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Especial multimedia sobre los 10 años del fin del proceso de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana y las Farc. Recorrido a través de las voces de los protagonistas que vivieron los diálogos.

Un largo recorrido hacia la esquiva paz

Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM | 3:39 p.m. | 17 de Febrero del 2012

San Vicente del Caguán, en Caquetá, fue el epicentro de los diálogos de paz entre las Farc y el gobierno de Andrés Pastrana, quien siendo candidato, en julio de 1998, anunció su voluntad de despejar algunos municipios para iniciar un proceso.
 
Un mes antes de su posesión, Pastrana, quien fue elegido presidente con el 51 por ciento de la votación, sostuvo una reunión con el jefe máximo de esa guerrilla, alias 'Manuel Marulanda'.  El 7 de agosto de 1998, con un discurso esperanzador, Pastrana anunció que asumiría y dirigiría un proceso de paz con las guerrillas de las Farc y el Eln.
 
"Sin paz no hay pan. Por eso, ante todo, quiero la paz, que es paz y pan. Y es la tierra prometida que anhelamos: una Colombia en paz (...) Desde ahora convoco a todos los colombianos a seguir y trabajar dentro de la Agenda de Paz que voy a dirigir", anunció Pastrana.
 
Cinco días después, el Presidente aseguró que en menos de 90 días daría la orden de despejar una zona del país para iniciar los diálogos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).
 
Los municipios escogidos (por petición de la guerrilla) fueron San Vicente del Caguán, en Caquetá; y Uribe, Macarena, Vista Hermosa y Mesetas, en Meta. Esto generó algunas reacciones por parte de la cúpula militar, pues el Caguán era una zona considerada clave para contrarrestar el narcotráfico.
 
Así fue como el 8 de septiembre de 1998, a través de un documento de análisis enviado al presidente Pastrana, las Fuerzas Militares, aunque respaldaron la decisión política de despejar una zona para iniciar los diálogos, expresaron sus reservas frente a las ventajas estratégicas que obtendría la guerrilla.
 
Sin embargo, una semana después el presidente expidió el decreto con el cual ordenó el despeje militar de los cinco municipios.
 
"Colombianos: Apoyado en la Constitución y la Ley, que juré cumplir como Presidente de Colombia y con la confianza irrestricta en la capacidad de reconciliación de los colombianos, he tomado la decisión de ordenar el despeje por parte de la Fuerza Pública", anunció Pastrana.
 
El 7 de noviembre arrancó el despeje formal y nació el primer escollo por la evacuación del batallón Cazadores del Ejército. Los soldados salieron en su totalidad, de San Vicente del Caguán, el 20 de diciembre de ese año.
 
 "Sentimos mucho guayabo, mucho pesar por tener que irnos de este lugar, pero acatamos las órdenes", expresó el coronel Germán Giraldo, comandante del Cazadores al momento de retirar a sus últimos hombres de la zona.
 
El 7 de enero siguiente, sin la presencia de 'Manuel Marulanda', que no asistió al encuentro argumentando que había un plan para matarlo, se instaló la mesa de diálogo entre el gobierno del presidente Pastrana y las Farc. Ese día quedó marcado con el rótulo de "la silla vacía".
 
"Vengo a cumplir con mi palabra y la ausencia de Manuel Marulanda Velez, alías 'Tirofijo', no puede ser razón para no iniciar este proceso de diálogo", declaró Pastrana.
 
El accidentado arranque del proceso marcaría el rumbo de la negociación que siempre tuvo a un Pastrana permisivo y a una guerrilla exigente. Ese año varios eventos pusieron en duda la continuidad del diálogo.
 
Primero, las Farc decidieron parar unilateralmente la mesa de diálogo, pues decían que el gobierno no estaba combatiendo a los paramilitares. Luego la guerrilla expulsó a la fiscal de San Vicente del Caguán y secuestró y asesinó a tres indigenistas estadounidenses.
 
Ante el reclamo de las Farc, por las presuntas omisiones de las acciones de los 'paras', Pastrana llamó a calificar servicios a los generales Rito Alejo del Río, director de operaciones del Ejército; y a Fernando Millán Pérez, director de la Escuela Superior de Guerra. Ambos cuestionados por supuestos vínculos con 'paras'.
 
Paralelamente, el Gobierno mantuvo reuniones con senadores republicanos de Estados Unidos para buscar apoyo al Plan Colombia, la estrategia de Pastrana para la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla.
 
Pese a las críticas de que las Farc estaban aprovechando la zona despejada para fortalecerse militarmente, el año 2000 comenzó con una prórroga al área de distensión. 
 
Y el 28 de abril, bajo el lema, "el pueblo no puede seguir disperso", el segundo al mando de las Farc, 'Alfonso Cano', hizo la presentación oficial del brazo político de esta guerrilla: el Movimiento Bolivariano para la Nueva Colombia.
 
"Les estamos proponiendo al país la construcción del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia como instrumento civil alternativo a los partidos tradicionales", anunció 'Cano' en tono proselitista, ante miles de guerrilleros.
 
A pesar de sus anuncios políticos, las Farc siguieron atacando y el 29 de diciembre del 2000 asesinaron al presidente de la Comisión de Paz de la Cámara, Diego Turbay Cote, a su madre y a los guardaespaldas.
 
La reacción de las Fuerzas Militares no se hizo esperar y en enero, el Ejército desplazó a más de 2.500 hombres a la periferia de la zona controlada por las Farc y anunció que estaba listo para recuperarla, si el presidente Pastrana así lo ordenaba.
 
Pese a esto, el Gobierno otra vez optó por el diálogo, le dio ocho meses más de prórroga a la zona de distensión y se reunió con 'Tirofijo' para firmar el Acuerdo de Los Pozos.
 
En respuesta, las Farc secuestraron a Alan Jara, el exgobernador del Meta en ese entonces, cuando este se desplazaba en un vehículo de la ONU. Luego mataron, en cautiverio, a la ex ministra de Cultura Consuelo Araújo Noguera.
 
Otro acuerdo le daría una nueva oportunidad a la negociación. Antes de finalizar el 2001, el Gobierno y las Farc firmaron el acuerdo de San Francisco de La Sombra para superar la crisis provocada por los ataques de las Farc.
"La solución política negociada al conflicto social y armado es la vía adecuada para resolver la crisis por la que atraviesa el país y constituye el más grande anhelo nacional", dijeron.
 
Sin embargo, el año siguiente sería aún más tenso. El 9 de enero del 2002 el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc entró en un punto muerto al anunciarse su rompimiento  por parte del alto comisionado para la Paz, Camilo Gómez.
 
"El Gobierno entiende que las Farc no continúan en la mesa y, en consecuencia, contarían con las 48 horas pactadas para su retiro de la zona", sentenció Gómez. Sin embargo vino un supuesto restablecimiento que recibió como respuesta, el 20 de febrero de 2002, el secuestro del avión de Aires donde se desplazaba el congresista huilense Jorge Eduardo Gechem Turbay.
El presidente Andrés Pastrana decretó el fin de la zona de distensión.
 
"¡No podemos soportar más sevicia y crueldad de parte de quienes dicen querer la paz! ¡No es posible firmar acuerdos, por un lado, y poner el fusil en la cabeza de los inocentes, por el otro! Colombia entera dice: ¡No más! ¡Nos cansamos de la hipocresía de la guerrilla!". Ese fue el punto final de las negociaciones entre Pastrana y las Farc, quienes adoptaron una posición mucho más agresiva.
 
Tres días después del rompimiento, las Farc secuestraron a la candidata presidencial Ingrid Betancourt Pulecio, quien a pesar de las advertencias de las Fuerzas Militares, sobre el riesgo de entrar a la antigua zona de distensión, tomó la vía a San Vicente del Caguán sin seguridad.
 
Luego vendría el 11 de abril, cuando la guerrilla asaltó la Asamblea Departamental del Valle del Cauca en Cali y secuestró a doce diputados. Y en agosto, durante la posesión del presidente Álvaro Uribe, las Farc lanzaron morteros que impactaron en la Escuela General Santander, en la Casa del Marqués de San Jorge, en la Casa de Nariño y en la "calle del cartucho", donde murieron más de 20 personas.
 
Durante el 2004 las Farc intentaron obtener nuevamente una zona de despeje con el gobierno de Uribe, pero el mandatario nunca accedió a esas peticiones y por el contrario enfiló todas las fuerzas hacia la derrota militar, apoyado en el naciente Plan Patriota.
 
Hoy, 10 años después, once militares y policías siguen secuestrados en la selva, las acciones terroristas no cesan contra la población civil y la paz parece ser un tema esquivo en todas las agendas.

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