Claves para enseñar a tu hijo a ser ordenado

Claves para enseñar a tu hijo a ser ordenado

En 11 pasos, te contamos cómo lograr que tu pequeño adquiera el hábito de ser ordenado

niños ordenando juguetes

En lugar de exigirle que recoja sus juguetes, siéntate con él y enséñale cómo organizarlos correctamente para que siempre estén a su alcance y no se dañen.

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30 de enero 2018 , 04:09 p. m.

Seguro que has vivido esta escena: entras al cuarto de tu pequeño hijo y parece que por allí hubiera pasado un tornado: juguetes, libros y crayones y prendas de vestir tirados por doquier. Te llevas las manos a la cabeza y te preguntas ¿cómo hago para mi hijo que sea ordenado?

En primer lugar, hay que tener en cuenta que el sentido del orden es una noción que, según los psicopedagogos, adquieren los niños a partir de los 3 años, cuando empiezan a entender que cada cosa tiene su lugar y se les puede empezar a poner algo de responsabilidad sobre sus hombros con tareas muy sencillas como poner sus zapatos en el lugar indicado o recoger sus juguetes una vez los haya utilizado.

En primer lugar hay que tener en cuenta que el sentido del orden es una noción que, según los psicopedagogos, adquieren los niños a partir de los 3 años, cuando empiezan a entender que cada cosa tiene su lugar y se les puede empezar a poner algo de responsabilidad sobre sus hombros con tareas muy sencillas como poner sus zapatos en el lugar indicado o recoger sus juguetes una vez los haya utilizado.

orden en casa
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Así, la capacidad de organizarse será una habilidad que el niño irá adquiriendo con la práctica, el ejemplo y la orientación de sus mayores. Los siguientes son algunos trucos y consejos que ofrecen expertos de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles para que tus pequeños adquieran el hábito:

  1. Educa con el ejemplo. Si tus cosas están ordenadas, mantienes un orden general en la casa y a tu pequeño le será más fácil aprender este hábito.
  2. Recuerda que, durante los primeros años, no basta con pedirle al pequeño que sea ordenado. Este hábito no se desarrolla en los niños como por arte de magia. Por ello, debes armarte de paciencia, comprensión y mucho amor para enseñárselo. En lugar de exigirle que recoja sus juguetes, siéntate con él y enséñale cómo organizarlos correctamente para que siempre estén a su alcance y no se dañen.
  3. Establece de forma clara cuál es el lugar que ocupa cada objeto y procura no cambiarlo. En el cuarto del niño, los libros pueden ubicarse en en estanterías a su alcance y los juguetes en cajas o cajones debidamente separados de modo que le quede fácil volver a dejarlos allí después de usarlos.
  4. No es buena idea que todos los juguetes vayan a parar al mismo lugar no solo porque se deterioran sino porque tu pequeño hará un gran desorden para encontrar lo que realmente quiere. Por ello, es mejor separar la caja de los carritos, el cesto de las muñecas, la caja de los bloques de construcción, etc.
  5. Determina lugares para que ellos dejen cosas de uso habitual, como por ejemplo, una canasta para la ropa sucia, un tarro donde guarden los crayones o una caneca en su cuarto para que arrojen allí la basura.
  6. Haz del orden una actividad lúdica que tu hijo disfrute realizar. Por ejemplo, involúcralo a la hora de ordenar la ropa y pídele que lo haga por colores. Motívalo a jugar organizando sus juguetes por tamaños, sus libros por colores, sus figuras de armar por formas, etc.
niño ordenado
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  1. Siempre que tu pequeño utilice un objeto de la casa, pídele que lo vuelva a poner en su lugar o que te lo entregue en tus manos para que juntos lo dejen en su sitio.
  2. Explícale que el orden sirve para volver a encontrar las cosas de una manera fácil y rápida. Puedes valerte de cuentos infantiles o rondas que enseñan a los niños el valor del orden mediante historias que les ocurren a sus personajes.
  3. Empieza a asignarle pequeñas responsabilidades cuyo nivel de dificultad incrementes progresivamente como recoger sus juguetes cada vez que termina de jugar, poner sus zapatos cuando se los quita en el armario, dejar su ropa sucia en el lugar destinado para ello, llevar su plato a la cocina, entre otras.
  4. Reconoce los pequeños éxitos con expresiones como: ¡Muy bien, lo estás haciendo perfecto!, ¡Tu cuarto está muy ordenado!, ¡Estoy orgulloso de ti!, etc. Los gestos afectivos pueden ser valiosas recompensas.
  5. Sé muy concreto o concreta en tus indicaciones. Decirle a tu pequeño ?ordena tu cuarto? es un mensaje muy poco preciso. Son mejores frases como ?guarda los carros en su caja? o ?echa la ropa sucia en la cesta? denotan con mucha más exactitud lo que esperas de él.

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