Conflicto y Narcotráfico

Bajan los cultivos, pero aumenta la coca, ¿por qué?

Expertos consultados se refieren a la tecnificación de los cultivos. 

Para expertos en el tema, el éxito de la sustitución voluntaria depende de unos proyectos sostenibles a largo plazo, que no solo reemplacen al cultivo ilegal con uno legal, sino que de a los campesinos otras ventajas de la legalidad como acceso a créditos, entre otros.

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Julián Ríos Monroy. EL TIEMPO

Aunque el número de hectáreas sembradas con matas de coca ha venido cayendo, la cantidad de cocaína que puede producir el país ha aumentado.

En la medición de 2020, el Sistema de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci) detectó un aumento del 8 por ciento, al pasar de 1.137 toneladas métricas en 2019 a 1.228 toneladas el año pasado; 2019 tuvo un aumento de 1,5 por ciento frente al 2018, cuando el potencial de producción fue de 1.120 toneladas.

Para expertos consultados, la paradoja de que con menos cultivos se saque más coca se explica en una tecnificación de los sembrados.



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Luis Felipe Cruz, investigador de política de drogas de Dejusticia, indicó que hay un ejercicio de los actores de la cadena por mantener la productividad, y para ello “se requiere equipar los cultivos y los centros de transformación de la hoja con mejores condiciones técnicas”.



Añadió que esto también lleva a que suba el uso de precursores químicos, lo que significa un aumento en la contaminación ambiental.



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David Restrepo, director de desarrollo rural y economías ilícitas del Centro de Estudios sobre Seguridad y Droga (Cesed) de la Universidad de los Andes, consideró que este no es un fenómeno nuevo, sino que viene desde hace varios años debido a la presión en erradicación forzada y en la intervención de núcleos de producción del alcaloide.



El hecho de que haya menos materia prima pero más producto final, consideró Cruz, también puede indicar que la política de drogas está mal en el diagnóstico del problema y de las soluciones.



“No es que el Gobierno no haga esfuerzos, los enfoca en direcciones equivocadas (...) el cambio debe ser fortalecer la política de desarrollo rural y mirar si se regula el mercado de las drogas”.





En eso coincidió Restrepo, quien dijo que se debe fortalecer la sustitución de cultivos por opciones legales y sostenibles, pero también avanzar en modelos de regulación tanto de usos benéficos de la hoja de coca como en la regulación de la cocaína, “que pese a la prohibición, continúa en aumento el uso”.





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El exministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry expresó en un análisis hecho en sus redes sociales que nunca antes había sido tan grande el tamaño de la coca como ahora.



De acuerdo con las estadísticas de cuánto les pagan a los productores, calculó que el negocio “estaría fluctuando entre 8.000 y 12.000 millones de dólares, eso es similar a lo que vendemos en petróleo y carbón. Es decir, casi 1 de 30 cosas que se producen en Colombia es cocaína, ese es el tamaño frente a la economía”.



Ante el continuo aumento de la producción de cocaína, el Gobierno ha sustentado la necesidad de retomar las aspersiones con glifosato, pero para expertos, esta no es la salida.





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Cruz consideró que las fumigaciones “pueden ser las causantes de que la gente haya mejorado la productividad de la coca. Antes del inicio de las fumigaciones, los cultivos eran extensos, pero eso cambió porque un cultivo grande es más propenso a la fumigación”, explicó.





Restrepo añadió que el glifosato podría impulsar la dinámica de “desplazamiento de los cultivos a nuevos lugares, sobre todo a áreas ambientalmente sensibles. No es una solución, no lo ha sido nunca”, concluyó.



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