Salud

‘Datos del covid tienen rezagos, no falseamientos’, responde Minsalud

Ruiz explicó diferencias de cifras mostradas por autoridades sanitarias y las reveladas por el Dane.

Ruiz se posesionó tres días antes del primer caso de covid en el país.

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Mauricio Moreno. EL TIEMPO

El viernes, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) presentó el informe sobre defunciones por covid ocurridas entre el 2 de marzo y el 19 de julio. El documento reveló que los fallecimientos por esta causa en ese periodo fueron 9.124, una cifra superior a las 7.956 que registró el Instituto Nacional de Salud ese día.

El ministro de Salud, Fernando Ruiz, explica cómo funcionan las estadísticas vitales y cómo los rezagos en la información producen esas diferencias que, en todo caso, son comunes en cualquier país y en cualquier evento de salud pública.



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¿Por qué las cifras del Dane no coinciden con las del Ministerio? Algunas personas dicen que las están falseando.

Porque son dos formas de registro diferentes, pero complementarias. El Ministerio entrega todos los días un conteo de muertes confirmadas por covid-19 en tiempo real, basado en los casos diagnosticados como positivos de acuerdo con la técnica de laboratorio de PCR, que es la de mejor desempeño. Este registro captura la información rápidamente y es preciso porque el diagnóstico está ligado a una prueba positiva; sin embargo, su cobertura es la misma que la cobertura de la prueba.



¿Y cómo es el reporte del Dane?

Las estadísticas vitales son recogidas y clasificadas por el Dane a partir del certificado de defunción, que se basa en la información de la causa de muerte por diagnóstico clínico, la cual puede incluir resultado positivo de PCR o no. En el registro de mortalidad la variabilidad es mayor porque el criterio de cada médico para clasificar la causa de muerte puede diferir y tiene mayor rezago porque su análisis es más largo.



¿Las suspicacias esconden falta de conocimiento del tema?

Absolutamente. Los datos tienen rezagos, no falseamientos. Quienes confunden unos con otros o desconocen los sistemas de registro epidemiológico o hacen juicios sin fundamento técnico. Los dos sistemas de registro deberán confluir hacia el final de la epidemia para generar la cifra oficial de muertes.



El Dane informó que había más de 3.000 muertes con sospecha de covid-19. ¿Cómo se aclaran los datos?

Todo parte de la definición de muerte por covid-19 que promulgó la Organización Mundial de la Salud, en la cual incluyó una categorización amplia de sospechosos de muerte por esta enfermedad. Por eso se han presentado situaciones similares en todos los países. El Dane pone en su informe muertes de personas que tienen un cuadro clínico similar al del covid o que tuvieron contacto con infectados. Sin embargo, un caso sospechoso, como su nombre lo indica, no tiene resultados concluyentes, y por eso el proceso sigue andando hasta que se aclare.



En Bogotá las cuarentenas estrictas por localidades terminan esta semana.
¿Cómo piensan llegar a la respuesta definitiva?

Establecimos un procedimiento de reclasificación de casos que contempla la realización de autopsias verbales y el cruce de bases de datos. Este proceso se llama ajuste de mortalidad y se ha venido haciendo desde hace varios años. Los ajustes de mortalidad se realizan en todo el mundo para los eventos de interés de salud pública.



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¿No sería mejor esperar a tener el dato concreto antes de publicarlo?

No es conveniente. La divulgación oportuna, así no sea concluyente, no solo es un ejercicio de transparencia, sino que ayuda a tomar decisiones de corto plazo. La información consolidada, que sin duda tiene mejor calidad, contribuye a políticas públicas y a tomar decisiones de largo plazo. Ambas son importantes.



¿La transparencia en la información a veces produce la sensación de que la situación está más grave?

Colombia es reconocida por la transparencia de su información epidemiológica. Esa ha sido una decisión consciente del Ministerio desde la epidemia de chikunguña. Esa rigurosidad nos llevó a ser el país con mayor número proporcional de casos reportados de zika y chikunguña en Latinoamérica durante esas epidemias. Eso también ha posibilitado que nuestra información haya sido utilizada en la mayor parte de los estudios epidemiológicos sobre esas enfermedades. El derecho a la salud se basa en el derecho de la población a conocer la afectación en salud debida a las enfermedades. Nuestro sistema puede tener limitaciones, pero es uno de los más confiables del continente.



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El Dane también mostró exceso de mortalidad. ¿Cuántas de esas muertes son atribuibles a covid?

En efecto, durante los últimos cinco años, las muertes promedio en una semana en Colombia eran 4.500, pero a lo largo de julio pasado fueron en aumento y al final de mes ya rondaban las 6.000. Esa diferencia puede ser atribuible al covid, pero también a otras causas. La reclasificación de casos sospechosos y el examen de eventos en salud pública darán la respuesta.



¿Cuándo conoceremos las verdaderas dimensiones de la pandemia?

Los impactos sobre la mortalidad de una epidemia suelen aparecer y mantenerse incluso años después de que ocurrió. Lo estamos viendo justo ahora, con el zika: los hijos de las madres infectadas sufren secuelas de largo plazo, como lo ha vuelto a demostrar un estudio del Instituto Nacional de Salud que acaba de ser publicado en la revista científica médica más prestigiosa del mundo. El análisis del impacto de una enfermedad no solo se demora por los rezagos de los sistemas de información, sino por razones biológicas y epidemiológicas. Esto no quiere decir que tengamos que esperar años para conocer el impacto del covid, sino que paulatinamente iremos teniendo informes más completos.



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