Investigación

¿Debe responder la Nación -o sea, todos- por la tragedia de Tasajera?

Demanda contra el Estado era tan previsible como que el saqueo al cisterna sería una catástrofe.

La explosión del carrotanque cargado de gasolina puso a Tasajera en el mapa de las grandes tragedias de Colombia.

Foto:

Vanexa Romero. EL TIEMPO

Por causa de la catástrofe, el nombre de Tasajera empezó a sonarnos a los colombianos. Ese empobrecido y desconocido corregimiento de Pueblo Viejo, Magdalena, perdió hace apenas dos semanas a más de 40 de sus vecinos en medio de un saqueo que desde el principio pintaba para tragedia.

(Le puede interesar: Polémica: familias de víctimas de Tasajera demandarán al Estado).

Decenas de videos grabados con celulares en el lugar documentaron la ruta del desastre. Un camión accidentado termina siendo pasto de decenas de personas que en vez de intentar socorrer se acercan a un entorno evidentemente peligroso –era un carrotanque cargado de gasolina– y empiezan a llevarse lo que pueden. Esa conducta está tipificada como delito: los códigos y los abogados lo definirían como un hurto simple; la gente de a pie lo llamaría robo.



Temas relacionados

(Lea también: Tasajera: habla sobreviviente de una tragedia que ya deja 42 muertos).



Los mismos videos muestran que en el lugar había algunos miembros de la Policía que llegaron a atender el accidente, pero que poco intentan y pueden hacer para controlar a la turba. Y poco después, probablemente mientras alguien desconectaba la batería del carro para no irse con las manos vacías, se produjo la chispa mortal que puso a Tasajera en el mapa de las grandes tragedias de Colombia.



Mucho trecho hay entre ser una víctima pasiva y perder la vida o resultar gravemente afectado durante la comisión de un acto ilegal o por la exposición voluntaria a una situación de alto riesgo

Ahora se anuncian millonarias demandas contra la Nación por los muertos de la mañana del 6 de julio en la vía entre Santa Marta y Barranquilla. Aún no han sido radicadas, pero el argumento central es que las autoridades supuestamente tienen responsabilidad por no tomar todas las medidas preventivas una vez se produjo el accidente.



(Vea también: Identifican las siete víctimas calcinadas en tragedia de Tasajera).



Casi puede decirse que la demanda contra el Estado –es decir, contra usted y yo, porque las condenas se pagan con la plata de todos– era tan previsible como que el saqueo de un camión cisterna iba a terminar en catástrofe.



Las familias afectadas tienen, por supuesto, el derecho de acudir a todos los medios legales a su alcance para tratar de conseguir algún tipo de reparación frente a sus enormes pérdidas. Pero mucho trecho hay entre ser una víctima pasiva y perder la vida o resultar gravemente afectado durante la comisión de un acto ilegal o por la exposición voluntaria a una situación de alto riesgo. Es algo que deberá determinar una investigación judicial, y sin duda los videos del momento de la tragedia y decenas de testimonios darán luces sobre lo que allí ocurrió.



La tragedia de Tasajer ocurrió en la mañana del 6 de julio, en la vía entre Santa Marta y Barranquilla.

Las afectaciones y las eventuales responsabilidades deberán demostrarse caso a caso. Y lo que hay que esperar es que la Nación ejerza cabalmente su derecho a la defensa, sin desmedro del deber de responder por aquello en lo que se demuestre que tuvo alguna culpa por acción u omisión.



(Recomendado: Hospital de EE. UU. donó injertos de piel para quemados de Tasajera).



En un país donde demandar al Estado sin mayores argumentos es una lucrativa fuente de ingresos para muchos avivatos y sus abogados, es claro que hay que estar alertas. Actualmente, tenemos demandas por 428 billones de pesos, y la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado lidia con decenas de procesos billonarios que han sido admitidos o incluso fallados en primera instancia a pesar de que difícilmente resisten el análisis jurídico.



La tragedia de Tasajera nos duele a todos y debe convocar la solidaridad de los colombianos, sin distingos. Pero esto no implica que la Nación baje la guardia en su defensa frente a pretensiones que pintan, al menos, polémicas.



JHON TORRES



Editor de EL TIEMPO



En Twitter: @JhonTorresET