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La columna 'Le tengo el remedio', ahora se convierte en un libro

La columna 'Le tengo el remedio', ahora se convierte en un libro

Carlos Francisco Fernández, asesor médico de EL TIEMPO, publicó una guía de consejos útiles.

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"El dolor de muela tortura más que un debate electoral". "Si en el trabajo o en su casa tiene más problemas que el Álgebra de Baldor, priorícelos, enfréntelos y procure darles soluciones ya". Con este lenguaje sencillo y divertido, pero sin perder el rigor científico, Carlos Francisco Fernández, asesor médico de EL TIEMPO, empezó a publicar hace seis años la columna 'Le tengo el remedio', en las páginas de salud de este diario.

Se trata de un espacio lleno de explicaciones prácticas sobre distintos males, consejos sobre cómo evitarlos y remedios sencillos y al alcance de todas las personas. Gracias al éxito que tuvo entre los lectores, 'Le tengo el remedio' se convirtió en un espacio diario de televisión del programa Arriba Bogotá, de Citytv, y ahora toma forma de libro, que compila cientos de consejos útiles de todo tipo.

Estos "no buscan reemplazar la necesaria consulta médica, sino darle herramientas a la gente para que pueda cuidar de su salud y la de sus seres queridos", asegura Fernández, médico cirujano, fisiatra, rehabilitador, neurofisiólogo del dolor y periodista.

El doctor Carlos Francisco, como lo conocen sus lectores y televidentes, es presidente de la Asociación Colombiana para el Estudio del Dolor y presidente electo de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas.
 
Los siguientes son algunos de los más de mil remedios y consejos para cuidar la salud, contenidos en esta obra que edita Planeta:
 
Prevenga el guayabo
 
Despacio: el alcohol impregnará su cerebro en menor proporción si bebe lentamente. El cuerpo elimina el alcohol a un ritmo fijo. Más o menos treinta centímetros cúbicos por hora. Si da el tiempo suficiente para quemarlo, se acumulará menos en su sangre y los efectos van a ser menores. Así que baile, charle o haga fila en el baño...

Beba con el estómago lleno: el alcohol se absorbe en el duodeno. Es decir, un poquito más allá del estómago. La comida en el estómago retarda el paso del alcohol al duodeno. Entre más grasosa la comida, mayor retardo en la borrachera. El chicharrón y demás viandas vernáculas están indicadas. ¡Buen apetito!

Antes de acostarse, tómese un coctel de dos tabletas efervescentes en medio vaso de agua.
 
Adiós al mal aliento

Cepíllese bien: las bacterias vivas y muertas que se fijan a los dientes y a las encías son las primeras implicadas en el mal aliento o halitosis. Se cree que, junto al chisme, 50 billones de estos microorganismos deambulan por su boca. Cuando usted respira ellas respiran también. Cepillarse por tres minutos, mínimo dos, después de cada comida puede reducir el problema. Las bacterias se irán, el chisme no.

Coma bien: hacer dieta puede producir mal aliento. Si aguanta hambre su cuerpo echa mano de sustancias en su cuerpo, que al degradarse producen algunos olores que se eliminan al respirar. Coma tres veces al día. Si quiere adelgazar, mejor levántese temprano y haga ejercicio.

Mastique perejil: El perejil refresca el aliento. Una ramita bien masticada puede ser útil antes de una entrevista o de una declaración.

Lidie con el berrinche de su retoño al comer
 
No lo soborne: ¿Qué es eso de ofrecerle postres de premio si se come la sopa? Eso es contraproducente. Obvio que amenazarlo con el coco y con el hombre del costal tampoco funciona.

Apariencia: ofrézcale comidas ricas y de buena apariencia; parta del principio de que por delicioso que a usted le parezca un cuchuco con espinazo de cerdo o un tamal, él no pasará de asociarlo con comida de dinosaurios.

Apréndase este truco: ofrézcale una cucharada de cada tipo de comida, por cada año de edad que su retoño tenga. Si tiene papas, arroz, ensalada y sopa y su niño tiene tres años, déle tres cucharadas de papas, tres de arroz, tres de ensalada y tres de sopa. Y pare ahí. Si cree que sigue con hambre, déle un poquito más. Pero no lo obligue a que deje el plato limpio y permítale decir "No quiero más".

No más callos

No los corte: usted no es cirujano. La tentación de cortarlos con cuchillas de afeitar, tijeras u otros instrumentos puede ocasionar infecciones y daños peores. Déjelos quietos, más aún si es diabético o tiene problemas con la circulación.

Suavícelos: pulverice cinco aspirinas y mézclelas con media cucharadita de agua y otra de jugo de limón. Forme una pasta. Aplíquela sobre el callo, envuelva la extremidad o el dedo en una bolsa de plástico y todo en una toalla caliente. Deje reposar durante 10 minutos, mientras mira el reality de moda. Desenvuelva y frote suavemente con una piedra pómez. Hágalo todas las noches hasta que el callo desaparezca. Tranquilo: es más aburrido mirar el 'reality'.

Contra la caspa

Lávese a diario: a mayor frecuencia de lavado con champú, más fácil controlarla. Tenga suficiente provisión de champú antes de que el IVA aumente.

Suave con ella: con frecuencia la caspa se debe al exceso de grasa. Diluya champú suave en una parte igual de agua destilada. Aplíquelo y enjuáguese bien. El agua de botella, que vale más que el petróleo, puede servir.

Póngase duro: si lo anterior no es suficiente, use productos con sulfuro de selenio o piripiona de zinc. Ellos retardan la multiplicación de las células del cuero cabelludo. Los que tienen ácido salicílico y azufre aflojan las escamas y se pueden eliminar más fácilmente. Los que tienen bactericidas evitan la infección. Ojo: deben ser recomendados por un dermatólogo.

Afeitarse, una tortura
 
En la ducha: es el sitio ideal para afeitarse. El agua y el vapor humedecen la piel y ablandan la barba. Hágalo como tarea final. Requisitos ineludibles: instalar un espejo y ducharse todos los días.

Pañitos de agua tibia: si no se ducha a diario, aplíquese una toalla húmeda con agua caliente, por un minuto, antes de poner el jabón o la espuma. Esto mejora la circulación, abre los poros y ablanda el pelo. ¡Ah! la toalla se pone en la cara.

Siga la flecha: mueva la máquina de afeitar en la dirección del pelo. En la cara hacia abajo y en el cuello hacia arriba. Ir en contrapelo causa irritación y puede lesionar. Ir en contra solo sirve para que lo nombren embajador.

Uñas encarnadas

Los cortes incorrectos son la mayor causa de este mal. Remoje la uña en solución de agua caliente con domeboro, séquela, haga un rollo de algodón e insértelo debajo del borde que se está enterrando. Aplíquese un desinfectante y repita estos pasos a diario. Deje que sus dedos respiren. 

Dolor de muela
 
Si lo asalta a medianoche, siga estos consejos mientras llega la hora de ir al odontólogo:

Agüita para mi diente: tome un buche de agua tibia y enjuáguese vigorosamente. Si el dolor se debe a residuos de comida atrapados así puede desalojar el problema. No olvide que es con agua; no con café con leche.

Hilo dental: si los buches no sirvieron de nada, trate de retirar los residuos entre las muelas con hilo dental. ¡Cuidado! Como las encías pueden estar irritadas debe hacerlo suavemente. No invente. Use seda dental, no hilo de coser o pedazos de mantel porque pueden aumentar la molestia.

Embriáguela: tome un trago de licor fuerte y haga buches contra la muela adolorida por un minuto. Al parecer las encías absorben parte del alcohol que actúa sobre los nervios y calma en algo la tortura. El aguardiente, el whisky, el ron y el tequila son los mejores si se usan puros. Tenga presente que es un solo trago, que no lo debe tomar, que no incluye pasabocas y que es un remedio; no una juerga.

Colon irritable
 
Recuerde: el intestino se altera con algunos alimentos, bebidas y situaciones manifestando su molestia con asaltos alternados de dolor, diarrea y estreñimiento. En ocasiones pueden concurrir los tres. Esto se conoce como intestino o colon irritable, también como colon espástico. Es gruñón como el que sabemos.

Calmadito: este mal tiene una relación estrecha con el estrés y la tensión nerviosa. Así que respire profundo, relájese y déles a las cosas la dimensión adecuada. Si la situación es insoportable no dude en buscar ayuda psicológica. Cuente hasta diez.

Registre: haga un listado de alimentos y situaciones que desencadenan la molestia y procure evitarlos. Si hablar con su jefe se encuentra en la lista, ni de vainas lo ignore, con este desempleo es mejor consultar con un terapeuta.

Agüita y fibra: agregue a la dieta fibra que no se disuelva en agua, como el salvado. Tómese por lo menos dos litros de líquidos al día. Con ellos el intestino se mueve con suavidad y atenúan el estreñimiento y la diarrea.

Ni muu: algunas personas que dicen tener este síndrome no toleran la lactosa, una enzima de la leche. Procure recordar que la leche es para los niños y para los terneros.

Despídase del estrés
 
Cuente hasta diez: ante un hecho tensionante, cuente mentalmente. Eso dará una pausa que transmitirá una sensación de control. Además lo relaja.

Mire a otro lado: fije los ojos, por un momento, en una imagen distante, lejos del problema que le causa tensión. Así, los ojos se relajan y el resto del cuerpo tiende a hacer lo mismo.

Distánciese. Alejarse del lugar por un rato tiene el mismo efecto que retirar la mirada.

Afírmese: haga afirmaciones sencillas cuando se sienta tenso. Frases como 'puedo controlar esto', 'soy capaz', 'sé más acerca de esto que otros', disminuyen los reflejos que agitan la respiración y ponen las manos frías. La mente se aclara y sale a flote la parte que puede manejar la situación. Haga frases reales. No se sobredimensione.

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