerra de 1860 en la que mueren dos de los suyos, acabó con ese proyecto.

La salina de Sesquilé en terrenos de su hermano Nicolás, que suministraba sal al gobierno, en principio dio pérdidas, pero la llegada de Ángel a la dirección de la empresa reportó utilidades. Sin embargo, las disputas de algunos socios, y las deudas de sus hermanos Luis y Nicolás truncaron la empresa.

Cuando Ángel regresó a la casa paterna supo que casi no había medios para alimentarse, salvo la pequeña renta que producía la venta de botellas de vinagre que elaboraba su madre.

Se abstuvo de salir a la calle porque no tenía ropa adecuada. El vino agrio o vinagre, quizás le dio la idea de montar una fábrica de cerveza, como una forma de sobrevivencia. Se hicieron varios ensayos pero sólo algunos años después se logró producir una cerveza mejor, salvo cuando fallaba la fermentación y había que recoger por la noche las botellas, y llevar a otras tiendas cerveza de esa calidad para no perder el consumo de los parroquianos.

Cuando mejoró la producción y la calidad, se trató de que la cerveza llegara a "las mejores fondas y a las tabernas más concurridas", "Ángel mismo llevaba botellas y barriles y ejecutaba todas las demás faenas sin descanso días tras días. Cuando comenzó a prosperar la empresa, dejé yo otros quehaceres y fui a ayudarle". El trabajo de los dos hermanos llamaba la atención y se decía: "vean en lo que han parado los hijos del doctor Cuervo".

La demanda de cerveza obligó a los Cuervo a ampliar la fábrica en dos ocasiones, a contratar a obreros y empleados, aún cuando Ángel hacía el trabajo mayor.
La exposición de 1878 de París fue la ocasión para que Ángel y Rufino José viajaran a la capital francesa, y dejaran la fábrica de cerveza en manos de amigos.

La llegada a París y la visita a otras ciudades europeas, les permitió conocer los progresos de la ciencia y el arte. En 1879, Ángel vuelve a Bogotá, y le da a la fábrica un impuso nuevo que le permitirá reponer los gastos de su permanencia en Europa.

El trabajo no constituyó para él un medio de enriquecimiento personal sino una forma de cultivar las letras y las artes, de recrear el espíritu con las grandes obras del ingenio humano. Luego de tres años de duro trabajo, Ángel vende la fábrica de cerveza y regresa a París.

Ángel dedicaba las noches al estudio de la historia y la literatura, y a la escritura. Escribió trabajos históricos y literarios. Los leguleyos, por ejemplo,  alude a "una banda de abogadillos" que imponía su voluntad en los juzgados y en los tribunales, que se hacía representar en las asambleas para dictar las Leyes, y "explotar al Estado más importante de Colombia por ser asiento de los Poderes públicos".

El Diputado mártir, impreso en Bogotá, en 1876, critica severamente la representación legislativa por las intrigas electorales a base de ofertas poco decorosas, parecidas a las que hoy se hacen, en la escogencia de candidatos ineptos que obstaculizan la acción del gobierno y las mayorías del congreso.
En Los Hijos de Apolo, ridiculiza la presunción de los "literatos de parroquia" que menosprecian los trabajos de calidad, y a quienes no los adulan.

En Su excelencia, escrito en Paris, se burla de ciertos "Magnates americanos" que sin méritos obtienen títulos ridículos para acceder a la alta sociedad europea.

Una capellanía, comedia de costumbres, cuenta la historia de un hombre que para no perder a su amada se casa secretamente. La obra fue representada en las tablas, luego el autor se la regaló a don Ricardo Ortiz, un amanuense conocido, que la publicó con su nombre y con otro título.

Rufino José, dice que al obrar así su hermano, dio muestras de que no le importaba la figuración literaria, ya que en Bogotá siempre había utilizado los seudónimos: El Postrer santafereño, Roque Roca y Roquete. En un texto que reproduce Rufino José, Ángel confiesa que si le importa la gloria literaria, y que escribe para entretenerse "ensuciando papel y poniendo mi pobre magín en lances apurados". Ha publicado sus trabajos para demostrar que la misma mano que trabajaba en una máquina" "podía manejar la pluma". Dice que desde que dejó de estudiar garabateaba todas las noches, y se iba a dormir satisfecho "con la cabeza aún caliente". Y que la mayor alegría le producía la quema de novelas, comedias, leyendas etc. de "ver cómo chisporreteaban mis héroes, y cómo se convertían en humo esas creaciones que al nacer me parecían divinas".

El trabajo en la salina y los ensayos literarios, le dieron tiempo a Ángel para escribir poesía, un género muy cultivado en Bogotá y en el país. Escribió y publicó cuentos y novelas cortas en prosa o en verso, en La República, en El Bien Público, en las secciones literaria y política de El Pasatiempo. El Bobo, es un estudio psicológico de un bobo, a quien le hacen creer que una linda joven está enamorada de él. Este toma las cosas en serio, persigue a la muchacha, acosa a su familia, pero vive el desamor, se siente frustrado, y su vida termina trágicamente.

Escribió las novelas Jamás y Dick, inspiradas en París, la primera bien comentada por E. Merimée, biógrafo de Quevedo. La segunda, fue traducida en francés y publicada en la Revue del Monde latin et du Monde eslave. También escribió la novela, En la soledad, recreada en las orillas del río Magdalena.

En París Ángel se interesa por la política, las ciencias, la literatura y las artes, y escribe artículos sobre pintura y escultura. Para explicar la autoría de sus impresiones sobre el arte francés, publicadas en un periódico local con el nombre de un autor europeo, publicó un folleto titulado Conversación artística, que había escrito en París en 1887, y que después amplió para convertirlo en un libro que se titularía Artes y artistas contemporáneos, pero que no concluyó porque le sobrevino la muerte.

Se hacían tertulias en la casa paterna los sábados por la noche, con personalidades como Miguel Antonio Caro, Rafael Pombo, Diego Fallon, José Manuel Marroquín. Ángel tocaba el piano, contaba anécdotas, se leían composiciones, se conocían noticias literarias o artísticas, reuniones que se prolongaban hasta la una o dos de la mañana.

Al final de la Noticia Biográfica, Rufino José, resume lo que Ángel significó en su vida. Fue un ejemplo de discreción y prudencia, de cuidado por su salud y tranquilidad, de buen hermano, de amigo, por su franqueza y "comunidad de sentimientos e ideas, de ayuda en todas sus tareas". Al privarme el Cielo de este apoyo humano y de estos ejemplos confortadores, dice Rufino José, "he sentido que me falta la mejor parte de mi mismo, y no me queda más consuelo que el culto de la memoria a la cual consagro en estas líneas ofrenda de gratitud y de justicia".

Por Édgar Bastidas Urresty

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